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Entrevista McBee: "Educamos a los hombres para que sientan vergüenza de ser femeninos" Culture

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McBee: "Educamos a los hombres para que sientan vergüenza de ser femeninos"

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Amos Mac
 

30 Enero 2019 16:06

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Hemos entrevistado a Thomas Page McBee, el primer boxeador trans que se se subió al Madison Square Garden. Al darse cuenta que el mundo lo trataba ahora con respeto, decidió investigar de dónde surge la violencia masculina: “Ser un hombre ‘de verdad’ tiene efectos negativos para la salud mental”

Si escribes en Google “Thomas Page McBee” descubres que fue el primer boxeador trans que combatió en el Madison Square Garden. De su libro Un hombre de verdad, que Temas de hoy acaba de publicar en España, se dirá que son las crónicas de un hombre trans que decidió subirse al ring, pero lo cierto es que sus palabras van mucho más allá.

Tras realizar la transición pasados los 30 años, se vio sumido en un mundo que de pronto lo respetaba más y le pedía actuar de la forma en la que se supone que debe actuar un hombre en sociedad: duro, implacable, vacío de sentimientos, impenetrable, invencible; en definitiva, tóxico. Por eso, este periodista y activista decidió ponerse los guantes de boxeo con el fin de entender y descubrir el origen de la violencia de los hombres.

“Los chicos se convierten en hombres 'de verdad' demostrando su masculinidad ante otros hombres”. “Los hombres suelen pelear cuando se sienten humillados y se pone en cuestión su poder”. “Ser hombre me resultaba fácil en los mismos lugares en los que no serlo me había resultado difícil”. “Los hombres me habían hecho daño toda la vida”. Leer a Page McBee es ir directo y sin permiso a las entrañas de la masculinidad, cuestionarse qué es ser un hombre a día de hoy y por qué los hombres usamos la violencia como arma de defensa.

Mientras se preguntaba si ese era él tipo de hombre que quería ser, se dio cuenta de que su cuerpo ahora podía intimidar a las mujeres si salía a correr y que había caído en la trampa del machismo en cosas como desmerecer las opiniones de su hermana en una charla, sabiendo que sus opiniones serían ahora más respetadas. Subidos en el ring de Entrena en Barcelona, hemos conversado con Thomas Page McBee sobre qué significa "un hombre de verdad", la necesaria conversión de la idea hegemónica de masculinidad y de hasta qué punto las personas trans son libres de decidir si modificar o no su cuerpo.

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Empezaste a hacer boxeo para entender de dónde proviene la violencia de los hombres. ¿Qué descubriste encima del ring?

Lo que estaba cuestionando era la idea de si existe un “hombre de verdad”. Cuando hablamos de “ser un hombre de verdad” nos referimos a ser estoicos, no tener sentimientos, ser siempre fuertes, etc. Todo esto tiene efectos negativos para nuestra salud mental. Empecé a convertirme en ese tipo de hombre y me di cuenta de que no quería serlo. En ese sentido, pelear fue la forma de enfrentarme a mí mismo y de preocuparme por qué tipo de hombre quiero ser.

¿Cómo cambió la percepción de la gente ahora que te percibían física y socialmente como un hombre?

Antes de escribir el libro y después de la transición, estaba en el salón de mi casa y me sentía feliz con mi cuerpo, pero la forma en la que el mundo me percibía fue una revelación. Cuando salí a la calle, me di cuenta de que de pronto podía caminar solo de noche. Al mismo tiempo, entraba en mi oficina y me di cuenta de que mis compañeros me escuchaban más. Eso obviamente era un privilegio, pero también algo triste: ¿por qué yo podía hacerlo y las mujeres no?

También me di cuenta de que podía estar en la calle y que de pronto algún hombre buscara pelea conmigo. No entendía porque me estaba pasando esto. Fue alarmante. Es muy injusto y triste ver todas las cosas que obtienen los hombres solo por ser hombres. Incluso gente que me conocía muy bien, de forma inconsciente, cambió su modo de comportarse conmigo. Amigos míos muy cercanos ya no me abrazaban. Cuando mi madre murió estaba triste, obviamente, pero sentía que no podía mostrar que lo estaba porque recibía reacciones muy extrañas. La gente solo respondía si me mostraba enfadado.

En el libro narras que cada vez que actuabas como se supone que tiene que actuar “un hombre de verdad” recibías validación de tu entorno. ¿La presión social te llevaba a comportarte así?

La gente a mi alrededor empezó darme consejos sobre cómo debe comportarse un hombre o a decirme “así es cómo te estás comportando y necesitas cuánto antes comportarte cómo se comporta un hombre”. Fue muy sorprendente ver el tiempo que todo el mundo invertía en mi identidad de género. ¿Por qué te importa lo que yo haga con mi cuerpo? ¿Qué diferencia hace si me manifiesto de una forma más o menos masculina? Lo que me llevó a escribir el libro fue querer preguntar por qué todo el mundo se preocupa tanto por asegurarse de que la masculinidad se manifieste de una forma concreta.

"Cuando educas a los hombres para no ser femeninos lo que les dices es que está mal ser una mujer. Educamos a los chicos para que tengan vergüenza de ciertas cualidades humanas. No hay nada exclusivamente femenino en la empatía"

Como hombre gay recuerdo pasar mi adolescencia escondiendo mi feminidad por miedo a que me discriminaran. Recuerdo incluso que hubo una época en la que forzaba actitudes más masculinas para evitar insultos y rechazos. Estaba usando la masculinidad como supervivencia. ¿A los hombres nos educan para evitar sentir vergüenza?

