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La terrible pesadilla en que se ha convertido comer en un hospital

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Cuando la comida se convierte en una enfermedad que los hospitales no saben curar

Marc Casanovas

08 Septiembre 2016 06:00

"Un kiwi que parece el huevo de un jubilado". Así de gráficos pueden ser los comentarios que se leen por la red respecto a la comida que se sirve en los hospitales.

Nadie en su sano juicio come por gusto en un hospital. Nadie imagina a un ciudadano, sin un familiar ingresado, entrando voluntariamente a un hospital para degustar su cocina.

Los restaurantes y cafeterías de hospital arrastran el estigma de cocina triste y sosa. Es cierto que quizás sería feo estar más pendiente de la hora de apertura del restaurante del hospital que de la visita a un amigo enfermo, pero existe o debería existir un término medio.

En su día, el periodista Quique Peinado obtuvo más de 7 mil retweets con esta foto:




Fue tan mediático que, Jesus Sánchez Martos, Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, quiso replicar con la versión oficial del asunto. Y lo empeoró:




Pero 125 pacientes que no se quejan del moho no significa que una comida no tenga moho. Es probable que esas personas estén más pendientes de los achaques de su enfermedad que de la podredumbre de un plato. Además, escudarse en la maceración como excusa del mal estado de un plato es ruin. Muy ruin. 

De esta impotencia gastronómica nació el proyecto del periodista David Monaguillo. @HospEATal tiene una premisa muy clara: "Mientras curan a tu familia, nosotros vamos preparando el terreno para que nunca nos falten clientes".

Realmente no deja ser un pequeño púlpito digital desde el que denunciar el infierno que miles de personas viven a diario en los hospitales de medio mundo.



Por desgracia, a David le ha tocada una temporada de estancias hospitalarias y, por si fuera poco, contesta a PlayGround food desde un centro sanitario: 

—David, ¿por qué es tan mala la comida en lo hospitales?

Supongo que porque nadie se ha quejado lo suficiente como para generar una reacción general. De esta forma los caterings contratados hacen de su capa un sayo. @hospeatal se basa principalmente en la comida que se sirve en las cafeterías de los hospitales y, con la sorna que caracteriza la cuenta, decimos que mientras curan a nuestros familiares, van minando la salud de los acompañantes, para que así nunca falten clientes. Aunque realmente la comida de los enfermos es igualmente infame. Paradójicamente cuando salen del hospital, también tienen que recuperarse de una alimentación de juzgado de guardia.

—¿Es un problema de direccion de los hospitales o de las empresas que se contratan?

Ambas son culpables. Pero la dirección es la que decide finalmente y, si se demuestra que el servicio no cumple con los mínimos exigibles, pasa a ser cómplice de la situación y por lo tanto el responsable máximo. Nadie pide alta gastronomía pero, en un templo de la salud, la comida debería ser además de saludable, rica, variada y una forma de "disfrutar" y hacer más llevaderos los momentos difíciles.




 

—¿Qué solución hay a corto o largo plazo?

A corto plazo ninguna. En la mayoría de los casos las cafeterías de los hospitales se entregan en concesión. Imagino que habrá más criterios además del económico pero, después de tres años recorriendo hospitales y de las fotos que nos llegan a diario, está visto que se los saltan a la torera. A largo plazo el problema puede atajarse. Es tan simple como ponerse manos a la obra, tomar el toro por los cuernos y tratar de exigir a las empresas concesionarias unos mínimos y dedicarse a comprobar que se cumplen. 

—¿Cuál sería la situación ideal?

Una situación normal sería la de poder ir a la cafetería a intentar desconectar por unos minutos de la problemática que vives en el hospital. Poder tomar platos caseros sin más pretensiones: bien cocinados, sabrosos y con un precio ajustado. Algo así como el típico restaurante de carretera donde paran todos los camioneros.





—¿Cómo surgió la idea de crear @hospEATal?

Surgió como una fórmula de evasión. Una buena forma de tomarse en serio las cosas es hacerlo con humor. Por eso @Hospeatal relata en tono sarcástico los platos que sirven a diario, como si yo fuese el cocinero y me riese del cliente. Porque eso es lo que realmente está pasando. La primera vez que vi las caras de la gente en la cafetería del hospital sentí que estaban traficando con sus miserias. Somos clientes prisioneros. No tenemos más remedio que pasar por allí. En condiciones normales un restaurante que sirviera una comida de ese tipo, mal elaborada, con una materia prima lamentable y a esos precios, no aguantaría abierto mucho tiempo. 

—Crees que es un problema Español o se da en más países?

Es un problema global. Hoy en día, por suerte, yo paso cada vez menos tiempo en los hospitales, pero la red de colaboradores es muy amplia. El  mensaje ha calado y me llegan fotos de muchos puntos. El 80% son españolas pero también me envían fotos de otros paises europeos, americanos y asiáticos. La mayoría de los colaboradores son médicos, enfermeras y auxiliares. No nos olvidemos que ellos también sufren esta situación.


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