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Artículo El ex guardaespaldas de Trump confiesa la adicción a McDonald's del presidente Food

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El ex guardaespaldas de Trump confiesa la adicción a McDonald's del presidente

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"¿Cómo sigue todavía en pie? ¿Cómo logra incluso cumplir con los mínimos con una dieta como esa?"

Marc Casanovas

08 Noviembre 2017 13:34

Keith Schiller siempre fue considerado el mejor guardaespaldas de Donald Trump. Modales de la vieja escuela, cara de bulldog cabreado y rapado militar. En más de una ocasión demostró que nada ni nadie tendría ni las mínima posibilidad de atentar contra el presidente.

Pero el bueno de Kevin era algo más que un buen guardaespaldas.

Era la lealtad personificada, era la primera persona en ver a Trump por la mañana y la última persona en comunicarse con él por la noche, era su confidente de chismes, su escudo protector contra senadores y lobbys de la Casa Blanca e incluso su cartero personal cuando entregó en mano la carta de despido al director del FBI James Corney.

Pero si algo llevaba en secreto era que también era su hombre de los recados. O mejor dicho, el hombre que saciaba su adicción a la comida basura.

Ni la cocina de la Casa Blanca, con decenas de chefs experimentados y entrenados en los mejores restaurantes del mundo, ni los jardines con centenares de verduras y frutas cultivados por los Obama podían luchar contra sus ansias de McDonald’s: un pastel de manzana frito para desayunar y dos cuarto de libra con queso sin pepinillo y extra de kétchup para el almuerzo.

Para desayunar un pastel de manzana frito y para el almuerzo dos cuarto de libra con queso sin pepinillo.

Como devela Politico en su artículo, “durante la campaña electoral, Kevin corría hasta el McDonald's mientras Trump esperaba en la limusina. Los Egg McMuffins solían ser el pedido por la mañana y dos cuartos de libra con una gran cantidad de patats fritas más tarde durante el día”.

Las reacciones en la prensa norteamericana han sido fulminantes. Eric Thomas en su columna para Elle no puede pensar en otra cosa "¿Cómo sigue todavía en pie? ¿Cómo logra incluso cumplir con los mínimos que está haciendo con una dieta como esa? Si se pasara a las ensaldas, ¿se detendrían los locos tweets de su cuenta oficial?”.

LEER MÁS: Trump tiene un botón especial en el escritorio solo para pedir Coca-Cola.

Pero algo ocurrió este pasado mes de septiembre. Trump, por sopresa de todos, decidió prescindir de los servicios del que había sido algo más que su mano derecha y jefe de operaciones de la Oficina Oval. Parece ser que la interferencia rusa en las elecciones de 2016 tienen algo que ver y el despido fue fulminante. Evidentemente Kevin no se lo tomó nada bien.

Este pasado marte compareció ante el Comité de Inteligencia de la Cámara para un interrogatorio sobre el infame dosier de 35 páginas con información comprometedora relacionada con su polémica visita al concurso Miss Universo, según informa Washington Post.

Misses, Rusia y addicón al McDonald’s. Las confesiones del guardaespaldas sobre la infame triada no ayudarán mucho más a Donald Trump. Precisamente en su momento más bajo de popularidad como presidente de los Estados Unidos.

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