PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left
Artículo “Hubo 75 mil amputaciones por diabetes en México, no más que cualquier guerra" Food

Food

“Hubo 75 mil amputaciones por diabetes en México, no más que cualquier guerra"

H

 

Hablamos con Alejandro Calvillo, activista espiado por el gobierno, para analizar los motivos de la epidemia de diabetes y obesidad que arrasa en México: “La catástrofe ya está aquí”

Rosa Molinero Trias

06 Mayo 2018 11:31

Una peligrosa paradoja se ha instalado en México. En 2010, la cocina tradicional mexicana fue una de las primeras en ser declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Seis años más tarde, un 16 de noviembre de 2016, el gobierno emitía una alerta nacional: México sufría una epidemia de obesidad y diabetes. Dos años más tarde, la situación sigue empeorando, con una aciaga premonición en forma de campaña electoral: ninguno de los candidatos a presidente en las futuras elecciones del 1 de julio ha considerado incluir en sus programa la buena alimentación. Y todavía hoy, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, el 14% de los mexicanos menores de 5 años sufre desnutrición. ¿Cómo es posible?

“El conflicto de interés en política alimentaria ha creado un monstruo en México y las tendencias son terribles. Se estima que uno de cada dos niños mexicanos a lo largo de su vida va a desarrollar diabetes. Y no hay manera de lidiar con esta situación. Ni en términos financieros ni nada. La catástrofe ya está aquí”. Son palabras de Alejandro Calvillo, fundador y director de El Poder del Consumidor, una organización que lucha para promover una política alimentaria que cuide la salud de los mexicanos.

“La catástrofe ya está aquí”

Su papel fue fundamental en la creación del impuesto del 10% sobre las bebidas azucaradas, aprobado en 2014, aunque tanto Calvillo como el resto de actores de la sociedad civil que lo impulsaron, pagaron un alto precio por ello: fueron amenazados y espiados, usando el spyware Pegasus, fabricado por una empresa israelí que solamente vende a los gobiernos.

Alejandro Calvillo

“La hipótesis fue clara: el gobierno mexicano estaba en contra de nosotros porque tienen gente muy aliada a los intereses de las grandes empresas. No nos sorprende que sistemas de espionaje que son exclusivos del gobierno puedan estar al servicio de la industria y de las grandes corporaciones”, cuenta Calvillo, refiriéndose a varios casos de puertas giratorias de expolíticos y a la prensa que los difama o los bloquea de algunos medios de comunicación.

"No nos sorprende que sistemas de espionaje que son exclusivos del gobierno puedan estar al servicio de la industria y de las grandes corporaciones”

A pesar del acoso, el impuesto sobre las bebidas azucaradas, aunque desmochado, ha demostrado resultar efectivo también en México, como lo ha logrado en Cataluña, Filadelfia, Chile o Filipinas. “En el 2014, se encontró una reducción del 6%. En el 2015, del 15%. Todavía no hay estudios independientes de los datos de 2016, aunque los hay de los pagados por la industria, que por supuesto no se publican en revistas científicas indexadas. Y en 2017, la propia industria ha dicho que sus ventas crecieron un 0,1%, lo que nos indica que cayó un poco más el consumo, porque la población creció 1,4%”.

Aunque el éxito sea patente, Calvillo recuerda que la sociedad civil quería más, porque un país que tenía el récord de consumo de bebidas azucaradas hasta entonces, necesitaba mucho más: “Fue la mitad de lo que nosotros proponíamos. Pedíamos un impuesto del 20% y que se etiquetaran esos recursos para la prevención y la atención, pero no está siendo así”.

Chile ya ha superado a México como bebedor de refrescos con azúcar, pero el país de la milpa sigue siendo el mayor consumidor de comida ultraprocesada. Y eso, en un territorio en el que la mitad de la población, unos 60 millones de personas, viven en la pobreza, se traduce en enfermedades que no se tratan a tiempo, se complican y terminan en la muerte.

“Sólo en 2013 hubo 75 mil amputaciones por diabetes, no más que cualquier guerra que esté ocurriendo en el mundo”

“En los sectores ricos, donde la obesidad sigue siendo alta, aunque se ha reducido un poco, cuando empieza haber alguna manifestación de la enfermedad, las familias empiezan a cuidarse más, tienen acceso a una mejor alimentación, atención médica y más información. En cambio, no sucede lo mismo en las familias pobres. Algunos acuden al médico por problemas de vista y les detectan allí retinopatía, una manifestación de la diabetes ya muy avanzada. Sabemos que otros, tal y como relatamos en el documental Dulce Agonía llegan al seguro del trabajo con una llaga en el pie, y no les tratan de salvar el pie porque es un tratamiento muy caro y muy largo, así que se lo amputan. Sólo en 2013 hubo 75 mil amputaciones por diabetes, no más que cualquier guerra que esté ocurriendo en el mundo”.

