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Un avión tiene que aterrizar de emergencia porque un pasajero no para de tirarse pedos

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Twitter Alfred Dekker.
 

Tuvo que intervenir hasta la policía nn

Elena Rue Morgue

19 Febrero 2018 18:08

En los últimos tiempos me he encontrado con varias noticias que hablaban de cómo el metro de determinada ciudad española había tenido que ser desalojado por el pedo radioactivo de una joven. Y yo, que disfruto de la miseria humana y los chascarrillos escatológicos, delictivos y sexuales como de nada en el mundo, compartiendo el link a todos mis amigos pensando que estaba haciéndoles el regalo de alegrarles el día con una noticia de risita y arcada.

Fail. Todas esas noticias eran fake. Y yo una parguela. Pero el karma y el precario tránsito intestinal de un señor anónimo han puesto a la vida en su sitio, y esta vez sí puedo compartir con seguridad una historia de transporte público, pedos y evacuaciones REAL. Y encima, para subir el nivel, esta batallita no tiene lugar en un bus, un tren o un rancio vagón de metro: estamos hablando de un fucking avión.

Como el pedorro no ha sido identificado, y de alguna manera para mí es una especie de superhéroe salvando mi ansia de contar historias intrascendentes y desagradables, yo voy a llamarle Flatuman.


Vídeo que el Pasajero Alfred Dekker grabó durante la evacuación de Flatumán.

Flatuman, del que solo sabemos que es un hombre mayor, un autentico senior, estaba viajando en un vuelo de Transavia Airlines de Dubai a Ámsterdam. De acuerdo con los informes, dos pasajeros holandeses que viajaban junto a Flatuman le pidieron en repetidas ocasiones que cerrase la válvula trasera, ya que sus escapes de metano estaban haciendo el viaje insoportable.

A pesar de las advertencias de la tripulación, Flatuman no estaba dispuesto a acabar con su concierto. No se sabe si el hombre padecía de algún tipo de enfermedad que le impedía físicamente parar, o si lo hacía solo por el disfrute de molestar al personal, lo que sí sabemos es que el nivel de hedor llegó a un extremo en el que el piloto se vio obligado a aterrizar en Viena para dejar a Flatuman en tierra y seguir con su camino.

Como Flatuman no accedía ni por las buenas ni por las malas, tuvieron que gestionar el asunto por las peores: la policía austríaca fue la que finalmente tuvo que encargarse de hacerlo salir de cabina. Acompañada de sus perros. Nivelón.

Por motivos que no están del todo claros, otras dos chicas que estaban sentadas en al misma línea de asientos que él también fueron obligadas a dejar el vuelo. La aerolínea dijo que estaban utilizando un lenguaje abusivo y comportándose de forma inapropiada.


Sin embargo Nora Lachhab, una de las afectadas aseguró al diario De Telegraaf que no habían hecho nada malo, “Fue una locura que nos incluyeran, no teníamos ni idea de quién eran esos tipos, simplemente tuvimos la mala suerte de ir sentados en la misma fila”, y comentaron que tuvo que ver con su procedencia marroquí.

En una declaración, Transavia se limpió las manos de toda polémica asegurando que su tripulación debe velar por un vuelo seguro: “Si los pasajeros suponen un riesgo, intervienen automáticamente, nuestra gente está entrenada para eso”.

Mmm… ahora nos quedamos con la duda, ¿fue realmente una historia de pedos desenfrenados y dos inocentes que pagaron el pato de rebote, o estamos ante otro acto de racismo por parte de un aerolínea?

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