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Desiertos urbanos de comida: así crece el racismo alimentario en EE UU

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El muro de la comida llegó mucho antes que el muro de Trump

Marc Casanovas

16 Noviembre 2016 06:00

“La obesidad en EE.UU. es un problema de bajos ingresos, sin embargo, ofrecemos soluciones para la clase media". Al habla el doctor Adam Drewnowski, director del programa de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Washington en sus útlimas investigaciones publicadas por el Departamento de Agricultura de EE.UU.

Señala que "hay un vínculo entre obesidad y el valor de los hogares en los que viven las personas. Por ejemplo, en Seattle existen seis veces más posibilidades de sufrir obesidad según la zona dónde se vive".

En general, los ricos comen mejor que los pobres, y eso es algo que pasa en EE UU y en todo el mundo. Lo que convierte esta obviedad en un caso particular es que muchos años antes que Donald Trump quisiera construir su muro de la vergüenza, el sistema alimentario de EE.UU se encargó de apuntalar un gran muro invisible capaz de pudrir el pulmón de las grandes ciudades del país. 

A un lado están los que que comen bien; al otro, el resto.




Si usted vive en un centro urbano, no va a empezar a comer mangos y a jugar al tenis repentinamente

Ahora mismo, seguir una dieta saludable en EE.UU es demasiado caro para la mayoría de sus ciudadanos.

Es curioso, pero en el país de la hamburguesa, comer una doble burger con lechuga puede resultar mucho más sencillo que encontrar una ensalada con lechuga fresca. Igualmente, es mucho más fácil comprar un helado con plátano frito que comprar un plátano. Y es más factible encontrar una porción de pizza que un tomate.

Es así: comer saludable empieza a ser un privilegio, no un derecho.




1.- ESPEJISMOS EN LAS CIUDADES


El acceso limitado a supermercados, tiendas de comestibles u otras fuentes de alimentos puede hacer más difícil para algunos estadounidenses comer una dieta saludable. Por este motivo, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos  (USDA de ahora en adelante) acuñó en 1999 el concepto de “Urban Food Desert” (desiertos urbanos de comida) para definir una problemática en aumento.

Existen desiertos alimentarios en zonas rurales, pero los casos más particulares se dan dentro de las ciudades. El clásico espejismo de un desierto siempre se ha simbolizado con un lago de agua dulce y una palmera. Pero para algunas comunidades desfavorecidas, el espejismo en una gran ciudad norteamericana sería algo parecido a una tienda de fruta y verdura fresca.



Cerca de 11,5 millones de ciudadanos viven en desiertos urbanos, un 4,1% de la población total.

Pero, ¿qué es un desierto urbano de alimentos?

Según el Food Empowerment Project, “los desiertos urbanos de alimentos se pueden describir como aquellas áreas geográficas en las que sus habitantes tienen poca o ninguna disponibilidad de opciones alimentarias asequibles y saludables debido a la ausencia de tiendas de comida fresca a una distancia de viaje conveniente”.

Los últimos datos recogidos en los informes del Servicio de Investigaciones Económicas del USDA poenen los números sobre la mesa. Cerca de 11,5 millones de ciudadanos viven en desiertos urbanos, un 4,1% de la población total. En 2010, la cifra oficial de desiertos urbanos de alimentos alcanzaba los 8,959 lugares. 1,195 más que en 2006. Y la tendencia sigue al alza.

En el mapa localizador de desiertos urbanos de alimentos de la web oficial del USDA se señala en verde fluorescente las zonas afectadas. Es una especie de atlas del horror en el que quedan retratadas todas las malas políticas de alimentación.



Mapa oficial con todos los desiertos urbanos

2.- AQUÍ NO CRECE COMIDA


La distancia para catalogar los desiertos urbanos de comida se mide desde el centro de un área (por código postal, por censo o por bloque) hasta el supermercado más cercano. La mayoría de investigadores clasifican un lugar como desierto de alimentos si está a diez millas de distancia del supermercado más cercano.

Para cumplir con los criterios del USDA deben ser comunidades de poco acceso, de al menos 500 personas y / o un mínimo del 33% de la población debe residir a más de una milla de un supermercado.

Pero, ¿mejorar el acceso a la comida saludable, mejorará la nutrición de estas zonas? Para los expertos sólo es una parte del gran puzzle. No hay duda que comer una buena dieta es mejor para la salud, pero poner nuevos supermercados con frutas y verduras frescas en los desiertos urbanos no significa que la gente cambie radicalmente sus hábitos alimentarios.




Nuevos supermercados con frutas y verduras frescas en los desiertos urbanos no significa directamente que la gente cambie radicalmente sus hábitos alimentarios.

