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Culture

Kali Uchis no quiere ser Kim Kardashian: quiere ser Kanye West

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'Isolation', el debut de Kali Uchis es uno de los discos del año desde ya

víctor parkas

12 Abril 2018 12:37

Con 17 años, la colombiana Kali Uchis vivía en un coche aparcado en Virginia, Estados Unidos. Quería ser directora de cine. Ponerse tras las cámaras. Dirigir películas que, de tener el pulso sincronizado con su música, bien podrían competir con El precio del poder. Aquella historia, el auge y la caída de un inmigrante cubano que acaba convertido en narco de altos vuelos, se refracta en el segundo track de Isolation. “¿Por qué querría ser Kim?”, se pregunta (en inglés) la Uchis de Miami. “En tierra de palmeras y oportunidades, podría ser Kanye”. El Tony Montana de El precio del poder cayó al violar la primera regla del negocio –“no te coloques con lo mismo que vendes”–, pero la compañera de Kali en Miami advierte de que ese escenario no está sobre la mesa: “how we live la vida loca”, recita BIA, “me llamo perico pero no me gusta coca”.

No, ese escenario no está sobre la mesa, porque en Isolation no hay caída, solo auge. El álbum sube, sube, sube, como el zeppelin que sirvió de epifanía a Tony Montana. En el globo, una leyenda. El mundo es tuyo. O, en este caso, suyo; de Kali Uchis.

El mundo es de Kali Uchis.

Isolation es el primer disco de estudio de Kali Uchis, tras un EP autoproducido en 2015, Por vida, y un puñado de prometedores singles, dónde R&B y reguetón introspectivo se daban la mano: de Tirano, junto a Fuego, a Nuestro planeta, con Reykon. Ambos han terminado por integrarse en el tracklist de Isolation, un trabajo en el que las composiciones de esta joven, 24 años, retozan sobre bases de BADBADNOTGOOD, Kaytranada o el hombre de confianza de Frank Ocean –y de Jay Z– Om'Mas Keith. Cubriendo las espaldas a los beatmakers, nombres como Damon Albarn (In my dreams) o Kevin Parker de Time Impala (Tomorrow). ¿Colaboradores? Además de BIA, Kali canta junto a Jorja Smith, Steve Lacy, Bootsy Collins o Tyler, the Creator.

Pese lo heterogéneo de la alineación y al arrojo multigénero, pues en Isolation hay funk, hay soul, hay bossanova, Kali Uchis consigue que su debut tenga rotundidad y coherencia sin renunciar a la ambición pop. Isolation es, sin titubeos, tan experimental como bailable.

El álbum se abre con los ritmos caribeños de Body Language, una intro que te perla la frente en sudor. Isolation es como avanzar, a pie y de espaldas, por el arcén de una carretera de Florida, haciendo autostop. Para cuando llega la segunda pista, vas en el asiento trasero de un Chevy Chevelle; conduciéndolo, las cabroncitas. Bienvenidos a Miami. La ciudad te tratará bien, pese a que la abandones por un amor platónico con destino a ninguna parte en Flight 22, cuarto track. Cuánto calor y cuánta dicha y cuánto disco por delante. Antes de llegar a su ecuador, Kali ya anda a empujones con los vampiros de la industria, reclamando su plusvalía. “He trabajado demasiado duro como para darte nada más”, dice (en inglés) Your teeth in my mouth. “¿Qué has hecho tú para ganártelo? El rico se hace rico robando a los pobres”.

Este alegato dará paso a la versión inglesa de Tirano, dónde Jorja Smith interpreta la parte de Fuego, y poco más tarde a Nuestro planeta. El poderío latino de Isolation se despliega en esas dos píldoras de forma despampanante y explosiva.

Luego, Kali se encierra en un garaje con la única compañía de Damon Albarn y un teclado.

De In my dreams en adelante, esa basculación entre intimidad y exposición será la tensión que mantenga al álbum ensamblado y en una sola pieza. Lo sabíamos antes de hacer play: Isolation, un título afterpunk, ocupa la parte inferior izquierda de una portada donde Kali viste lencería roja mientras yace sobre terciopelo azul. La colombiana defiende cada tema con la osadía y la desfachatez de quien emite un directo en Instagram para canturrear, desde su cuarto y con un peine como micro, canciones de The Shirelles. La recta final del LP, con el soulazo de Feel like a fool y el contoneo R&B de Killer nos recuerda por qué Kali Uchis es comparada con Amy Winehouse con tanta frecuencia. Y el poco sentido que tiene hacerlo cuando, desde aquí, es imposible imaginar su caída.

En Isolation no hay caída, solo auge.

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