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Artículo Black Dragons, la pandilla de punks negros que combatió a los skinheads franceses en los 80 Culture

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Black Dragons, la pandilla de punks negros que combatió a los skinheads franceses en los 80

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La guerra racial en París de la que nadie se acuerda

Andrea Bescós

23 Octubre 2016 06:00

Hay una gran desmemoria en la historia de Francia cuando se trata de dilucidar la guerra racial que se desarrolló en sus calles a comienzos de los años ochenta. Todo el mundo recuerda al Frente Nacional y sus jóvenes lobos rapados, pero muy pocos tienen en mente a los Black Dragons, una cuadrilla de adolescentes negros que dirigió una encarnizada revuelta contra los skinheads fascistas de la época.

El haitiano Yves Le Vent fundó este grupo cuando el flujo político del momento apuntaba hacia direcciones (muy macabras) de extrema derecha. A partir de 1983, la retórica xenófoba empezó a calar demasiado hondo en los discursos, estimulando la violencia dentro de la ciudad. Los "cabezas rapadas" empezaron a adueñarse de las calles y los subterráneos de París. Le Vent y otros jóvenes activistas negros pensaron que había que hacer algo.  



Patrice Lumumba, Malcolm X y los Panteras Negras fueron la inspiración para la banda de Le Vent. De ellos nació la idea de que no podrían resistir si no existía un contragolpe combativo. Por ello, el distrito de La Défense de París muy pronto fue habitado por adolescentes negros de estética punk que radicalizaron las fiestas multiculturales de la ciudad.

Los Black Dragons se comprometieron a dar caza a aquellos fascistas como la única forma de sobrevivir.


La politización frente a la violencia

Los primeros integrantes de Black Dragons eran hijos de africanos de alto nivel, aunque muy concienciados políticamente. Uno de ellos fue Michael Patrick Lanoh, un adolescente negro que se radicalizó cuando él y su grupo de amigos fueron atacados a altas horas de la noche en el metro. A partir de ese momento, su vida dio un vuelco y la defensa militante de las comunidades minoritarias fue su máxima.

"Sentí como si hubiera entrado en batalla. Yo diría que es el momento en el que realmente me convertí en un Dragón Negro", cuenta Lanoh en su libro I was a Black Dragon (Yo fui un Dragón Negro).



El atletismo, las artes marciales y los deportes de combate acabaron por ser el pan de cada día de una banda que vivía por y para dar caza a los skinheads. Los miembros de los Black Dragons podían salir a la caza en el momento en el que se enfundaban su chaqueta de cuero, con la cresta de un dragón en un hombro y la bandera americana por encima de la de la URSS en el pecho.


Sentí como si hubiera entrado en batalla


En el momento en el que se creó la banda, el hip-hop hacía sus primeras apariciones en Francia, y caló en el ambiente de los Dragones. "A menudo pasábamos nuestras noches pidiendo al DJ que tocara nuestra música, sobre todo rap y música africana, especialmente congoleña", afirma Lanoh. "Nosotros teníamos estrictamente prohibido cualquier uso de drogas o alcohol".



Miss Dragons, el brazo femenino contra el patriarcado

Con el tiempo, las mujeres también formaron parte de aquella batalla para liberar París de la violencia de los cabezas rapadas. Y en su caso la motivación era doble: las normas patriarcales se sumaban a la xenofobia que reinaba en las calles para aquellas mujeres negras.

Los Black Dragons tuvieron su brazo femenino en grupos independientes que había pasado por bandas como las Amazons o las Snake-Girls. Al principio, las Miss Black Dragons solo ayudaban en temas logísticos, pero muy pronto empezaron a luchar a pie de calle junto a los hombres del grupo.

Así fue como el movimiento fue expandiéndose, haciéndose más fuerte, acogiendo a jóvenes negros africanos y caribeños desencantados con la situación sociopolítica del país. Recién estrenada la década de los 90, se contabilizaron hasta 900 dragones.

"Inevitablemente, crecieron las tensiones entre nosotros y otras bandas de París", dice Lanoh. "Atacaron nuestra sede central y así empezó, como los periódicos llaman, la primera guerra de bandas".

Para entonces, los medios de masas ya se oponían a una gang que había hecho desaparecer a dos tercios de los cabezas rapadas de París.



Hoy, Lanoh compara sus años en los Black Dragons con la actualidad. "Definitivamente creo que podemos ver las similitudes. La izquierda está en el poder de nuevo, por su parte las ideas extremas prevalecen. La violencia verbal hacia los extranjeros era rara en aquel entonces, cuando el discurso racista sólo se expresaba en privado o en pequeños grupos. Ahora, los partidos de extrema derecha ya no son demonizados y sus líderes son invitados a las emisiones de televisión. Sus ideologías racistas se han vuelto comunes", afirma.

De hecho, "los cabezas rapadas de hoy no luchan en las calles de París, han optado por una chaqueta y corbata para mezclarse mejor en la sociedad. En silencio, ejercen su influencia nociva".

[Vía CvultNation]

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