PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left
Artículo Guía para entender lo que el patriarcado te esconde de la escena trap argentina Culture

Culture

Guía para entender lo que el patriarcado te esconde de la escena trap argentina

H

 

Mientras los medios tradicionales ponen en sus portadas a los hombres, ellas militan causas feministas, van a la universidad y hasta crearon su propio festival

PlayGround

09 Agosto 2019 10:35

La escena trap de Argentina empezó a circular por todo el mundo cuando apareció el tema “Loca”, una canción de Khea junto a Duki y Cazzu. La canción fue tan exitosa que hasta Bad Bunny grabó su propia versión. Pero, a pesar de que ya en ese hit aparecía una mujer, las chicas de la música urbana fueron un poco opacadas: a pesar de que las traperas eran igual de famosas, los medios tradicionales pusieron en sus portadas a los hombres y su participación en festivales también fue menor.

Aquí una guía rápida para conocerlas, saber quiénes son, qué piensan y de dónde vienen.

Desde los pueblos a las grandes ciudades

Cazzu nació en la provincia de Jujuy, ubicada al norte de Argentina. Se crió escuchando folklore, pero en la adolescencia se fue para el lado de la cumbia y lideró una banda que se llamó Juli K. Ella no solo sabe rimar, sino que también estudió cine y sus videos tienen una impronta muy personal, quizás por eso se volvieron tan virales: su último clip, de la canción “C14TORCE 💔 II”, ya tiene casi 11 millones de reproducciones.

Cazzu

IG: @cazzu

En sus letras se mete con el desamor, pero en vez de mostrar a una chica que llora amargada, muestran a una mujer que cuestiona los valores del amor romántico y el lugar en el que siempre son puestas las mujeres. Sobre este tema, en una entrevista con Uno.ar dijo: “El mensaje es siempre la reivindicación de la mujer. Mi método es hacer estos géneros tal cual como los haría un hombre, pero desde la postura de una mujer”.

Mientras Cazzu se ocupó de estudiar cine, Femigangsta se convirtió en abogada. Su plan era solo estudiar el mundo de las leyes, pero en los pasillos de la universidad empezó a interesarse por las problemáticas sociales del país y decidió convertir a la protesta social en musa de sus canciones. Y mientras planea la revolución desde las rimas hace presentaciones como DJ sets y participa en el ciclo radial Arroban pero hacen, por Radio Colmena.

Femigangsta

IG: @femigangsta

Escenarios propios y ajenos

Este año las traperas argentinas conquistaron espacios que antes estaban ocupados (en su mayoría) por hombres. Por ejemplo Cazzu se presentó en el último Lollapalooza. Y también estuvo en ese mismo escenario Dakillah, otra de las referentes del trap argentino. Ella empezó su carrera haciendo rimas en una plaza de Buenos Aires. Se enfrentaba con otros hombres que rapeaban en la calle y empezó a hacerse conocida después de humillar a unos cuantos vecinos.

Dakillah

IG: @dak1llah

Las chicas tienen que ganarse su lugar en una escena machista que, obviamente, pone a más hombres arriba de los escenarios. Según un estudio de Ruidosa (plataforma digital latinoamericana con estadísticas de la participación de mujeres en la música) apenas hay un promedio de una solista o banda de mujeres por cada 14 artistas hombres en un festival. Por eso, y ante la necesidad de hacer circular más la producción de las mujeres, apareció el Urban Fest Fem: el primer festival de trap femenino. En ese ciclo no solo estuvieron las artistas ya mencionadas, sino otras que recién empiezan como Mila M y Ganlajah. Cuando le preguntaron a Mila M sobre los temas que iba a presentar en el festival, dijo: “Con mis canciones me gusta darle un lugar importante al empoderamiento de la mujer porque me parece fundamental que se hable de estas cosas dentro de este espacio en el que a la mujer le cuesta tanto entrar, por eso me gusta hablar de mujeres fuertes e independientes”.

Chicas poderosas

La Joaqui MC se volvió una referente cuando en 2014 se enfrentó en la Red Bull Batalla de los Gallos (competencia de rap en el que dos contrincantes se desafían improvisando) con su ex novio. La estrategia que él usó fue ventilar intimidades de ella, pero La Joaqui salió airosa: hoy todos hablan de ella, que se encargó de ponerle música a “El marginal”, una de las series más populares de Argentina que retrata la vida de los sectores populares.

Las canciones de La Joaqui rompen con el ideal de mujer que crearon otros ritmos urbanos, como la cumbia villera a comienzos del 2000, en donde las mujeres aparecen siempre subordinadas al deseo de los hombres o, en el peor de los casos, como lesbianas. Además, ese tipo de géneros también siempre tuvieron mayor presencia de artistas hombres y letras misóginas. Basta con revisar la escena del rap, el reggaeton y, en el caso de la Argentina, la cumbia villera -que, actualmente, tiene apenas dos artistas mujeres como referente: Karina “La Princesita” y Rocío Quiroz.

Naomi Preizler es otra de las músicas que se encarga de desarmar los estereotipos de mujer que se crean en la sociedad, de hecho, su canción más popular se titula “Fama de puta” y pone en evidencia todos los insultos que recibió durante sus años de modelo. En una entrevista con el diario Clarín contó: “Todas las mujeres pasamos por eso de que te tilden de 'puta'. Yo lo viví y lo sufrí un montón, me hicieron bullying en relaciones con hombres; también en el colegio y fui juzgada por la sociedad, como modelo me decían eso y en la música también”. Sin embargo, al igual que sus compañeras, lo que antes era un insulto ahora funciona como una inspiración. Lo que une a todas estas artistas no es el hecho de que logran abrirse camino en una industria copada por hombres, sino que crean canciones abrazando las protestas sociales, la libertad sexual, la inclusión y la diversidad.

share