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Artículo Huelga climática, emoji, posverdad… ¿qué dicen sobre nosotros las “palabras del año”? Culture

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Huelga climática, emoji, posverdad… ¿qué dicen sobre nosotros las “palabras del año”?

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Sí. Llegó ese momento de listados, recopilaciones y promesas pre-fin-de-año. Y aquí va una historia (súper) sintetizada de la última década

Gemma Cuartielles

14 Noviembre 2019 00:15

Me da hasta pereza decirlo, pero sí: una vez más, estamos entrando en ese momento del año; esa recta final que verifica y consuma 12 meses de vida y que recuerda que nos queda un poco menos en este planeta; esa cuenta atrás que nos precipita al abismo de una nueva era en la que tampoco cumpliremos el propósito de aprender mandarín que tanto nos prometemos.

En ese momento, suceden cosas importantísimas: cenas de navidad con gente que hacía siete años que no veías —y que no tienes ganas de volver a ver (mierda)—; selfies con vestidos de lentejuelas y filtros de belleza; grupos prematuros de WhatsApp sobre fin de año repletos de esa gente que plaga tu pantalla con mensajes tipo “Holiiiiii, hoy se arma, no? Jejejeje” (NO); el mísero regalo del intercambio —una libreta, un set de cremas del supermercado— que acabará tirado en el primer bote de basura; el discurso del rey de España; el desenfreno fiestero de los villancicos.

También es en ese momento en el que eminencias del conocimiento lingüístico como el diccionario Oxford determinan la palabra del año; la que ha definido los últimos meses y que representará al 2019 para la posteridad. Para no ser los aguafiestas que no publican listados tipo cosas-que-hacer-antes-de-que-termine-el-año-y-propósitos-que-cumplir-en-el-siguiente, aquí va una recopilación de palabras que han marcado nuestra existencia en la última década.

El mundo moderno en diez palabras

2019: huelga climática (climate strike)

Las protestas contra el cambio climático han invadido las calles y redes sociales. El movimiento Extinction Rebellion detuvo el tráfico en algunas de las ciudades más importantes del mundo y Greta Thunberg consiguió que miles de estudiantes se saltaran sus clases para manifestarse contra la crisis medioambiental y la inoperancia política. Incluso Italia incluirá el cambio climático como asignatura obligatoria.

2018: tóxico (toxic)

“Tóxico” no se eligió por su significado literal (“venenoso”), sino por reflejar “el estado de ánimo o las preocupaciones del año que termina", según Oxford. El uso de esta palabra se ha extendido a muchos contextos, tanto de forma literal como metafórica, y mayoritariamente acompaña a términos como masculinidad, ambiente, relaciones —entre parejas, familiares e incluso políticos—, cultura, algas o aire.

2017: youthquake

"Cambio significativo social, cultural o político que surge por la acción o influencia de la gente joven", menciona Oxford. Surge de la unión entre youth (juventud) y quake (sacudida, convulsión). Los primeros registros se enmarcan en 1965, cuando la revista Vogue utilizó el término para describir las transformaciones en la moda impulsadas por movimientos juveniles en Londres. Pero fue en las elecciones de Reino Unido de 2017 —un año después del anuncio del Brexit— cuando youthquake consagró su popularidad. Una palabra política rara que pretende brindar esperanza en un momento en el que el lenguaje refleja el creciente malestar social.

2016: posverdad (post-truth)

Un término estrechamente relacionado con fake news (“noticias falsas”) —palabra de 2017 según el diccionario Collins—. Posverdad se refiere a aquello que parece verdadero pero que no tiene una base real. Este neologismo existe desde hace una década según Oxford, pero tuvo su momento de gloria en 2016 al transmitir la conmoción del Brexit o la victoria de Donald Trump en Estados Unidos.

En los siguientes tuits, vemos cómo Trump aseguró que The New York Times perdió suscriptores por la cobertura ‘errónea’ de su campaña política, algo que el periódico desmintió. El presidente de EEUU simplemente se limitó a presentar su versión de la realidad como algo verídico, sin importar si estaba diciendo algo realmente cierto o no.