Sí, y sobre todo vergüenza de ser femeninos. Cuando educas a los hombres para no ser femeninos lo que les dices es que está mal ser una mujer. Después miras alrededor del mundo, donde el machismo está tan extendido en prácticamente casi todas las culturas, y te das cuenta de que todo está conectado. Educamos a los chicos para que tengan vergüenza de ciertas cualidades humanas. No hay nada exclusivamente femenino en la empatía. Compensar de forma excesiva el parecer más masculino no es psicológicamente saludable.

Entonces la masculinidad no es innata en los hombres, sino que es aprendida.

La forma en la que la masculinidad funciona a nivel social es diferente a nuestra identidad de género. Tú naciste con una identidad de género, yo también. Somos hombres, nadie puede cambiar eso pero la forma en la que se supone que tenemos que comportarnos es cultural. Sin embargo, la gente mezcla las dos cosas y cree que es lo mismo. Así que, si no nos gusta la forma en la que los hombres se comportan en nuestra cultura, entonces tenemos que decir “esta no es la forma en la que me voy a comportar”. Tenemos que cambiar la forma en la que explicamos lo que supone ser “un hombre de verdad”.

¿Por qué los hombres peleamos?

Según la teoría del esquema de la pirámide, un gran grupo de gente hace el trabajo y solo los que se encuentran en la cima reciben el dinero. Yo creo que la masculinidad es como este esquema. Estamos muy ocupados vigilándonos los unos a los otros, mientras que los que están arriba se benefician del sistema. La masculinidad es tradicionalmente una batalla constante de poder. Toda tu energía emocional va hacia ese poder.

"La idea de nacer en el cuerpo equivocado es una narrativa médica que tenemos que decir para que nos den las hormonas".

Algunas voces trans críticas apuntan que el mensaje que se lanza a las personas trans es “hormónate, modifica tu cuerpo, opérate y hazlo rápido”. Es una forma de decir “no seas visible” y “que nadie note que eres trans”. ¿Es un buen mensaje?

Esa es la forma en la que algunas personas trans quieren vivir y yo apoyo que cada uno viva como quiera. Esta idea de los dos géneros es un concepto moderno en la historia humana. Las personas trans han tenido roles espirituales importantes en muchas culturas. Entiendo este deseo de hacernos encajar lo más rápido posible, que parte de la idea de que has nacido en el cuerpo equivocado, entonces transicionas, estás en el cuerpo correcto y sigues con tu vida. Pero entonces pienso: “¿qué hay de malo en ser trans?”. Donde hay binarismo de género hay poder y, donde hay poder, hay alguien que se beneficia de ese poder. ¿Quién se beneficia de hacernos desaparecer lo más rápido posible? Probablemente personas que se sienten incómodas con la idea de que el género va más allá del binarismo.

Por eso le damos tanta importancia socialmente a los genitales.

La idea de que los genitales definen tu género no tiene sentido. ¿Quién se beneficia de la idea de que los genitales nos definen? El patriarcado es mi respuesta habitual.

En el libro dejas claro que eres consciente de tu posición privilegiada: eres un hombre trans blanco y masculino. ¿Qué hubiera pasado si hubieras sido una mujer trans afroamericana de clase obrera que no tiene el dinero suficiente para pagarse las operaciones? ¿Estaríamos admirándote de la misma forma?

Las mujeres trans de color se enfrentan cada día a riesgos de seguridad. La violencia que sufren es sistémica. Son víctimas de asesinatos y es una de las identidades más marginadas en Estados Unidos. Cada vez hay más visibilidad de personas trans en los medios de comunicación, pero también hay violencia. Cuanto más visibles somos, más mujeres trans son atacadas. Saber que existimos enfada a ciertas personas. Pero las personas trans siempre hemos estado al frente. Sin ir más lejos, las mujeres trans estuvieron al frente de la lucha por los derechos LGTB+.

Me interesa mucho saber por qué la gente está tan interesada en nosotros. Hay una ansiedad generalizada por el género y las personas trans somos la proyección de esa preocupación. Se está produciendo al mismo tiempo una crisis de la masculinidad, el auge del feminismo y la reacción populista alrededor del mundo, España incluida. Las personas trans nos hemos convertido en símbolos de todos estos miedos.

Tus tesis tienen algunos puntos en común con el trabajo del sociólogo y activista trans catalán Miquel Missé. En su último libro A la conquista del cuerpo equivocado, se plantea una pregunta que me gustaría hacerte a ti. ¿Las personas trans han nacido en el cuerpo equivocado o nosotros como sociedad no les damos la oportunidad de que quieran su cuerpo?

La idea del cuerpo equivocado sirve para algunas personas trans y no voy a decir que está mal si funciona para ellas. La idea de nacer en el cuerpo equivocado es una narrativa médica que tenemos que asumir para que nos den las hormonas. Antes teníamos que ir al médico y decirle “soy un hombre, pero tengo esta imagen y he nacido en el cuerpo equivocado”. Tenías que crear un caso. Pero para muchas personas trans, su experiencia es mucho más compleja y tiene más matices. Estoy de acuerdo con Missé, creo que lo que él dice es que hemos nacido en la cultura equivocada. Hemos nacido en el planeta equivocado. Así es como me siento muchas veces: hemos nacido en un mundo en el que la gente no entiende que, si hay variantes en el comportamiento y en la identidad, por qué no iba a haberlos también en el género. No tiene sentido. Las personas trans existimos y siempre hemos existido, con lo cual no hay debate posible.

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