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Diccionario facha edición 2018-19

De las sectas virtuales a la violencia, del chovinismo del bienestar a la Generación Z. Ha comenzado el curso político 2018-19 y sabemos quiénes son y qué quieren

Ignacio Pato

28 Septiembre 2018 10:52

Ha comenzado el curso político 2018-19. No sabemos exactamente qué pasará, pero sí quiénes y qué son. Y qué quieren.

A de Alt-Right

La etiqueta benévola de derecha alternativa ha sido mucho más problemática de utilizar en Europa que en Estados Unidos, donde ha sido asociada al ascenso de Trump. A pesar de columnas -precisamente desde Nueva York- en las que se llama alt-right a partidos ultraderechistas como el del holandés Geert Wilders, que tuitea montajes islamófobos y organiza concursos de caricaturas de Mahoma, la expresión no ha cuajado en Europa. Mientras en Estados Unidos el término engloba a toda una amalgama de provocadores -de derechas, claro- a quienes une más el cinismo que cualquier atisbo de afán constructivo, en Europa es quizá Matteo Salvini -y su uso de las redes con su gurú Luca Morisi detrás- quien más se esfuerza en emular tácticas de la alt-right trumpista. De momento, y pese a rentabilizar la agenda xenófoba, se asemeja más a un Mussolini con tarifa plana de internet.

B de Bannon

El exasesor de Trump Steve Bannon está en Italia organizando The Movement, una especie de universidad de la extrema derecha. Su objetivo es formar una plataforma electoral transnacional, una "internacional de derechas" para competir en las elecciones europeas de la próxima primavera. Las estrellas de este all-star ultraderechista serían Salvini y, aunque en su caso la adhesión está menos clara, Marine Le Pen.

C de Chovinismo del bienestar

"Primero los de casa" y "aquí no cabemos todos" son dos expresiones conectadas al concepto de "chovinismo del bienestar". Bajo él se camufla una aparente apología de un estado del bienestar -o en casos como los de Hogar Social una interesada pseudocaridad- que cubra, al estar su viabilidad en peligro, solo las necesidades de los autóctonos. El FPÖ austriaco, los Demócratas suecos o el exFrente Nacional francés son un buen ejemplo de esta retórica.

D de Dugin

La llamada Cuarta Teoría Política del filósofo y asesor de Putin se presenta como una superación del liberalismo, el socialismo y el fascismo de corte antiglobalista. Propugna una vuelta al peso de la política por encima de la economía y una recuperación de la soberanía nacional. Alexander Dugin se deshace en elogios hacia Matteo Salvini, opina que en Italia se está desarrollando una "revolución populista" y en actos a los que le ha invitado expresamente CasaPound afirma que es el populismo (de ultraderecha) precisamente la única "alternativa al pensamiento único".

E de Europa

El proyecto europeo, o lo que queda de él, es junto al binomio seguridad-inmigración un tema recurrente para las distinta formas de derecha. Este año político, además, hay elecciones europeas en mayo. Sobre el papel está la lucha intestina entre los populares y conservadores por un lado, contra elementos más radicales como Salvini y gobiernos autoritarios como el húngaro o el polaco, que previsiblemente hará virar a la derecha a los primeros para no perder apoyo electoral. La retórica acerca de la soberanía de un estado-nación amenazado, según las posiciones menos liberales, por la UE, también ha repuntado. El mensaje que presumiblemente se acentuará es que las imposiciones europeas son un lastre para el poder decisional de cada gobierno y para el bienestar, especialmente para el de las clases trabajadoras y medias.

F de Fake news

Las tan traídas y llevadas noticias falsas -expresión estelar del año pasado según el diccionario de Oxford- sigue dando algunos coletazos, especialmente en lo que a migraciones se refiere. Como ante cada cita electoral, es de prever que resurjan -y especialmente en lo tocante a fronteras- cuando se aproxime la primavera. Tradicionalmente asociadas a la derecha y el éxito de Trump, en realidad son de ida y vuelta: en Italia, de nuevo ejemplo como campo de pruebas de la ultraderecha, lo saben bien. La última hora del país es que Marcello Foa -un periodista homófobo, antiinmigrantes, antivacunas y que en el pasado ha difundido noticias falsas como cenas satánicas de Hillary Clinton- acaba de ser proclamado hace horas presidente de la RAI... pero por otro lado Matteo Salvini se ha hecho eco de una fake news. Lo que según él -y así lo ha denunciado públicamente- era un ejercicio de clase en el que el maestro preguntaba "cómo acabamos con Salvini" era en realidad el deseo de un alumno. Nada más, aunque tampoco nada menos.

