PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Food

'Lo que he aprendido dejando el café después de 15 años de consumo diario'

H

Tyler Nix
 

Un psicólogo resume su cambio radical después de aguantar dos semanas sin 6 tazas de café al día: "Mi novia dice que molo mucho"

PlayGround

10 Mayo 2018 10:16

El psicólogo Angelo Belardí recuerda perfectamente el día que fue consciente que era una persona adicta al café. Fue en su tiempo como universitario cuando el sentimiento de culpa afloró al darse cuenta que no podía pasar un solo día sin su dosis diaria “Fue mi compañero constante desde que era un adolescente. En casa, en la escuela, en la universidad. Me enganché al asunto desde el principio, en parte porque mis padres solían beber una taza tras otra”. Era oficial. Angelo era un universitario con una adicción: “Durante los primeros años en la universidad, regularmente tomaba café de las máquinas expendedoras del campus. Colocábamos una taza debajo del dispensador y esperábamos los ruidos rítmicos antes del delicioso aroma que pronto llenaba el aire".

Eso es, anticiparse a los ruidos del chute. Salivando ante lo que sabes que te viene encima.

En casa, en la escuela, en la universidad. Me enganché al asunto desde el principio.

Pero cuando crees que has tocado techo con tu adicción, la cosa siempre puede empeorar cuando menos te lo esperas. Fue durante el master universitario cuando aumentó su consumo a más de 6 tazas de café al día: “Un día, durante un viaje por carretera en Arizona, compré una botella de un litro y medio de espresso sin azúcar en Starbucks. Mientras conducía seguí bebiendo de esa botella todo el día. Cuando llegamos a un Motel por la noche, comencé a sentirme un poco incómodo y enfermo. Esa fue la única vez que recuerdo haber sentido que me había pasado”.

Después de una sobredosis cafetera en toda regla llegó el momento de reflexionar. Angelo se veía capaz de quitarse. Dominar al café y que el café no lo dominara a él: “Ponerme en una zona un poco incómoda y dejarlo. Por el bien de un objetivo superior, uno más en el camino de mi vida, vivir sano y evitar consumir cosas que podían no ser buenas para mí”. Sorprendentemente no fue complicado dejarlo: “No me sentí más cansado o menos alerta durante el día. No sentía un deseo irrefrenable, al contrario de lo que esperaba cuando me lo propuse. Tal vez esperaba que fuera mucho más difícil que dejar de fumar”. Aquí es donde entra en juego un factor clave: el cariño de tus seres queridos. "Ciertamente ayudó que pasé mucho tiempo con mi novia, que rara vez bebe algo que no sea agua. Tenía su apoyo y nadie me mortificaba con el aroma de un buen café mañanero”.

Sorprendentemente no fue complicado dejarlo: “No me sentí más cansado o menos alerta durante el día.

Dos semanas después de dejar el café, este psicólogo se ha visto con la energía suficiente para evaluar los 6 cambios vitales que nota en su día a día. Cuando todo está aún muy reciente y es fácil recaer:

La autoimagen como adicto desaparece

“Ya no me veo como un adicto a la cafeína. Eso significa que ya no me veo adicto a ninguna sustancia. Ahora sé que no necesito nada de esto y que puedo vivir feliz sin tener una necesidad constante de ninguna sustancia específica”.

Ya no me veo adicto a ninguna sustancia. Ahora sé que no necesito nada de esto.

El consumo de cafeína disminuye alrededor del 80%

“Si bien sigo consumiendo cafeína en forma de té verde y negro, mi consumo de cafeína disminuyó drásticamente”. Rebajó la ingesta de cafeína de 5-6 tazas grandes de café (600 mg) a aproximadamente un té negro y tal vez tres tazas de té verde por día (125 mg de cafeína).


El consumo de azúcar desaparece y el de leche se reduce

“Todavía tomo leche con mi desayuno, pero se ha reducido unos 200 mililitros por día. Y como no endulzo ninguna comida, al menos la que puedo controlar y que no está oculta en los alimentos procesados, el consumo de azúcar cayó básicamente a cero”.

El consumo de té aumenta

"Empecé a beber más té del que había tomado en años. Aparte del hábito de beber una taza de té verde con mi desayuno, ocasionalmente consumo infusiones de hierbas cuando tengo un resfriado o tos”. Quizás ahora la cuestión principal es no convertirse en un adicto a la cafeína del té.

Ahorro de dinero

“El café no es barato. Para las cápsulas de la máquina de café en la oficina solía comprar dos paquetes de 30 cápsulas a 17 dólares (14,31 euros) cada tres semanas. Un dinero que puedo gastar ahora en consumo de cultura”

Quizás ahora la cuestión principal es no convertirse en un adicto a la cafeína del té.

Mi novia dice que molo mucho

“Ella está a favor de que no tome café. Está bastante sorprendida de que simplemente lo hice de la noche a la mañana y me mantuve firme. Era la única persona que lo sabía antes de esta publicación. Supongo que será más difícil cuando visite a mis padres en cuya cocina el aroma del café recién hecho se respira en el aire”.

[Vía Medium]

share