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Una menor enseña 'su' carnet en un bar y resulta ser el que la camarera perdió años atrás

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Kleo McHugh.
 

Sí, ha pasado

E.M.C.

15 Mayo 2018 18:47

Cuando tenía 16 años, durante una noche que estaba de juerga con dos amigas, nos encontramos el bolso de una chica. Esperamos bastante rato a que volviera, pero cuando estábamos a punto de cambiar de bar, a sabiendas de que si no éramos nosotras otro se quedaría el botín, nos llevamos el bolso con nosotras.

Cuando llegó la hora de repartir las pertenencias, yo no tuve duda de con qué quería quedarme: su carné de identidad. La chica era un par de años mayor que yo, 18 recién cumplidos. No nos parecíamos en nada, pero aquel DNI me salvó el culo en más de una ocasión. Cuando yo cumplí la mayoría de edad, se lo regalé a mi hermana pequeña, como si fuese una reliquia familiar: “Toma, hermana, usa esta ofrenda con cabeza. Invita con sabiduría, no abuses del tequila y, sobre todo, no seas tan idiota como para que un portero te pille y llame a la policía”.

El mayor miedo que teníamos tanto mi hermana como yo cuando usábamos aquel DNI era que la casualidad nos hiciera topar con un camarero o un segurata que conociese a su legítima dueña y acabar con un marrón. Por suerte, eso nunca pasó, pero hoy Twitter me ha recordado lo afortunadas que fuimos.

"Estoy bastante segura de que he recibido el mejor DNI falso de mi carrera como camarera: una chica me ha dado el carné que perdí hace dos años".

Existe una posibilidad peor de la que nosotras estábamos imaginando: enseñarle el carné a esa persona en cuestión.

Kleo McHugh es una neoyorquina de 22 años que estudia en la Universidad de Alabama. El otro día, mientras trabajaba, una chica a la que le pidió identificación le enseñó el carné que ella misma perdió hace un par de años. “Me empecé a reír así como en shock y le digo, ‘Bonito DNI falso, aunque no es mi mejor foto, ¿no?’”, explicó a BuzzFeed News. “Sus amigas también se quedaron muy confusas, supongo que es algo que nunca piensas que te vaya a pasar”.

“Me explicó que una chica se lo encontró y lo usó hasta cumplir los 21, luego se lo vendió a ella”, contó.

Puede que la historia de Kleo sea la más espectacular, pero ni de lejos es la única batallita digna de ser contada en este ámbito. Internet tiene algunas anécdotas bastante espectaculares de camareros y porteros lidiando con menores de edad intentando colársela con DNIs falsos. Aquí tenéis algunas más.

“Trabajando en la puerta me vinieron dos chicas claramente menores de edad. Me dan sus DNIs. Les pregunto: ‘¿Sois amigas?’. Ellas responden, ‘¡Mejores amigas!’. Miro a una de ellas y le preguntó, ‘¿Cuál es el nombre de tu amiga?’. Se miran la una a la otra y se largan”.



“Un tipo intentó usar el pasaporte de su amigo. El amigo estaba sentado justo a su lado y era de una raza diferente”.


“Estaba trabajando de camarero en un pub en Inglaterra cuando 3 chavales de unos 16 años entran. Era una tarde entre semana. Uno se acerca a pedir, y logra decir las bebidas entre un montón de titubeos. Era un momento de aplicar el karma, porque algún camarero simpático también me sirvió a mí cuando tenía su edad. ‘Escucha’, le dije. ‘Eso ha sido bastante terrible. Tienes que ser más seguro de para que esto te salga bien. Siéntate en la mesa, piensa en lo que vas a decir y después vuelve y lo vuelves a intentar’. Así que volvió a la mesa, habló nerviosamente con sus amigos que también estaban muy nerviosos y regresó. En esta ocasión con seguridad: su voz no se quebró, y volvió triunfante a la mesa con sus cervezas. Me sentí tan orgulloso. Como un padre alcohólico”.


“Mi novia salía de juerga constantemente con el DNI de su hermana mayor cuando estaba en el instituto. Una noche un portero le dijo que no podía pasar y le requisó el carné. Sabiendo que no podía volver a casa sin el DNI que le había mangado a su hermana, pidió que se lo devolvieran. Él le dijo que fuese a hablar con los policías que había al otro lado de la calle si tanto la quería. Se planta delante de los polis y les dice que el portero le ha robado el DNI. Los agentes lo miraron y le dijeron que la chica de la foto era claramente ella y que podrían denunciarle por robo, que se andara con cuidadito”.

“Me enseñó un carné que no era evidentemente falso a primera vista, pero había algo que no me cuadraba, así que le pregunté al tipo cuál era su segundo nombre. Lo ponía, era David o Daniel o algo así. ¿Su respuesta? ‘Um… D?’”.

“Solo daré un consejo: cuando abráis la cartera, no tengáis el DNI real al lado del falso. Ya van dos veces que me pasa este mes”.

[Vía BuzzFeed y Thought Catalogue]

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