G de Grupo de Visegrado

Coloquialmente Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia son "los chicos malos del parlamento". Forman el Grupo de Visegrado, más preocupado por sus valores patrióticos que de la construcción europea. Su estrategia es airear a la mínima el agravio comparativo que denuncian que sufren los países del Este del continente, pero siempre desde posiciones reaccionarias. Húngaros y polacos, sus líderes, han empezado el curso con reprimendas de la Unión por su autoritarismo. Las elecciones de marzo en su socio menos duro, Eslovaquia, pueden mantener la radicalidad de un Visegrado a quien Salvini ya guiña el ojo.

H de HoGeSa

Los autodenominados "hooligans contra el salafismo" son un grupo de choque activo en Alemania que intenta captar a aficionados al fútbol para la extrema derecha. Surgieron tras el caso de los abusos de nochevieja en Colonia y a imitación de la English Defence League. Cuentan con seguidores de equipos de todo el país, pero están especialmente ligados a algunas gradas de equipos del Este, como las del Energie Cottbus o el Chemnitzer. Precisamente fue uno de los grupos ultras de ese último equipo quien también llamó a la manifestación xenófoba que agitó Alemania a finales de agosto. El evidente repunte de presencia de la extrema derecha en los estadios alemanes ha llevado a que algunos clubes hayan tomado medidas concretas como la expulsión de miembros de AfD de sus directivas -Eintracht-, hayan pedido el boicot en los bares -lo ha hecho el Borussia Dortmund- o algunas gradas -como la del Werder Bremen- hayan comenzado la temporada 18-19 completamente empapeladas contra la deriva derechista.

I de Instrumentalización

Una de las principales estrategias de la extrema derecha ha sido y es fagocitar y tratar de intoxicar movimientos como el feminismo o la lucha sindical. Ocurre cuando la xenofobia intenta instrumentalizar abusos sexuales para avanzar posiciones, como ocurrió hace tres fines de año en Colonia. También, por otro lado, cuando Marine Le Pen -que ya ha abandonado su posición antiabortista- y su partido se visibilizan cada 1 de Mayo para cargar contra los sindicatos que según ellos no defienden a la clase trabajadora, sino solo sus cargos.

J de Jussi Halla-aho

El 14 de abril de 2019 hay elecciones en Finlandia. Allí el principal partido de extrema derecha pasó por un cambio de nombre: de Verdaderos Finlandeses a Partido de los Finlandeses. En realidad, el partido liderado por Jussi Halla-aho -que ha sido multado por relacionar el Islam con la pedofilia y a los somalíes con una inclinación genética al robo- tiene por verdaderos finlandeses a los autóctonos, proponiendo endurecer la entrada de refugiados -somalíes e iraquíes, especialmente- en el país nórdico. Su idea de la verdadera Finlandia la esboza su oposición al matrimonio igualitario y a las subvenciones para el "arte moderno", mientras el partido trata de buscar el apoyo de la clase trabajadora con impuestos progresivos. El éxito de los ultras suecos no parece poder replicarse, eso sí, en Finlandia: la experiencia de formar parte de la coalición de gobierno desde 2015 ha desgastado profundamente al partido de los "verdaderos" finlandeses.

K de KEERFA

Una pista desde Grecia. KEERFA es el amplio Movimiento de Unidad contra la Amenaza Racista y Fascista del país que primero vio crecer electoralmente a la nueva (vieja) extrema derecha: Amanecer Dorado. Junto a colectivos más de acción directa como ORMA o de trabajo judicial como Golden Dawn Watch representa la triple vía con la que en Grecia -como recordaba recientemente el periodista Hibai Arbide- se ha arrinconado a AD. Una de las principales pistas es que la defensa antifascista es diversa, así no es difícil ver que la presencia de migrantes en manifestaciones es en ocasiones la mitad del total.

