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Artículo Así se prepara el pez más tóxico de la cocina japonesa Food

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Así se prepara el pez más tóxico de la cocina japonesa

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Verdades y mentiras acerca de uno de los peces más polémicos, el pez globo

Helena Moreno Mata

09 Agosto 2016 16:00

Ha aparecido en varias películas y series de televisión como Los Simpson, lo reconocemos por su voluminoso y espinoso contorno y puede llevarnos a la muerte. Sí, estamos hablando del pez globo, ese tipo de vertebrado que es un auténtico manjar en algunos países, pero que mal cocinado pone en riesgo nuestra vida.

En Osaka, Japón, hace siglos que lo cocinan. Allí, se conoce como fugu es uno y es uno de los platos más representativos de la gastronomía nipona. Una comida que se reserva sobre todo para ocasiones especiales por su alto coste que oscila entre los 40 y 100 dólares.

Normalmente, se consume crudo en forma de sashimi y cortado en láminas muy finas. Las lonchas, casi transparentes, se suelen marinar en una salsa de soja y un zumo de naranja amarga, el ponzu. Tiene una textura más consistente de lo que parece a simple vista y por eso en invierno también se puede preparar en forma de guiso.

Sin embargo, este plato de cocina cruda puede ser el responsable de que más de un comensal haya terminado en el otro mundo. Parece surrealista, una broma de mal gusto, pero es cierto. Pese al riesgo, sigue siendo un plato exquisito para muchos sibaritas japoneses.

Por eso, hay que ser prácticamente un experto en cocinarlo, un auténtico sabelotodo de esta variedad de pescado. Tanto, que se necesitan un mínimo de tres años para obtener la licencia y poder prepararlo como es debido. También es necesario que el pescado no haya pasado más de 3 horas fuera del agua antes de consumirse.

Y es que, a pesar del riesgo que pueda suponer, sus beneficios son varios: contiene proteínas, grasas saludables, vitaminas A, B1, B2 y niacina, calcio, fósforo y hierro. A eso se debe que muchos turistas reclaman su consumo. 

La toxina se encuentra principalmente en el hígado y los órganos sexuales; también en el intestino y la piel. Rápidamente, llega el efecto: parálisis muscular. La única opción viable es realizar un lavado de estómago, pero puede que no se llegue a tiempo. En menos de 24 horas la tetradotoxina podría haber recorrido todo nuestro cuerpo. De hecho, algunos expertos aseguran que su toxicidad está al nivel del cianuro.





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