PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left
Artículo "Para muchas cocineras los abusos sexuales forman parte de su trabajo" Food

Food

"Para muchas cocineras los abusos sexuales forman parte de su trabajo"

H

 

60 mujeres han hablado con la primera gran investigación sobre acoso sexual en la restauración. Nunca más verás igual la despensa de un restaurante

Rosa Molinero Trias

20 Noviembre 2017 17:50

¿Cuál es el lugar más peligroso de un restaurante para una mujer? Esto podría parecer el inicio de un chiste machista horrible, pero en realidad es una pregunta que no debería existir. Sin embargo, tiene una respuesta muy cruda: la despensa.

”Baja a hacer inventario”, le dijo un supervisor a Miranda Rosenfelt, cuando cocinaba en el restaurante Jackie’s.

Cuando se dio la vuelta, él estaba detrás de ella, con los pantalones en el suelo y el pene en la mano, bloqueando la salida. La forzó a practicarle sexo oral mientras le decía “Oh, siempre he querido hacer esto”. Su instinto fue: “no hacer nada y esperar a que se terminara. Porque esa era la mejor forma de estar a salvo”.

La forma de no acabar despedida. La forma de no ser (más) humillada ante los compañeros. La forma de no recibir una paliza.

En el mismo lugar atacaron a María Vázquez. Migrante mexicana y madre de seis hijos, se lo contó a su confesor en la iglesa y este la culpó. No vio otra salida que callar porque no podía permitirse perder el trabajo. Y el propietario del restaurante, Arthur Boone, la siguió violando. Durante 8 años.

De hecho, hay más respuestas a esa pregunta. Porque hay otro lugar en un restaurante donde una mujer corre peligro. No es junto a fuentes de fuego ni objetos puntiagudos.

Es en la sala de refrigeración.

A la chef Maya Rotman-Zaid la acorraló allí un compañero de trabajo que intentó manosearla. Después de años de trabajar en la cocina con hombres tocones y que no saben comportarse, reaccionó: “El tipo intentaba tocarme mis partes, así que le clavé un tenedor en la pierna”. A pesar de todo, el tipo siguió hablándole de manera inapropiada más adelante.

Ellas lo contaban para las periodistas Maura Judkis y Emily Heil del The Washington Post, cuyo trabajo espectacular entrevista a 60 mujeres de todo el país, que han contado la verdadera pesadilla de la cocina: clientes que manosean a las camareras, jefes que promueven un ambiente poco profesional, compañeros que te hacen comentarios obscenos, víctimas de acoso que son despedidas. Y violaciones.

Tras compilar todos los casos, reflexionaban así: “Las mujeres son vulnerables en cualquier centímetro cuadrado de un restaurante. Detrás de la barra. En el atril donde se recibe a los clientes. Detrás de los fogones y delante del lavavajillas. Desde comentarios obscenos hasta la violación, los abusos sexuales son, para muchas, simplemente parte de su trabajo”.

Recientemente, el chef y dueño de 10 restaurantes, John Besh, ha dimitido después de que 25 mujeres lo denunciaran por acoso sexual. Pero vamos a dejar las cosas claras: el acoso sexual en la cocina va de Washington a Barcelona y de Roma a Pekín y ocurre en restaurantes famosos, sí, pero esto puede ocurrir en cualquier restaurante, donde tomas las cervezas los viernes, en un local de comida rápida o en el restaurante donde te saludan por tu nombre porque tu familia lleva décadas yendo a celebrar fechas importantes. Esos lugares donde tú disfrutas son susceptibles de convertirse en escenarios de experiencias horribles según quién los gobierne.

“Las cocineras son acosadas por otros cocineros. Las camareras son acosadas por todo el mundo. Y las migrantes y las más jóvenes, que son la mayor parte de la mano de obra, son particularmente vulnerables”, han hallado Judkis y Heil.

En su investigación, dieron con unas cifras que cortan la respiración: dos tercios de las mujeres que trabajan en un restaurante han sido acosadas en un 80% por sus compañeros y en un 78% por los restaurantes. “Pero estos números no dan una visión completa. El acoso es tan rutinario que muchas trabajadoras consideran que no vale la pena quejarse de comentarios sexuales o tocamientos”, afirman las periodistas.

Algunos chefs ya se han pronunciado en Estados Unidos. Tom Colicchio escribía para Medium que las recientes revelaciones de acoso en la industria no eran lo que se dice una sorpresa para mujeres ni para hombres. "Aquí hay algo que no funciona (...) Ha llegado la hora que los hombres de la industria se digan los unos a otros: 'basta'. (...) Tenemos que afrontar unas conversaciones sobre nosotros mismos a las que ya estamos llegando tarde”.

Por su lado, Anthony Bourdain, reconoció este mes en late-night de Seth Meyers que cuando relató sus experiencias en la cocina en Kitchen Confidential , lo hizo con el orgullo de haber sobrevivido durante 30 años al sistema de inspiración militar de brigadas, ideado por Auguste Escoffier, “muy brutal, opresivo y muy difícil”. “Tendí a glorificarlo. Estaba orgulloso de haber suficientemente fuerte. (...) En ese sentido, no creo haber ayudado, especialmente a las mujeres”.

¿Habías reparado alguna vez en esto cuando vas a un restaurante?

¿Qué haces cuando ves a algún cliente pasarse de la raya con una camarera?

¿Te ha pasado o conoces a alguien que le haya ocurrido algo similar?

Sé por experiencia propia que el mundo de la restauración y la gastronomía no es nada fácil para las mujeres. Cuéntame tu historia y escríbeme a [email protected]

share