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Culture

Al final nos quedamos sin revolución femenina en los Oscar

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Getty
 

La fuerza del #TimesUp y del #MeToo se quedó diluida en una gala predecible en la que triunfó la comunidad latina.

Rubén Serrano

05 Marzo 2018 15:08

Los Oscar cumplieron ayer 90 años y lo que creíamos que iba a ser la gala de la revolución se convirtió en una fiesta del Hollywood políticamente correcto. La ceremonia dejó pocas sorpresas, ya que todas las predicciones se cumplieron: La forma del agua ganó mejor película y director, Frances McDormand se llevó mejor actriz por Tres anuncios a las afueras y Gary Oldman la misma en versión masculina por El instante más oscuro. Todo parecía estar vendido desde hacía semanas.

Los movimientos #MeToo y #TimesUp hacían presagiar que este sería el año en el que las mujeres se convertirían en las verdaderas protagonistas. Sin embargo, ni hubo vestidos negros ni discursos contundentes como el de Oprah Winfrey en los Globos de Oro. Hasta la gala de los Grammy fue más reivindicativa. El público esperaba que las mujeres fueran a dar un gran golpe en la mesa para reclamar la tan ansiada igualdad tanto en la industria de Hollywood como a nivel social. Pero todo quedó diluido. Todo se quedó a medio gas.

La única que fue capaz de abrir una brecha en la mesa fue Frances McDormand tras recoger su estatuilla. En un emocionante gesto que pasará a la historia de estos premios, la actriz pidió a todas las mujeres nominadas que se levantasen del asiento. “Mirad a vuestro alrededor. Todas nosotras tenemos historias que contar y proyectos que necesitan financiación. No habléis con nosotras sobre esto en la fiesta de esta noche, invitadnos a vuestros despachos”, dijo con Meryl Streep, Margot Robbie y Greta Gerwig en pie.

Sin embargo, McDormand plantó ayer una semilla que podría crecer hasta convertirse en algo imparable. “Tengo dos palabras para todos vosotros: inclusion rider”, sentenció al final de su discurso. El inclusion rider es una cláusula que permite a todos los que negocian su participación en una película “pedir o exigir al menos el 50 % de diversidad no solo en el casting sino también en el equipo”. Tras 35 años de carrera profesional, McDormand puntualizó que acaba de descubrir este termino y que a partir de ahora “no va a haber vuelta atrás”.

En líneas generales, parecía que todo ya se había dicho y hecho anteriormente. Emma Stone se marcó un Natalie Portman cuando, al presentar la categoría de mejor dirección, soltó un “estos cuatro hombres y Greta Gerwig” son los nominados. Tres de las víctimas de Harvey Weinstein -las actrices Salma Hayek, Annabella Sciorra y Ashley Judd- subieron al escenario para dar un alegato a favor del #MeToo y el #TimesUp. Tras su breve discurso, dieron paso en seguida a un vídeo donde tanto hombres como mujeres explicaban la desigualdad de género, diversidad sexual y de raza que padece Hollywood.

Uno de los presentadores de la alfombra roja, Ryan Seacrest, fue acusado de abuso sexual por parte de una mujer y, en consecuencia, muchos nominados decidieron ignorarlo. La magnitud del caso llegó a tal nivel que hasta la cadena de televisión E! se planteó emitir el evento con un retraso de 30 segundos por si se producía algún momento incómodo. Finalmente, sí se produjo. La actriz Taraji P. Henson le soltó un intencionado “el universo sabe como cuidar de las buenas personas, ¿sabes a lo que me refiero?” mientras le apretó la barbilla.

Las muestras de la capacidad de #MeToo y #TimesUp para cambiar las cosas han sido contradictorias. Y es que, mientras que Cassey Afleck declinó la invitación para presentar de uno de los galardones de la noche tras el resurgimiento de las denuncias de acoso sexual en su contra, Kobe Bryant se llevó ayer el Oscar a mejor corto de animación por Dear Basketball. Cabe recordar que el ex-jugador de baloncesto fue acusado de violación en 2003 en un caso que se dirimió fuera de los juzgados después que la víctima se negara a testificar. Time’s up but not for Kobe! fue una de las consignas más repetidas de la noche en plataformas como Twitter.

Los otros grandes protagonistas de la noche fueron los latinos. Guillermo del Toro se convirtió en el tercer cineasta mexicano que en cinco años gana la estatuilla a mejor director, tras Alfonso Quaron y el doblete de Alejandro González Iñárritu. Galardonado por La forma del agua ,decidió disparar contra Trump y contra sus políticas para construir muros: “Soy inmigrante y lo mejor que tiene nuestro arte y nuestra industria es borrar las líneas de la arena”.

“¡Viva Latinoamérica!”, gritó Oscar Isaac cuando anunció que Coco se llevaba el Oscar a mejor película de animación. El director de la cinta, Lee Unkrich, provocó el aplauso del público con su conmovedor discurso sobre el valor de la diversidad cultural : “Quiero dar las gracias a Mexico porque Coco no existiría sin vuestras preciosas tradiciones y cultura. Los marginados merecen sentirse integrados. La representación importa”. La cinta de Disney sobre el famoso día de los muertos mexicano se llevó también la estatuilla a mejor canción original por Recuérdame.

La comunidad latina salió por la puerta grande de los Oscars. Chile ganó por primera vez el Oscar a mejor película de habla no inglesa por Una mujer fantástica, que, además, se convirtió en la primera cinta con un argumento trans y protagonizada por una actriz transexual, Daniela Vega, que gana un Oscar. El director del largometraje, Sebastián Lelio, no dudó en dar un grito favor de la comunidad LGTB+ tras levantar el premio: “Una persona transgénero no es una persona de clase B, es como nosotros”.

Aparte de Chile, hubo otros que también rompieron récords. Jordan Peele puede presumir de ser el primer afroamericano que se lleva a casa el galardón a mejor guion original por Déjame salir, mientras que James Ivory se convirtió en el ganador con más edad en la historia de estos premios. A sus 89 años ha ganado su primer Oscar por su trabajo adaptando el libro de Call me by your name.

Las mujeres, los latinos y la comunidad trans consiguieron ayer hacerse con el hombrecilllo dorado, pero quien verdaderamente siguió ganando fue el Hollywood más conservador. La nueva generación de cineastas e intérpretes, capitaneada por Lady Bird, Déjame Salir, Greta Gerwig o Timothée Chalamet, prometía un cambio trascendental en la mirada que ofrece Hollywood al mundo. Sin embargo, los votantes históricos, más mayores y tradicionales han anulado su posible triunfo.

En un momento en el que jóvenes promesas como Gerwig o Chalamet llegan pisando fuerte, la Academia ha preferido premiar a pesos pesados ya asentados en el cine, como Del Toro o a Gary Oldman por su papel como Winston Churcill. La Academia sigue premiando lo que ya sabemos que existe, en lugar de darle un voto de confianza a los nuevos discursos.

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