"Pie diabético"

Tanto como las cifras de cualquier otra guerra, las cifras que deja a su paso la guerra de la diabetes, estremecen. En México estiman que cada año unas 100 mil personas sufren la amputación de alguna extremidad inferior por el llamado "pie diabético": “En adultos, la diabetes llega hasta el 73%. Alrededor del 10% de la población mayor de 20 años tiene diabetes. En el año 2000 tuvimos 46 mil muertes. En 2016 esta cifra casi se triplicó y tuvimos 106 mil muertes por diabetes”.

“En el año 2000 tuvimos 46 mil muertes por diabetes. En 2016 esta cifra casi se triplicó y se alcanzaron las 106 mil muertes”

El origen de la epidemia, según Calvillo, tiene mucho que ver con el flaco favor que este y los anteriores gobiernos le han hecho a la alimentación tradicional mexicana. Cuando se le pregunta, no puede destacar ni una buena iniciativa que el gobierno haya adoptado excepto la del impuesto del azúcar. Sobre la estrategia nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, afirma que “quedaron cooptadas por la industria a través de la Comisión Federal para la Protección frente a Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), que estableció un etiquetado frontal diseñado por la industria que los consumidores no entienden, con un criterio sobre el azúcar que representa un riesgo para la salud, y que estableció una raquítica regulación a la publicidad dirigida a los niños”. Mientras, agrega, la regulación de alimentos y bebidas, que es obligatoria y sancionable, no se aplica.

Otro momento decisivo tuvo lugar cuando en 1994 se firmó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos; unos trazos de tinta en unos papeles y México se convirtió en el backyard de los estadounidenses. "Se entregó todo el territorio nacional, sin regular la invasión de estos productos y su publicidad y sin hacer campaña para revalorar la comida y los productos nacionales, con una visión neoliberal”, afirma Calvillo. En resumidas cuentas, los ultraprocesados triunfaron en México gracias a la que la publicidad no encontró ninguna resistencia para cautivar los apetitos de los consumidores.

“La mitad de este país vive metido en un mundo de publicidad que vende un modelo de consumo al que no pueden tener acceso y lo único que pueden adquirir son esos productos que tienen a la tiendita, porque llegan a todos los rincones del país, con una enorme publicidad y diseñados para que encanten, para activar la hormona de la dopamina. La grasa, la sal y el azúcar te hacen sentir muy bien en el momento, algo que no hace la comida real”.

“La mitad de este país vive metido en un mundo de publicidad que vende un modelo de consumo al que no pueden tener acceso”

Por otro lado, en el caso de la alimentación tradicional se observa algo que ya también ocurre con el pulque: los frijoles y el maíz se consideran alimentos rudos y asociados a las clases bajas, a pesar que combinado con la tortilla del maíz sea una gran fuente de proteína completa. “Tú vas al campo y una familia rural es muy posible que se sienta apenada si te sirve frijoles porque hay una idea que el frijol es de los pobres, cuando es uno de los mejores alimentos del mundo y nunca se ha valorado. Hemos cambiado el consumo de frijol por vasitos de sopas instantáneas. Del mismo modo, no ha habido ninguna valoración del consumo de amaranto, uno de los mejores cereales del mundo. Es el abandono total por parte del estado”, afirma Calvillo.

“Tenemos una diversidad y una riqueza culinaria enormes. Somos centro de origen de frijol, maíz, tomate; somos uno de los mayores centros de origen de alimentos y no veo ninguna campaña para reivindicar el consumo de frijol, ni para apoyar a los productores y mercados locales”. Todo el subsidio de campañas como ‘Hambre 0’ se destinan a plantaciones de grandes productores en el norte del país, para generar ingredientes baratos la fabricación de alimentos ultraprocesados.

"Una familia rural se sienta apenada si te sirve frijoles porque hay una idea que es de los pobres. Hemos cambiado el consumo de frijol por vasitos de sopas instantáneas

Asimismo, el problema es de raíz: parece que México no produce alimentos para México. “Con el neoliberalismo, la agricultura dejó de enfocarse en el mercado interno para producir frutas y verduras para el mercado exterior, especialmente los Estados Unidos. También importamos básicos como el maíz y el frijol. El balance comercial en materia agrícola es positivo, pero en términos de dieta es profundamente negativo. Por ejemplo, somos grandes productores de frutos rojos o del bosque pero no los consumimos porque son extremadamente caros”.

Por todo esto, los programas electorales de los actuales candidatos son descorazonadores. Calvillo opina que las propuestas en materia de salud de los candidatos son muy generales, aunque destaca que “en la propuesta de López Obrador se aborda la problemática de los pequeños productores y los mercados locales y se reconoce su importancia para la economía regional y la nutrición”. Por otro lado, señala que “ningún candidato presenta propuestas de prevención en materia de enfermedades no transmisibles, en especial, para enfrentar el alto consumo de comida chatarra y el creciente consumo de tabaco y alcohol”, sentencia el activista.

“Ningún candidato presenta propuestas de prevención en materia de enfermedades no transmisibles para enfrentar el alto consumo de comida chatarra”

share