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Es peruano, cocina semidesnudo y quiere ser el chef más sexy del mundo

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¿Tenemos un problema cuando la comida es lo menos importante de un cocinero?

Marc Casanovas

25 Octubre 2016 12:20

“Estoy siempre sin camiseta”, dice con orgullo el chef Franco Noriega. Cocinar con el torso desnudo no sería la primera recomendación de la Agencia Nacional de Salud e Higiene, pero este cocinero peruano de 27 años pasa de normas y corta rodajas de cebolla mostrando todos sus encantos.

Este cocinero residente en Nueva York se ha convertido de la noche a la mañana en el chef más sexy del mundo. No lo decimos nosotros, lo dice la legión de fans que inundan de golpe su cuenta de Instagram y su propio canal en Youtube donde prepara comida sana con bóxers bien ceñidos a los muslos.

Mientras no aparezca el inspector de salud y seguridad en la cocina, este joven peruano ha logrado lo imposible: arrasar con sus recetas sin que absolutamente nadie se acuerde de un solo ingrediente del plato.


Curiosamente, al bueno de Franco no parece que le importe lo más mínimo. Todo lo contrario, está encantado que se lo coman con la mirada antes que a sus platos.

La verdad es que el nombre de su restaurante no ayuda. Es el propietario del Baby Brasa en el Lower East Side, una especie de Bar Coyote a la masculina especializado en platos peruanos donde en cualquier momento parece que los cocineros tengan que quitarse el mandil, saltar encima de la plancha y empezar el strip-tease.

Franco Noriega fue modelo y actor antes que cocinero. En la Academia Americana de Arte Dramático aprendió a actuar y con el fotógrafo Mario Testino se consagró como modelo de grandes marcas. De su formación gastronómica como cocinero profesional sabemos más bien poco.

La pasión por la comida le viene de sus padres que tenían una panadería en Perú. Posteriormente se formó en el International Culinary Center y, antes de abrir su propio negocio, trabajó como chef privado.


Ahora su labor más complicada será que se tomen en serio su comida mientras más de un comensal fantasea con rallar un buen trozo de queso en sus abdominales.

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