L de Latinoamérica

No es solo que el nostálgico de la dictadura militar Jair Bolsonaro esté codo con codo con el PT para las elecciones del 7 de octubre en Brasil. En Argentina también se han dado casos de agresiones a mujeres portadoras del pañuelo verde del aborto este verano y en Chile ha aparecido hace año y medio el Movimiento Social Patriótico, que se dice a favor de "la protección de los recursos naturales, la familia, la identidad, la biología y la historia nacional” pero que se hace fuerte en redes -17 cuentas oficiales- con un discurso de odio, y fuera con campañas llamativas y amenazas a quien les trate de "neonazis". Uno de los empeños de este grupo, el MSP, es hablar de "endofobia", un supuesto odio hacia lo "nacional", hacia lo chileno, en contraposición a un amor desproporcionado por lo "extranjero". Violencias xenófobas se han replicado este verano en Costa Rica -contra migrantes nicaragüenses-, o en Brasil contra venezolanos.

Bolsonaro interpretando su típico símbolo de pistolas

N de Normalización

Gran parte del éxito de los partidos de ultraderecha se basa en la edulcoración de su marca. Para ensanchar la base electoral de los grandes partidos, por ejemplo, Frente Nacional y Liga Norte, ha sido necesario que incluso dejen de llamarse así. El Frente ya no es frente, sino una "Reagrupación" Nacional, una palabra con evocaciones sin duda mucho más propositivas. La Liga se quitó el apellido Norte tras su etapa "independentista padana" y para atrapar voto en toda Italia, aunque en realidad la coalición de derecha en Italia no ganó en las pasadas elecciones en una sola región más al sur de Roma.

O de Orbán

Si hay alguien bien posicionado para intentar cortocircuitar la Unión Europea ese es el presidente de Hungría. Mantiene un pulso entre la UE -que amenaza con retirar el derecho al voto a su país- y su propio Partido Popular Europeo, aunque Pablo Casado apoye a Orbán por el soporte de este al Estado español contra el procés. Ambos escenifican su distanciamiento con el húngaro, que tiene claro su orden de prioridades: primero su país, luego Visegrado y por último la UE. Orbán es la palanca que ha de llevar más a la derecha -o no- a los populares.

P de Polonia

O de Prawo i Sprawiedliwosc, Ley y Justicia. Así se llama el partido que gobierna con mayoría absoluta el país desde posiciones ultraconservadoras, antiizquierdistas y revisionistas de su propia historia, que lo hermanan sin duda con Hungría, con quien lidera el Grupo de Visegrado como contrapoder ultra a la Unión Europea. Varsovia, como Budapest, también ha empezado la temporada 18-19 con amonestaciones: Bruselas llevará al gobierno polaco al Tribunal de Justicia de la UE por violar la separación entre el ejecutivo y el poder judicial.

Q de QAnon

QAnon es en esencia una secta virtual surgida desde la supuesta voz de una alta autoridad del gobierno Trump y las cloacas del Estado emergida en plataformas como Reddit y 4chan. Expanden acusaciones de pedofilia a famosos no-republicanos como Tom Hanks o Steven Spielberg y usan términos como "estado profundo" o "tormenta" para camuflar lo que en realidad es rumorología sobre las intenciones de un golpe de estado de líderes del Partido Demócrata. Su antecedente es el Pizzagate, una teoría sobre fiestas pedófilas y satánicas en el sótano de una pizzería en las que estaría involucrada precisamente Hillary Clinton. El problema es que uno de los creyentes se presentó allí con un rifle y pegó tres tiros al techo antes de ser reducido por los SWAT.

