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Artículo "Mi perra Gilda lleva más de 4 años ayudando a salvar el planeta sin saberlo" Food

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"Mi perra Gilda lleva más de 4 años ayudando a salvar el planeta sin saberlo"

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Mi perra es vegana aunque a muchos no les guste la idea. Si es legal vender a las personas carne de baja calidad, ¿qué tipo de basura permitirán meter en el pienso de nuestras mascotas?

Elena Rue Morgue

05 Julio 2018 13:55

Esta es Gilda. Puede que su cara te suene porque aprovecho la más mínima oportunidad para fardar de ella y colarla en alguno de mis artículos. Las madres somos así, pesadas por definición.

Los demás a veces, ella siempre.

Una publicación compartida de Elena Rue Mugre (@elenaruemorgue) el

*Gilda es adoptada, obviamente estoy en contra de la cría y venta de animales.

Gilda tiene ahora cinco años y medio y desde que cumplió uno — poco más o menos — le doy una alimentación vegana. Eso es, obviamente, porque yo también lo soy. Sería una decisión un poco rara sino.

Antes de que la gente empiece a vociferar mierda sobre que no puedes andar imponiendo tu ideología sobre un animal, voy a hacer una pequeña reflexión a tener en cuenta: le des lo que le des de comer a tu perro, es una decisión que estás imponiendo sobre él. Tú tomas todas las decisiones por él, incluyendo lo que come. El bicho no va contigo al bar de menús de la esquina y elige si quiere menestra o macarrones con chorizo, lo mismo que no pilla las llaves y sale a pegarse una vueltecilla cuando le apetece. Si tu perro tuviese la capacidad de comprender cómo maltrata y asesina la industria cárnica a otros animales, probablemente tampoco le gustase participar de ella.

El motivo por el que empecé a alimentar a mi perra veganamente al cumplir el año es que es el momento en el que, por su tamaño, iba a llegar a la madurez, y no encontré información suficiente sobre la alimentación 100% vegetal en cachorros como para jugármela antes de eso. De hecho, en su día no encontré piensos veganos específicos para cachorros, por lo que prudente me pareció esperar.

Después de todos estos años puedo decir que mi perra está hecha un toro (como anécdota, cada día alguien me pregunta por la calle si todavía es un cachorro). Su veterinaria me ha dicho que su salud es impecable y me ha confirmado lo que ya había leído: con una alimentación apropiada, un perro vegano puede tener una vida fantástica. De hecho, en mi humilde opinión, es bastante probable que pueda ser más saludable que la de un perro que no lo es.

Piensa un segundo en la cantidad de carne de MIERDA que las normativas actuales permiten vender para el consumo humano. Toda esa carne procesada que la propia OMS ha reconocido que produce cáncer y que, aun así, se puede vender en forma de salchichas o mortadela en tu supermercado de confianza. ¿Si es legal vender a las personas carne de tan baja calidad que innegablemente produce enfermedades, qué tipo de basura permitirán meter en el pienso de nuestras mascotas?

No creo que en los piensos más caros la calidad de la carne sea precisamente la del chuletón ECO-BIO por el que tú pagas 30 euros en un restaurante, sino no te costaría 60 euros el saco. Hacer un pienso con ingredientes vegetales de buena calidad es más barato, por lo que un saco de pienso vegano de 60 pavos es probablemente un pienso de mayor calidad, creo.

Los últimos estudios sobre la repercusión que tiene en el planeta el negocio multimillonario de la alimentación de nuestros animales no hacen más que reafirmarme en mi elección. Medios como The Guardian están publicando artículos con titulares de este tipo: “La comida para mascotas es un desastre medioambiental, ¿podría ser la comida vegana la solución?”.

No sé si la solución, pero probablemente hacer un switch de este tipo sería una forma de poner tu granito de arena (además de ser lo más coherente posible con tus ideas si eres una persona vegana).

Según The Verge, los 180 millones de gatos y perros que tienen los estadounidenses se meten entre pecho y espalda aproximadamente el 25% de las calorías de origen animal que se consumen al año en el país. Producir semejante cantidad de carne supone la emisión de 64 millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año, lo equivalente a 12 millones de coches circulando non stop durante 365 días. Y recuerda, solo estamos hablando de Estados Unidos.

En 2017 el mercado de la comida para mascotas estaba valorado en 94 millones de millones, un número que va a dispararse todavía más con la introducción de China en la ecuación. En China, un país donde hasta ahora era poco usual tener mascotas, el mercado creció un 100% el año pasado. “Si china sigue esta tendencia, vamos a ver cientos de millones de mascotas existiendo”, explicó a The Guardian Ryan Bethencourt, el CEO de la empresa de comida vegana para animales Wild Earth.

Aunque ya existen en el mercado varias marcas consolidadas de pienso vegano para perros y gatos como Benevo y V-Dog, su propuesta es algo más ambiciosa y Hollywood Star friendly: el objetivo de Bethencourt es fabricar proteína animal sostenible a partir de hongo koji, pero solo hasta haber sido capaz de producir de forma rentable carne de laboratorio para animales. De hecho, su prototipo de carne de ratón libre de sufrimiento animal ya está desarrollada.

Cuando hablamos de alimentación vegana para mascotas, es con el tema de los gatos cuando la cosa se pone tensa de verdad. Los perros son omnívoros, los gatos no, y aunque conozco personalmente casos de personas cercanas que dan a sus gatos una alimentación vegana desde hace años con buenos resultados, la ciencia tiende a posicionarse con unanimidad en que supone un riesgo real para la salud de los felinos, por naturaleza carnívoros. Que mi amiga bioquímica y vegetariana no se atreva a darle comida vegana a su gato ya me dice mucho de lo poco claro que está este asunto.

Siendo así, el proyecto de Bethencourt pasa de parecer una hipsterada destinada a niños pijos ortoréxicos a una opción razonable y sostenible para cuidar de los gatos sin sentirse en una encrucijada permanente de escoger entre el malestar de contribuir al maltrato en la industria ganadera y el miedo a ser tú mismo quien maltrata al animal al que más quiere dándole de comer algo que, en lugar de nutrirlo, lo mata.

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