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Sports

De Malcolm X a trolear a Trump: por qué es políticamente importante hoy Kareem Abdul-Jabbar

Dejó su nombre de esclavo para ser hoy uno de los musulmanes más influyentes del mundo

Omar Naboulsi

29 Noviembre 2017 06:00

Malcolm X era diferente. Hizo un viaje a La Meca y se dio cuenta de que el Islam acogía a gente de todos los colores. Fue asesinado en 1965 y, aunque no conocía mucho de él en ese entonces, su muerte me golpeó fuertemente porque yo sabía que estaba hablando del orgullo negro, acerca de la autoayuda y de levantarnos a nosotros mismos. Me gustaba su actitud de no sumisión. Su autobiografía salió en 1966, cuando yo era un estudiante de primer año en la UCLA. Empecé a mirar las cosas de manera diferente, en lugar de aceptar el punto de vista dominante”.

Así es como Kareem Abdul-Jabbar explica cómo empezó su conversión al islam: de Lew Alcindor a "Noble y sirviente del Todopoderoso” –el significado de su actual nombre- por culpa de un libro.

Para muchos fue el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, siendo 6 veces MVP de la NBA, además de ser el máximo anotador de la historia –más de 38k puntos en 20 temporadas- y cambiar las normas del deporte. Hubo un tiempo en que los mates estuvieron prohibidos en el baloncesto universitario para que no pudiera dominar tanto la zona, así que perfeccionó el movimiento que le encumbró.

Se trataba de el Sky Hook, un gancho que salía de tan arriba –medía 2,18m- que ningún defensor podía pararlo.

Ahora, a sus 70 años, es una de las personalidades musulmanas más influyentes en la sociedad norteamericana, autor de varios libros y columnista de Time y The Washington Post. Acaba de publicar uno nuevo, Becoming Kareem, donde reflexiona sobre el proceso de maduración de una persona negra y musulmana expuesta al público:

“Yo no era el típico niño estadounidense que jugaba a un deporte americano típico y que encarnaba los valores típicos de los EEUU”, escribe Jabbar en las primeras páginas.

Natural de Harlem, se inició en el islam gracias a Hammas Abdul Khaalis, un antiguo batería de jazz. Por él, Alcindor adoptó el nombre Abdul Kareem, luego cambiado a Kareem Abdul-Jabbar. Tras interiorizar las enseñanzas del músico, estudió el Corán, proponiéndose aprender árabe básico.

En 1973 viajó a Libia y a Arabia Saudí para mejorar la comprensión del idioma y absorber más del Islam.

Más de uno llegó a decir que era el Muhammad Ali del baloncesto por su implicación con la religión y el activismo. Sin embargo, Ali aprovechó sus creencias para manifestar su oposición a la Guerra del Vietnam y la propaganda de Malcolm X, mientras que Jabbar vivió la religiosidad de una manera diferente.

Abogaba por la resistencia política pacifista y despreciaba los panfletos donde se caía en el mismo racismo que sufrían los afroamericanos.

Creciendo en Norteamérica me di cuenta de que... emocionalmente, espiritualmente, yo no podía darme el lujo de ser un racista. A medida que me volvía mayor superé la etapa de creer que ser negro fuera lo mejor o lo peor. Simplemente lo era. El hombre negro que tuvo la mayor influencia sobre mí fue Malcolm X. Yo había leído Muhammad Habla, el periódico musulmán negro, pero incluso a principio de los 60, su marca de racismo era inaceptable para mí. Contenía la hostilidad idéntica que el racismo blanco”, escribió en su libro Kareem, publicado en 1990.

Para luchar por el movimiento de los derechos civiles boicoteó los JJOO de México’68, los mismos donde Tommie Smith y John Carlos alzaron sus puños en el podio con guantes negros.

Jabbar dejó de ser Lew Alcindor "porque era un nombre de esclavo", literalmente, de aquel traficante negrero que se había llevado a su familia de África Occidental hacia Dominica y de allí hasta Trinidad, donde les transportaron a Norteamérica.

Con el paso de los años, el histórico pívot ha acabado siendo una figura integradora de las minorías en EEUU, las cuales compartían una lucha común contra la opresión.

Por esa razón Abdul-Jabbar es un orador bastante solicitado en las conferencias sobre el Holocausto y en los grupos que luchan contra el antisemitismo. Quiere hermanar a judíos y negros.

"Es importante que los afroamericanos y los judíos estadounidenses entiendan su historia común, especialmente al comienzo del movimiento por los derechos civiles. Los judíos apoyaban lo que los afroamericanos estaban tratando de lograr en los intentos por alcanzar la igualdad", expuso en una de estas ponencias.

En los últimos años, Jabbar también ha aparecido en los medios por ser un objetor de Donald Trump incluso antes de que llegara a la presidencia.

“Soy Michael Jordan y estoy con Hillary… Digo esto porque sé que Donald Trump no notaría la diferencia”, dijo Abdul-Jabbar durante el acto que confirmaba a Hillary Clinton como candidata demócrata. “La idea de Donald Trump de registrar a musulmanes o de impedirles entrar en el país es la tiranía que Thomas Jefferson aborrecía”.

Quizá vea en Trump un elemento que pueda tirar por tierra todo aquello por lo que tanto luchó… la normalización de la comunidad musulmana y la afroamericana en un país que aún las discrimina.

historia baloncesto religión política

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