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Food

Cómo alimentarse cuando estás extremadamente deprimido

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Nigel Tadyanehondo
 

Una cocinera con episodios depresivos confiesa las recetas que la salvaron: "Cuando estar vivo es insoportablemente agotador no importa lo que diga tu cerebro, tienes que comer"

Marc Casanovas

14 Marzo 2018 10:58

Cuando se está extremadamente deprimido es necesario regodearse en la propia miseria. Para acentuar que la vida asquerosa no vale un pimiento es fácil cometer actos tan ridículos (y humanos) como escuchar en bucle canciones corta venas. Interiorizando la letra, poniéndote como protagonista del drama, la melodía se convierte en la mejor de las morfinas sin necesidad de receta médica. Un chute barato para que las piernas y el alma dejen de pesar como cemento armado durante los 3 minutos y 12 segundos que dura el tema. Es curioso pero en todo ese proceso de pura melancolía, la comida suele tener un papel secundario, por no decir incluso prescindible en los casos más severos.

Si seguir vivo importa más bien poco, ¿por qué seguir comiendo?

Museum of Internet

La respuesta inmediata es que mientras tu mente se auto infringe agujas de dolor sin prisa pero sin pausa, tu cuerpo sabe que esa nostalgia eterna por-no-sé-qué-o-quién se evaporará tal y como apareció un mal día. Evidentemente hablamos de casos de depresión psicológica pura y dura; en ningún caso de episodios de desorden alimentario que obedecen a otra naturaleza.

Llamémosle alimentación Prozac o dieta lacrimógena, pero mientras no se demuestre lo contrario ni las neuronas ni los átomos se alimentan de tubos de helado del cine de Hollywood. Esa comida que cubre un vacío interior hasta que volvamos a ser nosotros mismos exige un respeto. Esa comida que se ingiere como un autómata con el sabor salado de las lágrimas derramadas en el plato y la mirada perdida en un punto fijo de la pared merecen un cuidado.

En su artículo para Skillet, A.A. Newton logra –y con nota– que la comida salga de cuidados intensivos para no volver a entrar. Como cocinera, y como persona con episodios depresivos constantes, se encontraba ante una contradicción diaria: "Mi trabajo consistía en hacer felices a los demás con mi cocina, así que sacaba mi cuerpo inútil de la cama y empezaba a trabajar cada mañana a las 6:30, sin importar cuán deprimida me sentía. Sin embargo, cuando se trataba de mi propia salud y mi felicidad, no hacía el mismo esfuerzo". Cualquier condición que dificulta lidiar con tu propia vida es probable que altere tu relación con la comida y siempre es más fácil ayudar a los demás que a uno mismo.

Imagina pasar de un atracón de dulce de leche al ayuno extremo. Algo así como una montaña rusa digestiva que amplifica las fases de euforia y las de autodestrucción: "Soy increíblemente afortunada de dedicarme a la cocina como carrera. En el camino, he desarrollado un arsenal de recetas en las que puedo confiar cuando estar vivo es insoportablemente agotador. Espero que encuentres algo aquí que ayude, porque no importa lo que diga tu cerebro, tienes que comer".

A.A.Newton

No importa lo que diga tu cerebro, tienes que comer.

A.A.Newton

Perder la voluntad de ducharse es un síntoma universal de algo parecido a la depresión. Quizás por este motivo A.A. Newton ha diseñado tres niveles de alimentación utilizando la ducha como referente. Brillante, eficaz y con la suficiente dosis de humor para reírse de uno mismo (síntoma inequívoco de que el proceso de curación ya ha empezado con buen pie). Por cierto, que nadie busque aquí comida sana. Es comida de PURA supervivencia ante la tormenta incesante de las neuras.

Nivel 0: Más fácil que ducharse

1. Pizza a domicilio

"No hay nada malo en pedir comida reconfortante cuando realmente te sientes como una mierda. Nunca, nunca me canso de la pizza, y cuando estoy muy triste, pido la suficiente para varias comidas. Las porciones sobrantes se envuelven en papel de aluminio y se congelan, luego se vuelven a calentar en una sartén tapada a fuego lento y listas para comer".

2. Comidas instantáneas

"Te debes a ti mismo mantener un alijo de comidas de emergencia en casa. Elige cosas que realmente ames de verdad, que parezcan un regalo más que la consecuencia no deseada de luchar para poder funcionar".

3. Arroz

"El arroz blanco bueno se cuece rápidamente y te llena. Un plato de arroz blanco con mantequilla y salsa de soja es satisfactorio, reconfortante y poco probable que agrave las náuseas provocadas por la ansiedad".

4. Sopa de miso

"Toda persona deprimida debe tener pasta de miso en el refrigerador: las variedades sin gluten y veganas están disponibles. Nunca se pone mala y puedes convertirlo en una comida real en menos de cinco minutos. Para una taza de sopa, verter agua hirviendo sobre un gran pegote de pasta de miso, como el té; para una comida más contundente, pon el arroz cocido sobrante y una gran cantidad de miso en un bol, luego agrega un poco de agua y al microondas hasta que esté muy caliente. (Puntos de bonificación por agregar tofu en cubos y brócoli o guisantes congelados)"

Nivel 1: Tan fácil como ducharse

1. Huevos

"La mayoría de los días como dos huevos con pan tostado, mantequilla y salsa picante. Es fácil, delicioso, rellena y ensucia un solo plato (simplemente limpio la sartén cuando termino). La tostada no es obligatoria. Si comes huevos, domínalos cocinando a tu manera para que siempre tengas una comida rica en proteínas en la manga".

2. Empanadillas al vapor

Las empandaillas o dumplings congelados del supermercado asiático son un verdadero alimento top para mí: nunca dejan de hacerme sonreír, y se pueden freír o cocinar al vapor según mi estado de ánimo. Solo asegúrate de verificar la temperatura interior en el modo de empleo para que no queden frías en el interior".

3. Pasta

"No tomo leche porque es asquerosa, así que dependiendo de lo que tengo, hago macarrones con crema agria o yogur griego. Su textura ayuda a que el queso naranja en polvo tenga un sabor más parecido al queso real, además de que agrega una buena cantidad de proteína".

4. Palomitas de maíz

"Parafraseando a un amigo muy sabio, un tazón de palomitas de maíz con queso fundido y una copa de vino es técnicamente una comida completa: el maíz tiene fibra, el queso proporciona algo de grasa y proteína, y el vino cuenta como "producto". Hacer palomitas de maíz es fácil si tienes un microondas. Es una técnica que vale la pena dominar".

Nivel 2: más difícil que ducharse

1. Verduras asadas

"Sentirse bien para cortar vegetales es una señal muy buena, y el vegetal asado es como mejor está. Exprimo un poco de jugo de limón sobre la parte superior antes de servir para maximizar la relación resultados-esfuerzo".

2. Sopa de tomate

"Me temo que debo insistir en que probéis la sopa de tomate con mantequilla al menos una vez en la vida. Cuando lo hagan, les sugiero que cocinen a fuego lento para que no espese demasiado, y agreguen una pizca de azúcar y bicarbonato de sodio al final para neutralizar los sabores demasiado ácidos"

3. Repostería dulce simple

"Como no compro muchos dulces envasados, tengo que hacer mis sueños realidad. Gracias a Dios por las galletas de mantequilla de maní de cuatro ingredientes y los brownies de cacao en un solo tazón".

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