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Artículo El magnate del hip hop Russell Simmons dimite de sus cargos tras ser acusado de abuso sexual Culture

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El magnate del hip hop Russell Simmons dimite de sus cargos tras ser acusado de abuso sexual

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¿Es eso suficiente?

L.M.R.

01 Diciembre 2017 13:08

Me metí en tu coche contigo. Asumí que sabías mi dirección porque una vez me habías mandado un bouquet con 250 globos, pero aún así le dí mi calle al chófer. Calle 19 con 2ª Avenida.

Entonces tú le dijiste al conductor: “No”.

No entendí lo que pasaba. Te dije: “¿Russell?”

Me dirigí, de nuevo, al conductor: “Calle 19”.

De nuevo tú le dijiste al conductor: 'No'.

Entonces las puertas del coche se cerraron. Hicieron ruido. Un ruido que me hizo saltar en el asiento.

No podía abrir las puertas. No podía abrir las ventanas. El coche se estaba moviendo. No me llevó a mi casa en la calle 19. Me llevó a tu apartamento.

Sentí miedo y confusión. Quería irme a casa. Te dije que quería irme a casa. No reconocía al hombre que tenía a mí lado.

El Russell de estas líneas es, sí, Russell Simmons, cofundador de Def Jam Recordings y prolífico productor en los campos de la música y la televisión. Ella, la narradora, la víctima, es Jenny Lumet, guionista en películas como La boda de Rachel y La Momia, e hija del cineasta Sidney Lumet.

Lumet firma una descarnada carta abierta en la que describe con mucho detalle su relación y su noche de horror con Simmons. Sucedió en 1991 cuando ella tenía 24 años. El magnate del hip hop, al que conocía desde hacía años, con el que había compartido numerosos momentos en grupo —ambos tenían amigos comunes—, se ofreció aquella noche a llevarla a casa en coche. El trayecto terminó en violación.

Ella es la segunda mujer que acusa a Simmons de lo mismo. Primero lo hizo Keri Claussen Khalighi. La modelo asegura que fue forzada por Russell —y con Brett Ratner como cómplice y testigo pasivo, para añadir ponzoña moral al asunto— a mantener relaciones sexuales cuando ella tenía 19 años. Simmons lo niega.

“Nunca he cometido ningún acto de agresión o violencia en mi vida. Nunca causaría miedo o daño de forma consciente a nadie”, dijo tajante el empresario al hilo de aquella primera acusación. “Abusar de mujeres en cualquier forma viola mis fundamentos como ser humano”.

El relato de Lumet surge como respuesta directa a ese comunicado. Es su manera de cerrarle la boca a Simmons. Es su manera de decirle al mundo que no crea sus excusas, sus desmentidos, porque a ella también le pasó.

Ella también se sintió coaccionada por el magnate.

Ella también sintió miedo a su lado.

Ella también tuvo sexo con Simmons sin haberlo pedido, y sin querer tenerlo.

Por eso su carta va dirigida a él. “Querido Russell:”.

Esta vez la respuesta del empresario ha sido distinta. Russell Simmons ya no niega. En su lugar ha anunciado que dimite de sus cargos en todas las empresas que ha fundado, para "comprometerme a continuar con mi crecimiento personal y mi aprendizaje espiritual y sobre todo para escuchar".

Simmons se aparta de la vida pública, retira su cara de los cuadros directivos de algunas empresas. Vale. ¿Debemos entender eso como una suerte de penitencia? ¿Espera que esa renuncia funcione en modo alguno como reparación por sus acciones de cara a la opinión pública?

No es suficiente, Russell. No debería serlo.

Ayer, la carta de Lumet puso a varios sabuesos de la hemeroteca a trabajar. Varios medios estadounidenses están rescatando líneas que dibujan a Simmons como lo que parece que es, o fue: un 'womanizer', un dedicado cazador sexual con una cierta inclinación hacia las presas jóvenes y a no darse por aludido cuando le dicen no.

"Era muy obsesivo con las mujeres", reconoce el mogul en su autobiografía, Life and Def: Sex, Drugs, Money, and God, publicada en 2002. "Casi nunca aceptaba un no por respuesta".

En otro de sus libros, Success Through Stillness, publicado hace tres años, el propio Simmons reflexiona sobre su vida pretérita, sobre sus objetivos vitales y sus hábitos compulsivos durante décadas. En ese libro asegura que por fin ha trascendido su identidad como "un hombre en una misión constante de hacer más dinero, tener más sexo con mujeres, y esnifar más cocaína que el hombre que tienes al lado".

Luego matiza: "Aún estoy trabajando en la parte de las mujeres".

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