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Sports

El sangriento circo racista en el que se basó la NBA

Osos boxeadores, perros como propietarios de los equipos y sangre derramada por el odio entre blancos y negros. Así era la ABA, la liga más combativa del deporte americano

Omar Naboulsi

19 Enero 2018 13:44

Para el gran público, la ABA quedó en el recuerdo como un mal negocio con toques de tragicomedia en el que la violencia y el odio racial acabaron por ensuciar "el embrión de la NBA".

En realidad fue la primera competición donde se primaba el espectáculo por encima de todo, y donde los jugadores de raza negra podían exhibir su baloncesto atlético acompañado por una estética que explica a las mil maravillas cúando y cómo se formó la liga.

La Guerra de Vietnam, la Primavera de Praga, la Teología de la Liberación, las revueltas estudiantiles, los macroconciertos de rock como símbolos de paz mundial, el rollo hippie... y el Black Power. Este último movimiento social fue el que más se palpó en una liga donde los peinados afros, las plataformas y las agresiones entre blancos y negros eran el pan nuestro de cada día.

En 1966 Denis Murphy estaba desesperado por que algún negocio le saliera bien. Era un oscuro empresario de Los Ángeles que vivía por y para sacar tajada del deporte. Por hache o por be todos sus proyectos habían acabado en un sonoro fracaso: la World Football League -una liga que intentó hacerle sombra a la NFL- o la liga de basket para enanos entre ellos.

Aquel verano levantó el teléfono y llamó a Bill Sharman, una gloria de los Boston Celtics con quien tenía buena relación, con la idea de crear una nueva asociación que compitiera con la NBA. Este se negó, pero le recomendó que contactara con George Mikan, una de las primeras estrellas de la NBA en los 50. “¿Una nueva liga? Perfecto. Cuando tengan el dinero suficiente decidiré si hablar con ustedes. Es lo mismo que le acabó de decir a un tal Connie Seredin de Nueva York. Hace unos minutos me ha llamado y son ambos de la misma ralea”, respondió Mikan a la llamada de Murphy.

Este se puso en contacto con Serendin, que resultó ser otro empresario con los pies lejos del suelo.

Tras varias reuniones donde solo discutían por ver quién iba a poner el dinero, acabaron aceptando un crédito de 50.000 dólares a manos de un pez gordo de la ABC. Ese 17 de enero de 1967 se conformó en la Gran Manzana la American Basketball Association, o lo que también conocemos como la organización más desorganizada de la historia del deporte americano.

Sin dinero para ocultar el racismo

La falta de liquidez provocaba que los jugadores no cobraran ni la mitad que los de la NBA, el público viese la liga como una competición de perfil bajo y las asistencias a los partidos fueran paupérrimas. Tanto es así que en una ocasión fueron solo 89 personas a un Houston Mavericks-New York Nets que se disputó en el Astrodome con un aforo para 45.000 personas... y a media luz para ahorrar en gastos.

A pesar de la precariedad, aquellas 9 franquicias tuvieron en sus filas a algunos de los mejores jugadores del mundo, que acabaron jugando tarde o temprano para la NBA. Rick Barry -máximo anotador en la NBA y en la ABA-, Dan Issel, Julius Erving, David Thompson, George Gervin, Artis Gilmore o Moses Malone supieron lo que fue dominar ambas competiciones, aunque si les preguntas cuál era más dura todos te responderán que la Liga Negra, o sea la ABA.

La mayoría de jugadores concebían la ABA como un trampolín hacia los millones de la NBA, y por ello la competitividad era salvaje. Muchos partidos acababan pareciendo una sala de urgencias de cualquier hospital por la vendas y los parches que llevaban los jugadores.

Los asistentes a los partidos tenían la sensación de haber ido a ver a los confederados de la Guerra Civil: "subían a las colinas a matarse con el enemigo y en demasiadas ocasiones morían en el intento", tal y como dijo el periodista Larry Donald.

El mestizaje social de los 60 y los 70 arrastró al parquet el racismo presente en cada esquina de los EEUU, solo que en la NBA había suficiente dinero para taparlo.

"Afortunadamente la sociedad estadounidense de 1967 nada tiene que ver con la actual. Aunque en el deporte de hoy en día se sucedan puntuales episodios de racismo es bastante improbable que deriven en violencia", nos adelanta Enrique Corbella, periodista especializado en baloncesto del diario Marca.

Podríamos decir que los jugadores de la ABA representaban la dureza de las tensiones sociales de la época y la resistencia contra el sistema, al que desafiaron a través de una pista de baloncesto. Los negros de la ABA querían comerse a los blancos de la NBA.

"Para muchos la ABA fue un refugio, y así llegó a ser vista por muchos como un gueto negro del juego, al estilo de Harlem pero con rango oficial", cuenta Jordi Román, ex director de Nuevo Basket y director de comunicación en la FEB en su libro El racismo oculto en la NBA.

La falta de cámaras de televisión y la pasividad arbitral acabaron por convertir la liga en un sangriento circo racista sangriento.

Warren Jabali era uno de esos tipos duros de la ABA dispuesto a todo. Este jugador negro, confeso racista con los blancos, jugó en varios conjuntos porque acababa siendo expulsado al final de cada temporada por su extrema violencia. En un partido jugando para los Oakland Oaks se enzarzó con el blanco Jim Jarvis. Quedaron enganchados en una jugada y Jabali sin mediar palabra le dio un puñetazo que le noqueó. Jarvis quedó tirado en el suelo, pero Jabali no se conformó y mientras insultaba a su rival le pisó la cabeza.