Así se ratifica entre los colectivos más afectados en los suburbios donde los hogares con nin?os con mujeres u hombres solteros y las familias negras e hispanas se llevan la peor parte. En estas zonas, hay más casos de obesidad infantil, diabetes tipo 2, enfermedades del corazo?n, ca?ncer y enfermedades cardiovasculares.

Poner más supermercados tan solo es poner un dique a un problema de mayor envergadura. “Es imperativo abordar el tema de forma preventiva ahora y no con mala salud y altos costos me?dicos ma?s tarde”, dicen los responsables de Food is Power. En definitiva, un desierto urbano de comida es sinónimo de mala alimentación y de problemas de obesidad y diabetes por el exceso de fast food entre los habitantes.



3.- EN BUSCA DEL SUPERMERCADO PERFECTO


Uno de los principales problemas a resolver es la clasificacio?n de locales que venden comida. Oficialmente todo depende del Sistema de Clasificacio?n de la Industria Norteamericana (N.A.I.C.S.).

De acuerdo con el co?digo N.A.I.C.S, “no puede ser que las pequen?as tiendas de la esquina estén agrupadas estadi?sticamente en la misma categori?a que los grandes supermercados”. En otras palabras, una comunidad sin supermercado con dos colmados que ofrecen alcohol y fast food se contabiliza como una zona que posee dos locales de venta de comida, au?n cuando sea comida basura.

Hay que clarificar esta definicio?n para que la informacio?n estadi?stica con respecto al acceso que tienen las comunidades a supermercados y tiendas de comestibles sea realista y transparente y no arreglada para incluir tiendas que ofrecen poco o cero opciones alimenticias saludables”.



No puede ser que las pequen?as tiendas de la esquina estén agrupadas estadi?sticamente en la misma categori?a que los grandes supermercados.


4.- EL CASO DE SILICON VALLEY

Antes de que Silicon Valley fuera la meca de las empresas de tecnología, la zona era conocida como el Valle de las Delicias del Corazo?n por todas sus plantas, flores y huertos de a?rboles frutales. En la actualidad, pese a ser uno de los condados más ricos del país, existen a?reas sin acceso a alimentos frescos.




Hay 4 veces ma?s restaurantes de comida ra?pida y tiendas esquineras que supermercados y tiendas de venta de verduras.


Fundado en 2006, el Proyecto de Empoderamiento por los Alimentos, tiene como objetivo acabar con las grandes desigualdades de Silicon Valley: “con toda la riqueza de la zona, el hecho de que ciertas comunidades no tengan acceso a frutas y verduras es una injusticia que no deberi?a ser aceptada”, nos explica Lauren Ornelas, fundadora del proyecto desde la oficina que tienen en Cotati (California).

En esta organización entienden los desiertos urbanos desde otra dimensión mucho más social: “La carencia de comidas saludables en comunidades de color y comunidades de bajos ingresos es una forma de racismo porque es un problema que existe principalmente en esas comunidades. Te?rminos simples como 'desiertos alimenticios' y 'seguridad alimenticia' no deberi?an enmascarar el enorme problema que es una realidad para muchos viviendo en Estados Unidos", aseguran.

Su último estudio se centró en el condado de Santa Clara con encuestas y trabajo de campo. Las conclusiones son devastadoras: "Hay 4 veces ma?s restaurantes de comida ra?pida y colmados que supermercados y tiendas de venta de verduras".




La carencia de comidas saludables en comunidades de color y comunidades de bajos ingresos es una forma de racismo

La solución a corto plazo pasa por los huertos urbanos: "Hemos encontrado que sembrar su propia comida es la solución para comunidades que quieren salir de un sistema que no tiene en cuenta sus intereses. Sin embargo, sabiendo que no todo el mundo puede sembrar su comida miramos a las cooperativas que son propiedad de trabajadores como otra solución".

?Aquí aparece un nuevo concepto: justicia alimentaria?. Para Lauren Ornelas "la cadena de suministro de comida en su totalidad debe ser evaluada cuando se habla de problemas de justicia".




Es irónico que la USDA diseñe un mapa donde poder localizar los desiertos urbanos de comida y no busque soluciones.

El problema no hace más que crecer y empieza a extenderse fuera de EE.UU.: "El fenómeno también está ocurriendo en partes de Canadá, Europa y Nueva Zelanda, afectando principalmente a comunidades indígenas y personas de color".

En el caso norteamericano, el Departamento de Agricultura se ha encargado de señalar los focos del problema: "Es irónico que la USDA diseñe un mapa donde poder localizar los desiertos urbanos de comida y no busque soluciones. Desafortunadamente, muchos políticos del propio departamento creen que las grandes corporaciones son la solución", lsentencia Lauren.

El Proyecto de Empoderamiento por los Alimentos apuesta por los huertos traseros y los cursus de cocina para adultos para alcanzar un objetivo final: la justicia alimentaria para romper cualquier muro invisible.

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