2015: emoji

Proviene del japonés, de la unión de e (fotografía) y moji (carácter) y, sin lugar a dudas, está marcando a las generaciones contemporáneas y redefiniendo la forma en la que nos comunicamos. ¿Te imaginas a Romeo whatsappeando <3<3<3 a Julieta en la obra de William Shakespeare? ¿O a John Stuart Mill —uno de los primeros filósofos feministas— defendiendo el sufragio femenino con emojis de corazón lilas? Si bien se trata de un signo pictográfico, el emoji ya se considera palabra porque es una unidad de significado usada y compartida por personas a modo de lenguaje.

Refugiado: no queríamos dejar de mencionar que, en 2015, la Fundación del Español Urgente (Fondéu) propuso “refugiado” como término del año. Las imágenes de millones de personas huyendo de la guerra y buscando refugio en otro país han sido una estampa recurrente y han marcado la actualidad informativa en los últimos tiempos —y, según la serie de HBO Years and Years, todavía nos queda mucho por ver.

2014: vape

“Inhalar o exhalar el humo que produce un cigarrillo electrónico”. Así define Oxford este término, una abreviación de “vaporizador” o “vapor”. El creciente uso del cigarrillo electrónico duplicó las búsquedas de esta palabra en 2014, aunque las supuestas ‘bondades’ de este producto podrían no serlo y en su lugar traer consigo graves problemas de salud (puro fake news, papi).

2013: selfie

Cómo no. Una imagen vale más que mil palabras, o eso dicen. Desde MySpace a TikTok, la “autofoto” se ha entronizado como una de las reproducciones más populares en redes sociales y en nuestro carrete de iPhone.

2012: GIF

Aunque algunos crean que el GIF (Graphics Interchange Format) es algo reciente, internet convive con estas animaciones desde hace mucho tiempo. Otro ejemplo que confirma que el lenguaje satisface las demandas de la comunicación visual del siglo XXI.

2011: squeezed middle

La unión de squeezed (“exprimido”) con middle (“medio/a”) refleja cómo la clase media fue sometida a una serie de imposiciones económicas —inflación, recortes de presupuesto, estancamiento salarial— que la exprimió hasta castigar a muchas personas con una reducción de sus recursos y su capital adquisitivo. El panorama no ha cambiado mucho desde entonces, ¿no?

2010: Big Society

El ex-primer ministro de Reino Unido, David Cameron, reinterpretó este término para devolver la palabra a los que están cerca de los problemas, “conseguir más con menos” y saltarse a la burocracia elitista de Whitehall; todo con el objetivo de, por fin, crear esa “Gran Sociedad” justa y equitativa que todos anhelamos.


Sin embargo, la iniciativa no inspiró mucha confianza —la tradición política de Cameron no brilla por eliminar desigualdades sociales— y publicaciones como The Independent mencionaron irónicamente que el ministro tendría que enfrentarse a la biggest society (“grandísima sociedad”) en una visita programada a China.

Lo últimos años han protagonizado una trama lingüística algo perturbadora porque evidencian la realidad distorsionada en la que nos estamos hundiendo. Que al líder del país ‘que domina el mundo’ le importe un pito desinformar con palabrería adulterada sólo evidencia que la confianza política está jodida. Porque, seamos honestos: muchas de estas palabras no son las que hubiéramos querido para honrar a nuestra sociedad. Son un "casi", un "por poco", un "aprox."; un “casi logramos vivir en un mundo decente pero seguimos viviendo en un mundo de mierda”.

Pero bueno, oye, quizás no todo está perdido (o eso me decían cuando era suplente en las competiciones de gimnasia rítmica): que una menor de 16 años convoque a millones de personas que no temen a jefes ni a policías trae un poco de esperanza a este mundo hecho y deshecho a nuestra medida. Mientras algo se arregla, siempre podemos tomarnos un selfie más, ¿no?

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Reproducción de Donald Trump en el museo de cera Madame Tussauds de Londres

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