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Tiene 26 años y el ‘Oscar de la gastronomía’ le ha caído del cielo

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Mayukh Sen no ha dirigido ninguna película Disney, pero ha ganado un 'Oscar' gracias a una princesa que cocinaba mejor de lo que trataba a las personas

Marc Casanovas

11 Julio 2018 12:55

Mayukh Sen está reinventando el aburrido periodismo gastronómico ¿Cómo? Escribe sobre comida como si fuera su película favorita. Lo mejor es que se alzó con el premio periodístico de la James Beard Foundation con tan solo 26 años de edad y casi sin despeinarse: "nadie esperaba la nominación, especialmente si tienes 26 años y sientes que te has lanzado en paracaídas en este mundo de la escritura gastronómica", decía para Forbes en una entrevista en exclusiva.

Caer del cielo en paracaídas es una buena elección como metáfora del éxito inesperado. Deber ser algo próximo a la sensación del turista accidental en un mundo que no has elegido. Puede parecer demasiado pronto, pero nadie más que este joven norteamericano de origen indio merecía el llamado ‘Oscar de la gastronomía’.

Su texto de largo formato sobre una princesa sureña repentinamente desaparecida cuando su restaurante era la nueva sensación del West Village de los sesenta es abrumador, doloroso y apasionante a partes iguales. Pero la vida de la princesa Pamela y su restaurante clandestino Little Kitchen es la punta del iceberg. Mayukh Sen no tiene intención de relajarse y trabaja a ritmo stajanovista desde su cuartel general en Williamsburg. Ya ha publicado 415 artículos de calidad suprema en tan poco tiempo que haría sonrojar a la vieja escuela y no tiene intención de parar para respirar hondo.

La vida de la princesa Pamela y su restaurante clandestino Little Kitchen es la punta del iceberg.

Ganar un premio tan importante a tan temprana edad otorga una libertad insospechada para elegir historias, medios de prestigio donde publicarlas y poder trabajar en proyectos ambiciosos como una propuesta de libro. No es casualidad que The New York Times y New Yorker hayan llamado a su puerta. Su exclusividad trabajando para Food 52 ha sido más bien breve.

Y eso que no hablamos de un trabajo vocacional. El sueño de Mayukh era escribir sobre cine. Es más, hace un año y medio era lo único que hacía como freelance, pero sin comerlo ni beberlo se ha convertido en el mejor de su generación en otra disciplina buscando historias de mujeres olvidadas de la cocina , redefiniendo al mundo árabe entre los jóvenes y, de rebote, descifrando su identidad queer a través de los alimentos de su pasado familiar.

Pero que nadie se engañe. El cine sigue presente en cada uno de sus textos.

Escribir cinematográficamente es muy recomendable cuando pretendes publicar algo digno sobre gastronomía.

Escribir cinematográficamente es muy recomendable cuando pretendes publicar algo digno sobre gastronomía. Es tan recomendable como poco frecuente. Los alimentos adoptan relieves desconocidos, los restaurantes perspectivas de profundidad, los cocineros vuelven a ser personas y las historias fluyen por arte de magia. Mayukh Sen ha dejado de escribir sobre cine para introducir el lenguaje cinematográfico en la gastronomía.

Una princesa es más princesa si muestra su carácter arisco. Cuando se convierte en un monstruo antisocial capaz de expulsar de su casa a los que no la idolatran. Cuando los rincones de la casa huelen a persona desequilibrada y a rancio. Cuando la princesa desaparece del mapa sin que nadie pierda ni una hora de sueño buscándola. Solo en ese preciso momento es cuando empiezas a quererla más y más y más....

Esas son las pequeñas películas dentro de sus artículos que demuestran su talento innato. La cocina bengalí puede ser interesante, pero lo es mucho más si son las viudas quienes mantienen esa identidad milenaria. Hablar sobre el pastel de fruta parece anecdótico, pero deja de serlo si se ha convertido en una ofensa personal contra la homosexualidad en India. Un insulto que ha recibido él mismo y que le duele en el alma. El basto mundo del Islam se ha tocado desde muchos ángulos políticos, pero que el miedo a ISIS y la islamofobia se pueden combatir con la gastronomía árabe, no. Son 3 ejemplos de los muchos que ha abordado con precisión quirúrgica y que se pueden consultar en su web personal. Algo que el periodismo gastronómico echaba en falta y pedía a gritos desde hacía demasiado tiempo.

Decir que amamos a los inmigrantes por su falafel fetichiza historias de personas de color y las encasilla.

Mayukh Sen

"Hay mucho que decir dentro de la justicia alimentaria, la cadena de suministro y los sistemas alimentarios que muchas publicaciones convencionales no están tratando. He estado en muchos lugares donde el desperdicio de alimentos se ve como un tema tabú porque no genera tráfico de visitas. Prestar atención a los temas que considerados "no interesantes para la audiencia" es tan importante como el resto", decía para Forbes.

Con la escalada en el poder de Donald Trump, Sen ha visto como muchas publicaciones utilizan peligrosamente esa idea tan trillada de "la comida nos une" sin ir más lejos en contenido y forma. Decir que "amamos a los inmigrantes por su falafel fetichiza historias de personas de color y las encasilla" de una manera que refuerza la dinámica de poder de los blancos.

Mayukh Sen debe aprender a convivir con un premio que no le viene grande y asimilar la muerte reciente de su padre el pasado junio. Solo una de las dos cosas lo ha pillado a contrapié, pero incluso de este dolor saldrán textos olvidados en su memoria visual.

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