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Guía para detectar si usas un lavavajillas tóxico para tu piel

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Repasa estos 6 puntos si lavas los platos mínimo una vez al día y no sabías que el 88.4% de detergentes pueden ser perjudiciales para tu salud

Rosa Molinero Trias

18 Abril 2017 15:10

Anne CN-Flickr

Si nos preocupamos de leer las etiquetas de lo que comemos, de las cremas que nos echamos en la cara y del tanto por ciento de tejidos diferentes de la ropa que nos ponemos, ¿por qué no tenemos ni idea de qué llevan los jabones para lavar los platos? Probablemente, porque leer los ingredientes en voz alta será lo más parecido a recitar un hechizo que habrás hecho en tu vida.

Que no te engañen: lo más preocupante de un lavavajillas tóxico no son los restos que pueda dejar en un plato mal lavado. El problema está en la toxicidad que entra en contacto con tus manos a diario. Así que ¡dentro guía para unos lavavajillas sin tóxicos!

Mucha gente lava los platos por lo menos una vez al día y seguramente no se dan cuenta del mejunje tóxico que absorben a través de la piel. Cuando las toxinas penetran en la piel, no pasan por el hígado y llegan directamente al torrente sanguíneo y a los tejidos sin filtro alguno”. Así lo explica Elisha McFarland, del blog My Healthy Haven, que detalla algunos de los ingredientes más tóxicos que se encuentran en los jabones.

Y afirma que “algunos de esos ingredientes de empleo común en la producción de jabones están relacionados con el cáncer, el asma, daños neurológicos, irritaciones en la piel y otros problemas de salud”.

Desde El Safareig, una tienda de Barcelona que apuesta por los productos de limpieza del hogar y personal a granel, de proximidad y ecológicos, lo confirman: “hay dos motivos por los que deberíamos cuidar qué detergente usamos. El primero es por salud, ya que los tensioactivos de la mayoría de detergentes rompen la barrera grasa de la piel y penetran en ella. Y el segundo por respeto al medioambiente”.

También explican que la industria petroquímica emplea esos químicos sintéticos porque, a pesar de que los daños que causan son conocidos, resultan mucho más baratos que los ingredientes orgánicos. Y son tan comunes que de los 165 detergentes testados por el Environmental Working Group (EWG) solamente son seguros el 11.6% de ellos.

Estos son algunos de los ingredientes a evitar que lista y explica McFarland, según su nombre químico:

Sodium Lauryl Sulphate (SLS): es un detergente y tensoactivo que se usa para romper la tensión superficial y permitir que el jabón cobre más potencia limpiadora. El SLS se relaciona con las nitrosaminas, un potente carcinógeno que causa la absorción de nitratos, otro carcinógeno. Más de 40 mil estudios en la biblioteca científica PubMed incluye información sobre la toxicidad de este químico.

Sodium Laureth Sulphate (SLES): es peligroso porque puede contaminarse con Dioxane. Esto es algo que depende del proceso de elaboración. Se sospecha que el Dioxane es un carcinógeno. Y porque el hígado tiene dificultades metabolizándolo de manera efectiva, permanece en el cuerpo por un período largo de tiempo.

Propylene Glycol: aunque este ingrediente se usa en el anticongelante del radiador de tu coche, también lo encuentras en el lavavajillas, hidratantes, higienizantes de manos, acondicionadores y champús. Los informes de seguridad de materiales (MSDS) avisan a los usuarios que deben evitar el contacto con la piel, aunque todavía existe en muchos cosméticos. Está asociado a anormalidades y daños en los riñones.

Methylisothiazolinone: según el Environmental Working Group, este conservante ampliamente usado se asocia con reacciones alérgicas y hay estudios de laboratorio en la que las células cerebrales de los mamíferos en los que se testa sugieren que podría ser neurotóxico. Y también puede ser muy irritante. Por esta razón, mayormente se usa en productos que hay que enjuagar. La concentración en los productos de aplicación sin enjuague están restringidos a una cantidad ínfima para reducir el riesgo de una reacción negativa.

