PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Food

La granja de los horrores

H

 

/OPINIÓN/ «Cuando creíamos que nada podía ser peor, nos asaltaba una escena de canibalismo, o veíamos animales con la cabeza deformada, o con hernias gigantes sin poder moverse. Puedo afirmar sin ninguna duda que es una de las peores granjas que he investigado en mi vida».

Javier Moreno, director de Igualdad Animal

11 Febrero 2018 06:00

Eran las 2 de la mañana. Me disponía a saltar la valla de una granja de cerdos para documentar y denunciar los abusos que allí se cometieran. No era la primera vez, ya que durante más de una década en Igualdad Animal hemos llevado nuestras cámaras al corazón de la ganadería industrial. Hemos sido testigos en primera persona de las condiciones inhumanas en las que viven millones de animales encerrados en estos lugares, pagando el verdadero precio de la carne barata que vemos en los estantes de los supermercados.

Pero esta vez era distinto, estaba más nervioso de lo habitual: nos acompañaba Jordi Évole y su equipo de Salvados. Después de un percance inicial, en el que nos tuvimos que tirar al suelo para que no nos viera un coche, pudimos entrar. Ya en el primer corral vimos escenas dantescas. Te aseguro que nunca lo olvidaremos. Era la granja de los horrores. Animales deformados, con heridas abiertas, compartían corral con otros sanos. Según avanzábamos por la granja, nos horrorizábamos al comprobar que era algo generalizado. Cuando creíamos que nada podía ser peor, nos asaltaba una escena de canibalismo, o veíamos animales con la cabeza deformada, o con hernias gigantes sin poder moverse. Puedo afirmar sin ninguna duda que es una de las peores granjas que he investigado en mi vida. El tiempo que pasamos presenciando ese infierno se hizo eterno.

Los ciudadanos estamos ya hartos de que nadie asuma responsabilidades. De que siempre sean casos aislados. De que nadie dimita.

Por eso, leer el comunicado de El Pozo argumentado que las imágenes mostraban “un área sanitaria” o escuchar a la ministra Tejerina en TVE expresarse en el mismo sentido (reconociendo que ni siquiera había visto el programa) resulta especialmente indignante.

Hay horas de grabación de esas dos naves en las que había aproximadamente 900 cerdos. En el programa de Salvados se ha visto solo un pequeña parte de las miserables condiciones en las que malvivían esos pobres animales. Los ciudadanos estamos ya hartos de que nadie asuma responsabilidades. De que siempre sean casos aislados. De que nadie dimita.

Cuando creíamos que nada podía ser peor, nos asaltaba una escena de canibalismo, o veíamos animales con la cabeza deformada, o con hernias gigantes sin poder moverse. Puedo afirmar sin ninguna duda que es una de las peores granjas que he investigado en mi vida.

Es indignante también que ni la ministra, ni la administración, ni la empresa aludida (que rechazó en repetidas ocasiones participar en el programa), hayan manifestado que van a iniciar una investigación para saber qué estaba pasando en esa granja. No solo eso; es urgente investigar si esos animales entraban en el matadero. Porque lo que parece más lógico para que se mantuvieran a todos esos animales en esas condiciones, es que se podía aprovechar algo de ellos. Desde luego la carga de la prueba está en la granja y la empresa a la que provee, El Pozo. Y no en Salvados por mostrar y denunciar lo que allí sucedía. De hecho, el dueño de la granja, horas después de que se grabaran esas imágenes, reconoció a Jordi Évole que la producción de la granja era para consumo humano.

A pesar de la indignación, soy optimista porque nunca antes se había generado un debate como este en nuestro país sobre las sombras de la industria cárnica. Soy optimista porque a pesar del poder económico y político del lobby cárnico, no han podido evitar que millones de personas vean las consecuencias de un sistema perverso que devora todo a su paso, que condena a los trabajadores a condiciones miserables, a los animales a un infierno en vida y que está esquilmando a toda velocidad los recursos de nuestro planeta.

Es urgente investigar si esos animales entraban en el matadero. Porque lo que parece más lógico para que se mantuvieran a todos esos animales en esas condiciones, es que se podía aprovechar algo de ellos.

Y es de justicia agradecer a Jordi Évole y su equipo de Salvados la valentía de un programa tan necesario como este, poniendo el foco en el todopoderoso lobby cárnico y en el que no salía muy bien parado El Pozo, anunciante de La Sexta. Porque, como dijo George Orwell: «Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas».

Javier Moreno es director de Igualdad Animal. Puedes seguir las novedades la organización animalista aquí. Actualmente, Igualdad Animal está llevando a cabo una recogida de firmas para que El Pozo adopte una estricta política de bienestar animal; puedes contribuir a la campaña siguiendo este enlace.

share