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"El campo no es para los hombres. Las mujeres no sólo sabemos hacer mermeladas"

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Ganaderas en Red
 

Campesinas y ganaderas son convocadas a la huelga este 8M para que su trabajo en el medio rural deje por fin de ser invisible

Rosa Molinero Trias

07 Marzo 2018 19:00

“¿Quién cultiva lo que tú comes?”

Con esta pregunta empieza el manifiesto para el día 8 de marzo de la Confederación de Mujeres del Medio Rural (CERES) y la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, que mañana llaman a la huelga total para visibilizar el trabajo de las mujeres en el campo.

Porque quizás, a la pregunta anterior, te has imaginado a un hombre en lo alto de un tractor, segando un campo de trigo. O un ganadero caminando con las botas llenas de barro por los establos de su explotación. O tal vez un viejo pastor con el hatillo al hombro, el perro en los talones y las cabras balando detrás.

Nadie se imagina a las mujeres llevando a cabo tareas en el campo. Son invisibles a nuestros ojos y aún así nos llenan el plato de comida. Y como decía María Sánchez esta semana en Apuntes de Clase, son también “la mano que cuida”.

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Esa invisibilidad se traduce en cifras: solamente un 21,7% de las titulares de explotaciones agrarias son mujeres y solamente un 3% de las presidentas de las cooperativas. Lo contaba el colectivo Desplazados para Pikara Magazine, denunciando que no es fácil ser mujer y trabajar en el campo por obstáculos como la Ley de Titularidad Compartida, a la que en muchos casos no es fácil acogerse. Esta ley permite que la explotación agraria en la que trabajan a diario también esté a su nombre y no solamente al de su marido, cotizar en la seguridad social y tener derechos laborales. En definitiva, permite existir.

Es más, la desigualdad es tan descarada que se publican ofertas de empelo como estas: "Se buscan mujeres 8h/50 euros. Campaña de cerezas. Se buscan hombres 8h/60 euros. Campaña de cerezas".

"Se buscan mujeres 8h/50 euros. Campaña de cerezas. Se buscan hombres 8h/60 euros. Campaña de cerezas"

“Las mujeres del medio rural somos las protagonistas del desempleo”, señalan desde CERES. “Y en las explotaciones agrarias somos las grandes desconocidas y desaparecidas. ¿Por qué no aparecemos las mujeres? Todas las instituciones y entidades reconocen que existe una amplia mayoría de mujeres parejas de hombres titulares de explotación que aportan su trabajo en la misma”.

“Si todas esas mujeres que se estiman por las estadísticas, que podrían haberse dado de alta en alguna forma jurídica como la Titularidad Compartida, se contabilizasen como desempleadas, seguro que esas cifras alarmarían al Estado al considerarse paro”, añaden.

Y puntualizan: “Vamos a la huelga para plasmar que, aunque no tenemos empleo, sí tenemos mucho trabajo en el campo y que no queremos continuar normalizando esta situación. A ver quién sostiene el medio rural si el 8 de marzo todas paramos”.

CERES ha convocado huelga laboral pero también de consumo. “Vamos a promover la huelga por un sistema que nos ha engañado haciéndonos pensar que lo ideal y perfecto es poder tener acceso a todos los productos en una gran superfície de compra-venta. Como productoras de alimentos de calidad y sostenibles, no queremos formar parte de la gran mentira del mundo ‘avanzado’”.

Consideran que en gran parte el modelo de capitalismo desenfrenado ha llevado a las mujeres a esta situación. Además, reivindican la Soberanía Alimentaria, así como una alternativa de organizar la política agraria y alimentaria en la que las mujeres de las comunidades rurales y urbanas tomen capacidad de decisión.

"El campo no es para los hombres. Las mujeres no sólo sabemos hacer mermeladas"

CERES

Porque, como ellas dicen, “El campo no es para los hombres. Las mujeres no sólo sabemos hacer mermeladas. Pero, para ello, hay que educar”.

Educar en el feminismo y en la igualdad de género es esencial para librarse de esos roles sociales que también predeterminan las vidas de niñas y mujeres y que en el campo se arraigan más tal vez porque lo suele habitar una población envejecida. “Si no partimos del entendimiento y del reconocimiento de la cultura marcadamente patriarcal que hay en los pueblos, no podemos generar ningún tipo de estrategia ni política en los mismos”.

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“A las mujeres del medio rural se nos tacha de tradicionales, se nos dice que vivimos en una situación cómoda porque no queremos salir al mercado laboral, porque en el medio rural es más fácil y barato vivir y no necesitamos que todas las personas salgan fuera a buscar un sueldo. La tradición se llama machismo, un machismo en el que hemos sido todos y todas educados y que siempre nos deja en nuestro tejado la responsabilidad de cuidar y trabajar cuidando de manera formal e informal a las personas dependientes”.

Si no partimos del entendimiento y del reconocimiento de la cultura marcadamente patriarcal que hay en los pueblos

CERES

A esta situación se le suma un factor corriente en el medio rural: la falta de servicios o su dispersión, en parte por culpa de los recortes presupuestarios obligan a que las tareas domésticas asignadas a las mujeres que tienen a cargo niños o ancianos o maridos que no colaboran ocupen más tiempo. Y pesen más.

“Apenas hay escuelas de cero a tres años, se han cerrado consultorios médicos o han dejado de prestar servicios especiales y se han eliminado líneas de transporte. En un escenario donde la estructura es patriarcal, suplir esos servicios es tarea de las mujeres”, afirmaba la presidenta de CERES, Inmaculada Idáñez.

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Por otro lado, es posible que su situación de vulnerabilidad impida a muchas mujeres hacer la huelga que sienten. Es el caso de la veterinaria Artemisa (pseudónimo con el que prefiere mantenerse anónima) que hará un parón ya que teme que no se produzca la inminente renovación de su contrato de manos de sus jefes, todos hombres.

Tu estómago se llena gracias también al trabajo de mujeres

Además, cuenta Lucía para PlayGround, que está harta de oír comentarios diciendo que "lo mejor que puedo hacer siendo mujer y veterinaria es sacarse una oposición para poder conciliar la vida laboral y la familiar. Se ve que lo de la concilación familiar es cosa de mujeres; los hombres, ya tal...". Añade también que le duele "tener que hacer mucho más que los hombres para que se reconozca la mitad" y "no poder decir en alto todas las cuestiones que nos afectan porque enseguida nos tachan de exageradas".

“Desde COAG y CERES se reclama que se erradique la división sexual del trabajo, que condena a las mujeres a empleos precarios, peor pagados, no remunerados, ilegales e invisibles y que las obliga a ser cuidadoras como algo esencial de su sexo”.

En un momento en el que queremos saber de dónde viene nuestra comida, recuerda también quién la cultiva. Porque tu estómago se llena gracias al trabajo de mujeres que conducen tractores, que cavan la tierra, que limpian establos, que recogen la fruta, que sulfatan, que vigilan las heladas, que llevan rebaños. Y que cuidan a sus hijos y a sus mayores, que llevan una casa, que cocinan y lavan y planchan y friegan y se preocupan y aman. Una vida y dos trabajos que no deberían ser invisibles.

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