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Artículo 9 mujeres denuncian acosos sexuales y humillaciones en Zentropa, la productora de Lars von Trier Culture

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9 mujeres denuncian acosos sexuales y humillaciones en Zentropa, la productora de Lars von Trier

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También han denunciado humillaciones sistemáticas

L.M.R.

13 Noviembre 2017 12:35

Björk encendió la mecha hace un mes. El efecto Weinstein empezaba a adquirir categoría de tsunami y la iniciativa #MeToo le acabó dando el empujón. Porque, sí, también la artista islandesa tiene su mala experiencia que contar en lo que se refiere al binomio cine + acoso sexual. Una experiencia de acoso salvaje a manos del hombre que dirigió su primer trabajo —y único hasta la fecha— como actriz protagonista.

Lars von Trier tardó dos días en negar las acusaciones, y Björk replicó aportando más detalles de los comportamientos impropios del director danés. Pero Björk no apuntaba solo al director de Dancer in the Dark. Aunque de una manera velada, la islandesa ampliaba el espectro de la culpa aludiendo también al productor de la película y a un equipo que toleró, encubrió y silenció los desmanes de su jefe, “inventando falsedades sobre lo difícil que fue trabajar conmigo”.

Ellos seguirán negándolo, pero Björk ya no es la única que les señala: hasta 9 mujeres acaban de denunciar acosos sexuales, humillaciones sistemáticas y abusos en Zentropa, la productora de von Trier.

Cachetes, pelos púbicos y juguetes sexuales

Los relatos de estas 9 mujeres, publicados por el diario danés Politiken, hablan de comportamientos extendidos y arraigados dentro de la compañía, de prácticas que forman parte rutinaria del entorno, como las mesas, los buenos días, las salas de reuniones o las máquinas de café.

Buena parte de las acusaciones se centran en la persona de Peter Aalbæk Jensen, el otro cofundador de la empresa, a quien señalan como “una de las principales figuras a la hora de perpetuar el sistema de degradación” que vendría imperando en la compañía durante años.

“Creo que cualquiera que haya trabajado allí ha estado expuesto o ha sido testigo de cierto tipo de cosas. Cosas como acciones con carga sexual o bullying o insinuaciones. Todo formaba parte de la cultura de la empresa”, asegura Meta Louise Foldager Sørensen, en nómina como productora en Zentropa entre 2006 y 2010, años en los que trabajó en películas como Antichrist y Melancholia.

Anna Mette Lundtofte, escritora y periodista, también trabajó en Zentropa durante 3 años. Venía de trabajar en Nueva York, donde a menudo se veía defendiendo la igualdad danesa y la noción de la mujer fuerte que impera en su país. Al llegar a Zentropa, se encontró con el reverso de todo eso. “De acuerdo a la propaganda de Zentropa, iba a formar parte de 'una cultura de trabajo alternativa', pero en realidad me encontré con una estructura de poder antigua y patriarcal”, relata

Varias exempleadas narran cómo Jensen se acercaba a ellas y les tocaba los pechos sin venir a cuento, una y otra vez. Cuentan cómo el jefe se ponía a gemirles cuando hablaban por teléfono, o como “organizó acciones sexualmente degradantes sobre el escenario en la fiesta de navidad de la compañía, en frente de invitados de la industria del cine”.

Lo de 'acciones sexualmente degradantes' va por cosas como organizar una competición entre las becarias para ver quién se desnudaba más rápido (la más veloz recibía un premio) o ver quién tenía el pelo del pubis más largo (Jensen o alguno de los empleados varones se encargaban de medir cada mata de pelo enfrente de la audiencia). En otra ocasión, organizó un juego en el que las empleadas debían sacar al azar un ítem de una bolsa que él mismo había llenado con juguetes sexuales. Luego Jensen sugería personalmente, en público, cómo podía ser usado cada objeto.

Un (mal) líder orgulloso

A diferencia de Von Triers en relación a las alegaciones de Björk, Jensen ha corroborado estas historias. Dice que son “rituales recurrentes” en Zentropa o cosas de las que no se acuerda, pero que “probablemente sucedieron”, como queriendo restarle importancia. Y cuenta que le molesta que se hable de su empresa como un lugar en el que el acoso y los actos degradantes son sistemáticos, porque él ve las cosas de otra manera. “No tengo interés en someter o degradar. Estoy interesado en poner a prueba los límites, especialmente dónde está la línea roja”, dice.

En los últimos días varios directivos de Zentropa, como el actual CEO, Anders Kjærhauge, han presionado a Jensen para que se acometan cambios en la cultura de la empresa. Han pedido que cosas como que “golpear las nalgas de una empleada como recompensa o castigo” deje de ser una práctica habitual. Jensen, sin embargo, no promete nada.

“Mis acciones futuras revelarán si decido seguir estas nuevas reglas o no”, ha dicho, subrayando que él no cree que haya nada inherentemente malo en sus métodos de dirección.

“Se han dado múltiples ocasiones en las que me he comportado de manera desmesurada o he ido demasiado lejos. Y lo defiendo plenamente”, sostiene Jensen en declaraciones a Politiken. “La cuestión está en si eres un líder adorado o no. Y yo soy un líder al que adoran”.

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