Situaciones como esta se repetían constantemente, hasta que se vengaron de él.

El responsable fue Neil Johnson, otro jugador blanco que cuando pudo dejó inconsciente a Jabali mientras le gritaba “levántate hijo de puta racista, levántate para que pueda patearte el culo”.

Incluso el entrenador Tom Nissake llegó a ofrecer una recompensa al primer jugador de su equipo que noqueara a John Brisker, un racista con los blancos más que se dedicaba a pegar sin ton ni son.

Todo lo que la NBA le copió a la ABA

Más allá de la sangre y el odio racial, la ABA fue por méritos propios la bocanada de aire fresco que necesitaba el baloncesto.

"La ABA fue un fracaso económico, pero sirvió para contagiar a la NBA del espectáculo que desprendía tanto a nivel estético como de juego", nos dice Corbella.

Muchos de los elementos que ahora nos parecen imprescindibles surgieron de esta liga. Sus dirigentes revolucionaron el país con el balón tricolor -azul, rojo y blanco, como la bandera estadounidense-. Incluyeron la posesión de 30 segundos y la línea de 3 puntos, además de contar en sus estadísticas los tapones, los robos de balón y los rebotes en ataque -antes solo se contabilizaban los totales-.

El momento culmen fue el primer concurso de mates de la historia. Se produjo en el último evento televisado de la ABA, el All Star de Denver de 1976, en el que Julius Erving campeonó colgándose con un salto desde la línea de tiros libres.

Lo mismo que hizo Michael Jordan en el 88 contra Dominique Wilkins.

Las novedades venían motivadas por los problemas económicos que arrastraban desde su fundación. Todo valía para intentar captar aficionados, de ahí los diferentes espectáculos que completaban los partidos. Sí, las cheerleaders, lo concursos random de los descansos y los acróbatas fueron idea de la ABA.

En el ostracismo quedaron atracciones menos acertadas como osos luchadores o shows de hipnosis en directo.

"Las campañas de promoción y marketing hay que ponerlas en su contexto. No es lo mismo promocionar un evento en los sesenta, en los setenta... o en 2018. Viéndolo con perspectiva pueden parecer acciones ridículas o infantiles, pero en su momento seguro que surtieron efecto", asegura Corbella.

La fauna domesticada sobre el parquet

Un buen ejemplo de los intentos por revitalizar a la ABA es el fichaje de Penny Ann Early por los Colonels de Kentucky. Esta jockey de 23 años había sido la primera mujer en conseguir una licencia para correr en carreras de caballos en Louisville. Sus compañeros se negaban a participar en las pruebas en las que Early corriera; no querían competir contra una mujer.

Ante el escándalo nacional, los Colonels quisieron sacar partido y contrataron a la jockey para que jugara a baloncesto. Verídico. Una joven de 141 cms jugó contra bichos de 2 metros que acababan los partidos a puñetazos.

En el mes noviembre de 1968, Early estuvo un minuto en la pista de un partido oficial -los dirigentes de la franquicia obligaron al entrenador-. En ese tiempo perdió un balón, hasta que el equipo rival pidió tiempo muerto y la cambiaron. No volvió a jugar en la ABA.

En Indiana también se intentó conseguir una mejora en la asistencia de aficionados a los partidos de los Pacers. Como la ciudad estaba rodeada de granjas, los directivos del equipo decidieron que una buena forma de ganar aficionados sería ordeñando vacas en la cancha durante los descansos de los partidos. No tuvo el efecto esperado, así que los dueños de los Pacers decidieron a ir un paso más allá. En un partido ante los Stars de Utah se anunció la presencia de Víctor, el oso luchador.

Se trataba de un oso pardo amaestrado que peleó contra un grupo de aficionados bajo la supervisión de un domador de circo. Víctor se tuvo que enfrentar con varios oponentes -todos ellos con protección- entre los que se encontraban jugadores de los Pacers. No podía ni aguantarse de pie porque se resbalaba con el parquet. Además, sus garras rallaron el suelo y en la segunda parte la pelota apenas podía botar.

No fue el animal con más protagonismo de la ABA. Monsieur Champion Gaystock, o como lo llamaban sus dueños, Ziggy, era un perro griffon que había ganado infinidad de concursos internacionales. Pues bien, también era propietario de los mencionados Colonels de Kentucky.

El contrato estaba firmado con la huella de una de sus patas, siendo el dueño legal de la franquicia. De hecho, en un partido en Nueva York un acomodador se acercó a los amos de Ziggy para que lo sacaran de la cancha alegando que no había asientos para perros.

¿Qué cara pondría cuando le explicaron que era el propietario del equipo rival?

Tras 9 de años de tiranteces económicas y con solo 7 equipos en liza, la ABA bajó el telón en 1976 para ser absorbida por la NBA, que se quedó con varios equipos de la competición -San Antonio Spurs, Denver Nuggets, Indiana Pacers y NY Nets- y se hizo cargo de los 75 millones de dólares que tenía como deuda.

Era lo mínimo que podían hacer sus dirigentes, conscientes de que acabarían plagiando una fórmula que podía funcionar con más dinero en la cartera.

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