PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Culture

“Llegaremos a nuestra vejez sin fuerzas y sin saber cómo hacerla digna”

H

Casa de ningú
 

Hablamos con Ingrid Guardiola, directora de 'Casa de ningú', una película que reflexiona sobre la comunidad, el trabajo y la muerte

víctor parkas

30 Abril 2018 12:52

La colonia minera de Ciñera, que a mediados de los ochenta llegó a tener 3.000 habitantes, hoy yace deshabitada. Sant Andreu Palomar, una residencia histórica de Barcelona, celebra fin de año con pelucas, serpentinas y (sic) matasuegras. Los dos espacios dialogan, porque los dos espacios tienen mucho que contar. “El documental tiene ese aspecto de retablo con voces en off, sin protagonistas, porque queríamos que los testimonios configurasen una especie de tejido y de memoria colectiva”, cuenta Ingrid Guardiola (Girona, 1980), guionista, directora e impulsora de esa diálogo a través de Casa de ningú.

Guardiola, que colabora con el aparato audiovisual del CCCB y es coordinadora del festival MINIPUT, se encontraba investigando sobre el envejecimiento de las democracias europeas cuando fue asaltada por una duda: ¿Qué pasa cuando dejamos de ser productivos? “Es una cuestión que atañe a todas las personas, y más todavía en una sociedad que pone el trabajo en el centro de toda existencia. Eres aquello de lo que trabajas; tu trabajo te define”.

“Quise tomar dos contextos en los que esto se manifestase de forma evidente: por un lado, una cuenca minera puesta en venta por la empresa propietaria y, por el otro, ese espacio artificial y atomizado que es la residencia”, continúa la realizadora. “Aun siento dos terrenos diferentes, tienen mucho en común: sirven para hablar de cómo se fracturan las comunidades, cómo se gestiona la falta de empleo, cómo se gestiona la muerte; ya sea la de un lugar, ya se la de uno mismo”.

Casa de ningú (Ingrid Guardiola, 2018)

“Tenemos que reinventar nuestra forma de envejecer”, incide la directora, que cree en el cohabitaje como una opción alternativa –y humana– al geriátrico. “Nos han desentrenado para la lucha colectiva, y eso no sólo hace que nuestro marco laboral premie la fragmentación, que premie las no-relaciones y la emprendeduría, sino que todas esas luchas absolutamente individuales hacen que lleguemos a nuestra vejez sin fuerzas, sin saber cómo conseguir mejoras, sin saber hacerla digna”.

Entre sus preocupaciones como creadora de imágenes, Ingrid dice estar interesada en crear relatos, discursos, que no podrían tener lugar en los espacios más hegemónicos. “En un momento del documental, uno de los mineros dice que los empresarios y los políticos ya han escrito su historia para con la cuenca de Ciñera, por lo que ahora tocaba que alguien recogiera testimonios de la gente de pueblo y los pusiera en un mosaico, para explicar la suya, su historia”.

“Ése era nuestro encargo”, declama. “Nuestra misión”.

Casa de ningú (Ingrid Guardiola, 2018)

“Los mineros nos dieron una buena lección de lo que significa la potencia de la lucha colectiva, con una unidad popular más allá de las diferencias, más allá de las rencillas”, remarca la realizadora “Eliminar la minería española significa deshacerse de una oposición contragubernamental mucho más clara que la de ningún partido político. Se trata, no tanto de apagar un sector, como de apagar una lucha, en nombre de una supuesta estabilidad política”.

La cuenca minera de Ciñera recibió con recelo a Ingrid y a su equipo. “Muchos medios hicieron carnaza con el hecho de que el pueblo estuviese en venta, tergiversando la realidad al máximo. Los periodistas habían hecho de todo menos escucharles, y era gente que se moría de ganas de que alguien los escuchase. Escuchar, aunque sea algo que no hacemos casi nunca, es el trabajo más importante de cualquier director”.

Casa de ningú (Ingrid Guardiola, 2018)

En su subsuelo, Casa de ningú también captura la forma en que el trabajo manual es capaz de construir y apuntalar masculinidades. “Firmes, que la gente quiere ver mineros”, decían en Ciñera, cuando los trabajadores subían de la cuenca con un compañero muerto. “La cultura minera, como todas las culturas, no deja de ser un relato construido por una comunidad. Y era una cultura machista, dónde a las mujeres se las relegaba a los cuidados”.

“Negarles el trabajo remunerado significaba eliminarlas de la lucha proletaria, y eliminarlas de la lucha proletaria significaba eliminar, con ellas, su potencial subversivo”.

“Sin que yo lo pretendiera en un primer momento, Casa de ningú ha terminado siendo un documento feminista”, considera Ingrid. “En la residencia, las mujeres nos explicaban cómo, o bien habían dejado sus empleos al casarse, o bien habían hecho vida de criadas con otras familias, lo que les había impedido tener una propia. Todo lo que podían haber sido, todo lo que podían haber llegado a ser, lo habían perdido”, incide. “Son mujeres a las que se les había usurpado la vida”.

Casa de ningú (Ingrid Guardiola, 2018)

Estrenado en el Festival D'A el pasado domingo, Casa de ningú no es otra cosa que sus hallazgos de documental etólogo y paciente: una cara que se ilumina al ver familiares acercándose, una conversación sobre costura, las instrucciones del equipo de respiración autónoma de un minero. “La película tiene una lógica más poética que argumentativa”, confirma Ingrid, que dice haber traducido su intuición a imágenes, a viñetas fílmicas.

Nuestra charla deriva y naufraga en la difícil situación del sector audiovisual catalán post-procès. “Vamos hacia otros modelos”, certifica la directora, sobre una realidad que bien puede extrapolarse al resto de cinematografía española. “El cineasta del régimen, el cineasta del Estado, ha dejado de existir. Hace no tanto, tú hacías una película, el Estado te la financiaba, y tú representabas una visión estatal del mundo. Ahora eso no existe, para mal porque no hay subvenciones, pero también para bien”, puntualiza, “porque eso te hace mucho más libre”.

“Ya no hay nadie representando la cinematografía nacional”, termina Guardiola. “¿Qué es, el cine español? Hoy en día ya nada, por suerte”.

share