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Peor que nuestros padres: los millennials aún creen que la mujer está mejor en casa

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Somos peor que nuestros padres. 

A.P.G.

03 Abril 2017 17:53

En 1994, casi la mitad de los jóvenes americanos de 18 años estaba de acuerdo en algo: el hombre había de ser el principal sustento económico de un hogar y la mujer estaba mejor en casa.



Más de veinte años después, las cosas no han cambiado tanto. De hecho, han empeorado. 

Estas son las conclusiones que arroja un estudio de los sociólogos Joanna Peppin y David Cotter. En 2014, el 58% de los jóvenes estudiantes se reafirmaron en este estereotipo al ser preguntados en una encuesta similar. Y no solo lo reafirmaban, sino que lo pensaban en mayor medida. 

Estos investigadores han concluido que los millennials (aquellos nacidos entre 1982 y los 2000) siguen perpetuando de forma preocupante ciertos roles de género en relación al espacio que ‘debe’ ocupar la mujer.

Aunque sí tienen ideas más modernas en relación a alcanzar las mismas oportunidades laborales, se muestran igualmente conservadores cuando se trata de hacer frente a la vida privada o doméstica.  

Según otro estudio, publicado en Quartz, el número de mujeres que cree que el principal sustento económico de un hogar debe ser un hombre ha incrementado de un 15 a 28% en los periodos de 1998 a 2014.

¿A qué se debe esto? Según la opinión de los sociólogos, la culpa la tiene el denominado “esencialismo de género o igualitario”, una doctrina ideológica que sostiene que hombres y mujeres poseen diferencias que son inherentes a su género.

Y este pensamiento parece crecer entre los más jóvenes.

En un mundo en el que combatimos barreras de género y vivimos en una sociedad aparantemente más igualitaria, somos nosotras mismas las que nos ponemos límites atendiendo a nuestras supuestas capacidades distintas.

Lo preocupante del esencialismo es que replica, de forma inconsciente, estereotipos machistas como que existen carreras "más de hombre" o ciertos dones femeninos. 

A la práctica, esto se traduce en que las mujeres son las que sacrifican en mayor medida su carrera profesional o toman decisiones personales que las acaban relegando, una vez más, a un segundo plano. 



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