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Culture

La verdad sobre la exposición del Guggenheim con “animales vivos obligados a devorarse”

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Arte PG.
 

Hablamos con una representante del museo para que nos explique qué hay de verdad en las acusaciones de maltrato animal

Elena Rue Morgue

10 Mayo 2018 17:52

Al entrar en Twitter y empezar a scrollear entre aquella inmensidad de titulares, se me heló la sangre: “El Guggenheim va a exponer animales vivos encerrados obligados a devorarse entre ellos”.



Publicaciones como estas que muestro a continuación me hicieron pensar que el museo pretendía encerrar en espacios reducidos a animales como cerdos y perros para que, matándolos de hambre y con la ansiedad generada por el cautiverio, acabasen recurriendo al canibalismo entre congéneres.


A lo mejor tengo la mente un poco retorcida, pero creo que ilustrando estas frases con las imágenes que vemos en el tuit citado arriba y en el que hay justo bajo estos renglones, eso es precisamente lo que entenderá mucha gente.

Pero por mucho que uno no esté de acuerdo con lo que va a hacer el Guggenheim en esta exposición (como es el caso de una servidora), igual de reprobable es la forma en la que demasiadas personas y medios han comunicado la noticia de forma deliberadamente manipuladora.

Es por ello que hemos hablado con Begoña Martínez Goyenaga, portavoz del museo, para que nos aclare las cosas.

Efectivamente, y tal y como me confirma Begoña, la exposición Arte y China después de 1989: el teatro del mundo sí tiene una obra en la que habrá animales vivos, y si habrá animales que se comen entre sí, pero creo que no será lo que muchos hemos imaginado al ver los titulares.

Se trata en realidad de una instalación formada por dos obras: El teatro del mundo y El puente. En ellas hay unas estructuras transparentes en las que vivirán insectos y reptiles. Los reptiles se alimentarán de estos insectos, como harían si estuviesen en su hábitat. La diferencia evidente es que no lo están. Están encerrados en un museo. Lo cual puede ser igual de despreciable que encerrar a los animales en zoos o en terrarios en el salón de una casa como capricho. O tener un periquito en una jaula en el salón. O un pez en una pecera. Pero siendo esto un motivo suficiente para que los que no compartimos esta forma de percibir a otros seres protestemos, no entiendo por qué hay personas que parecen estar buscando un gancho engañoso con sus publicaciones.

Las imágenes de los cerdos que se están difundiendo en las redes forman parte de una pieza audiovisual que recoge una performance del año 1994 llamada A Case Study of Transference en la que dos cerdos pintados con letras chinas se aparean ante un morboso público humano.

Pero estar en contra de estas dos obras -por lo mismo que se está en contra de que los animales se usen como comida, como vestimenta, como entretenimiento o sujeto de experimentación científica- no legitima que haya gente que esté usando fotografías de esta aberrante obra, Dogs That Cannot Touch Each Other, cuando desde el propio museo confirman que no formará parte de la muestra.

¿Mentira premeditada o una comunicación demasiado inconsciente? En todo caso, es algo que hace un flaco favor a la imagen de los colectivos animalistas y veganos.

Las tres obras mencionadas fueron expuestas en septiembre en el Guggenheim de Nueva York y posteriormente retiradas por las protestas. En nuestro país, la información se está dando a medias.

Utilizar expresiones como “obligados a devorarse entre sí” puede fácilmente dar a entender que se va a obligar a estos animales a convivir en condiciones tan extremas como para recurrir al canibalismo. Pero tal y como explica Begoña y como han transcrito en un comunicado oficial desde el museo, esta no es la realidad:

"Todos los reptiles e insectos que se incluyen en las mencionadas obras han sido criados en cautividad y trasladados al Museo previa confirmación de sus óptimas condiciones sanitarias por un informe veterinario y la obtención de los pertinentes permisos. El Museo cuenta con el asesoramiento y servicios de un equipo de especialistas que se encargan diariamente de la alimentación, limpieza y cuidados sanitarios de estos reptiles e insectos, así como del mantenimiento de los terrarios. Estas labores se realizan a primera y última hora, fuera del horario de apertura del Museo. Los terrarios contienen un sustrato especial, mantas térmicas, pantallas de luz y calor, así como bebederos, bañeras y depósitos de hidrogel para generar las condiciones y el hábitat adecuados para estas especies".

Foto de las instalaciones facilitada por el museo.

Nos parezca bien o mal, el museo no está haciendo nada ilegal en este caso.

“Algunos medios nos están acusando de un delito de maltrato animal, es una calumnia, es muy grave”, me expresa Begoña, que se siente preocupada al ver como muchos de los medios que están publicando noticias al respecto, en ningún momento han tratado de contactar con ellos.

“Nosotros respetamos la libertad de expresión y de opinión de todo el mundo, con lo cual al que se quiera manifestar lo respetamos, es la base de una democracia sana, pero también nosotros como museo y como institución cultural estamos obligados a defender la libertad de expresión de los artistas y su creación artística, siempre y cuando encaje con la ética del museo", que, dice, está muy definida y puede leerse en su web.

“El museo Guggenheim tiene una notoriedad que hace que sea muy goloso poner el ojo aquí”. E insiste, “Que cada uno opine lo que quiera, lo que piense y lo que le dé la gana, pero lo que no podemos aceptar es cuando ya es una mentira deliberada, que además es con todo el conocimiento porque estamos respondiendo a todos aquellos que nos preguntan”.

La concentración de protesta está convocada mañana, viernes 11, a las 18:30 frente al propio museo.

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