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Hay más mafiosos comiendo este dulce que mafiosos entre rejas

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Escena de El Padrino: “Deja la pistola. Llévate los cannoli”

Rosa Molinero Trias

11 Noviembre 2016 17:00

Un chivato ha sido disparado a quemarropa en el asiento de su coche mientras mirábamos a un rechoncho con gabardina y sombrero.

Ahora el tipo se acerca al auto para dar unas claras órdenes al asesino:

“Deja la pistola. Llévate los cannoli”.

Este goloso es Peter Clemenza, que en esta escena de El Padrino (1972) nos da un buen ejemplo del gusto de la mafia por los cannoli.

Clemenza dejaba un reguero de sangre y arrasa con todos los cannoli por allí donde pasaba.

Dicen los sicilianos, con cierta ironía mediterránea, que hay más mafiosos comiendo estos dulces que mafiosos entre rejas.

Típicos de Sicilia, los cannoli son unos dulces rellenos compuestos por una masa de harina y vino dulce Marsala que se fríe en forma de lazo. Para ello, hay que derretir manteca y usar unos tubos metálicos o de caña para que la masa preserve la forma.


Se rellenan de queso ricotta de leche de oveja, azucarado y aromatizado con agua de azahar y canela. Y hay que hacerlo  justo antes de comerlos, porque si no la pasta se ablanda.

Para adornarlos, se coronan con fruta escarchada o pistachos y se dopan con un poco de azúcar glass.

Y parece que la mafia tiene un gusto particular por ellos. Ambos son hijos de la misma región y los capos aparecen comiéndolos en casi todos los films que retratan su estilo de vida.

En la tercera parte de El Padrino (1991), estos dulces se usan como arma letal: envenenados, sirven para matar a "Ozzie" Altobello, enemigo del capo Don Vito Corleone. Saben que pese a todas las medidas de seguridad para evitar ser asesinado, las cannoli son su debilidad y su punto débil.

Así es como logran que parezca un accidente...

Altobello, antes de que se le atragante el último cannolo.

También en la serie por excelencia sobre la mafia, Los Soprano (1999-2007), estos dulces son omnipresentes. Una caja de cannoli para ir comiendo mientras se juega al póker. Otra para regalar a la madre, que siempre está enfadada y es un poco harpía. Una bandeja entera para saciar las ansias de Toni, que entre tiros, putas y traidores anda muy desquiciado.

Todo se demorona en el mundo de Tony Soprano menos su amor por los cannoli que nunca le fallan.

Toni no tiene compasión alguna por ese montón de cannoli.

Son tan populares entre la cosa nostra que incluso uno de los miembros de la familia Gambino, que fue detenido por acoso sexual a una camarera del Little Italy en marzo de 2014, se apodaba “Cannoli King”.

La mafia, repartida por el mundo, saborea durante unos segundos una especie de vuelta mental a Sicilia y a la cocina de la mamma con cada bocado de cannolo.

El "Cannoli King" tenía la mano demasiado larga.

Algunas pasticcerias sicilianas donde se venden cannoli y otros pecados toman como reclamo a la mafia para atraer a más clientes. Antaño eran un dulce servido solamente en Palermo y Messina, que se llenaban de esta pastas por Carnaval, pero ahora se pueden encontrar, por suerte, dentro y fuera de Italia durante todo el año.

Mafia y cannoli. Cannoli y mafia. Lo que unió Sicilia nadie se ha atrevido a desunir jamás.

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