Fragancias. Ya que las fragancias se protegen como secreto comercial, la lista completa de ingredientes no tiene que ser listada en la etiqueta. No es de extrañar que sean la mayor causa de reacciones alérgicas. Pueden contener cientos, incluso miles de químicos, incluyendo ftalatos. Los ftalatos son químicos sintéticos usados en la mayoría de productos de higiene personal, envases alimentarios, utensilios médicos de plástico, tapas de jarras y tubos de plástico. Pueden afectar de manera negativa los niveles de estrógenos y testosterona.

Triclosán. Introducido en 1972, aunque se desarrolló como pesticida en 1969, el triclosán se encuentra comúnmente como ingrediente bactericida, fungicida y antiviral en numerosos productos como jabones, pastas de dientes, cosméticos, desodorantes, productos de primeros auxilios, utensilios de cocina, ropa, material escolar y de oficina, filtros de aire, esponjas antimicrobianas, pinturas y retardantes. La FDA prohibió el triclosán en los jabones en otoño de 2016, pero todavía puede usarse en la elaboración de pasta de dientes.

Los productos de un número de pasta de dientes y jabones que contienen triclosán afirman que el principio activo perdura hasta 12 horas después de su uso. Así, los consumidores están expuestos al triclosán por más tiempo del que usan para lavar los platos o sus dientes.


Entonces, ¿en qué tenemos que fijarnos para encontrar jabones seguros para lavar los platos?

Investiga al fabricante. Ve a sus páginas web, lee sus principios. Revisa su línea de productos. ¿Usan ingredientes sintéticos o orgánicos? ¿Hay un tercero que testa y certifica sus productos?

Aprende a leer etiquetas. Puede ser un reto, ya que muchos ingredientes están presentes con su nombre químico. Dos grandes fuentes de recursos para empezar son la base de datos Skin Deep del EWG y el libro de Ruth Winter A Consumer’s Dictionary of Cosmetic Ingredients.

Entiende que algunos términos pueden ser ambiguos. No hay ninguna regulación federal sobre la palabra ‘natural’. Solamente porque dice que es natural no significa que sea seguro. Seamos claros, la Food and Drug Administration no define cómo tiene que ser un producto para etiquetarlo como ‘orgánico’  o ‘natural’ o ‘hipoalergénico’. La elaboración de un producto natural puede involucrar la adición de químicos para crear una fórmula que pueda usarse.

Recuerda: natural y orgánico no son lo mismo. Lo natural puede significar que el producto se ha derivado de una fuente natural, mientras que el término orgánico quiere decir que la planta se ha cultivado sin usar químicos tóxicos ni pesticidas. Sin embargo, aunque sea hayan usado algunos productos orgánicos, no quiere decir que el producto por entero sea orgánico.

Busca ingredientes orgánicos. De acuerdo con la National Sanitation Foundation, los productos con por lo menos un 70% de ingredientes orgánicos pueden usar la frase ‘hecho con ingredientes orgánicos’ en su etiqueta. Los productos con menos de un 70% de ingredientes orgánicos tienen que indicarlos en la etiqueta, y no tienen el sello de la USDA en su producto.

¿Los productos orgánicos usados tienen la certificación de un tercero? La certificación orgánica de la USDA significa que el 95% de ingredientes son orgánicos. Pero la certificación de la NSF significa que el 70% usados son orgánicos.

Considera fabricar tu propio jabón para los platos. Puedes escoger los ingredientes que conoces y en los que confías. Hay muchas recetas en internet y algunas tienen tan sólo 3 ingredientes.

Los más escépticos, que recuerden el mensaje de Elisha McFarland: “No se trata de ponerse catastrofista y paranoico. Es cuestión de estar educado en los producto que usas, qué impacto pueden tener en tu salud y hacer una elección consciente”.


[Vía The Hearty Soul]

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