R de Racismo invertido

Una de las bazas del anteriormente-conocido-como Frente Nacional ha sido el racismo invertido. Llevan treinta años hablando literalmente de un racismo "antifrancés" y "antiblanco" que presenta como víctimas a los "autóctonos" de piel clara. Un último ejemplo lo encontramos en la unión del concepto con la misoginia: el FN ha acusado de "racismo antifrancés" a la ministra de Cultura por decir que el sector audiovisual nacional estaba monopolizado por hombres blancos de 50 años... aunque la ministra sea francesa y blanca. No les funciona mal: François Fillon, el candidato de Los Republicanos, acabó usando el término en la última campaña.

S de Salvini

100 días de gobierno grilloleguista y Salvini ha subido 8 puntos de popularidad. La Lega se ha consolidado en la misma encuesta como el partido favorito de los italianos. La receta hasta ahora ha sido más o menos simple: un bombardeo de mensajes en redes, directamente de Salvini a los italianos a través de Facebook o Twitter saltándose los canales tradicionales, y el mantenimiento de la agenda política sobre dos ejes que le permiten un discurso circular: seguridad y migración. Sin embargo, esta temporada presenta otros retos quizá más incómodos para Salvini: por un lado el otoño pondrá sobre la mesa asuntos económicos donde la Lega -recién condenada por defraudar 49 millones al Estado- tiene muchos más problemas argumentativos que con la retórica racista. Por otro, el gobierno necesita la aprobación de los presupuestos por parte de Bruselas para algunas de sus medidas estrella como la prometida Flat Tax o impuesto único. El horizonte para Salvini dibuja unas elecciones europeas en las que la promesa del asalto soberanista que promete Bannon con The Movement brilla más que el eurogrupo en el que está la Lega, el más pequeño de Bruselas.

T de Tercer Milenio

El fascismo del Tercer Milenio no usa como tarjeta de visita esvásticas ni campos de concentración, sino complicidad. Son firmes en la retórica pero intentan no caer en la autocrítica-cero del pasado de los regímenes de los que se nutren intelectualmente. Hablan de derechos como la vivienda. Tratan de camuflarse entre la ciudadanía dando la razón a Palmiro Togliatti, que ya escribió en los años 30 que no hay nada más parecido a un camaleón que el fascismo. Son rasgos fundamentales de CasaPound, acaso el movimiento más representativo de esta corriente. Sin embargo, bajo el símbolo de la tortuga -que simboliza la vivienda-, las camisetas Defend o los conciertos de grupos como Zetazeroalfa -del fundador de CasaPound Gianluca Iannone- o Bronson, se esconde el escuadrismo de siempre: dedicarse este verano a expulsar comerciantes migrantes de las playas de Roma o acabar con una treintena de detenidos por agredir a manifestantes antirracistas hace unos días en Bari.

U de UKIP

La temporada para el UKIP ha comenzado con la noticia de que nadie quería pujar en Londres en una subasta de un cuadro de su exlíder Nigel Farage. Es la punta del iceberg, sin embargo: el propio Farage está preocupado por lo que según él es una radicalización, más aun a la derecha, del partido. Esto es posible gracias al liderazgo de Gerard Batten, que ha declarado al multiculturalismo como el mayor enemigo de Gran Bretaña y quiere incluir en el partido a Tommy Robinson, líder con antecedentes del grupo violento English Defence League. En la última encuesta de YouGov, de este verano, y con la culminación del Brexit de fondo, el número de votantes que cambiarían la derecha de los tories por la extrema derecha del UKIP se duplica. La inestabilidad es paradójicamente la única constante de un partido sujeto siempre al debate (anti)europeísta.

V de Violencia

El reguero de violencia real que el discurso y las prácticas excluyentes van dejando tras de sí no es difícil de rastrear. Está no solo en el lenguaje, en lo simbólico, y no solo en las fronteras alambradas o en el cierre de puertos. También en las agresiones que se han producido a raíz de manifestaciones de ultraderecha. Solo en el último mes ha habido casos concretos en Barcelona, Chemnitz (Alemania) y Bari, una semana después de la visita de Salvini a un barrio para denunciar la presencia de migrantes. En Italia precisamente existe un mapa con un registro de violencias a pie de calle -con dos homicidios en 2018- que acompaña el ascenso de la derecha al poder.

W de Wir sind das volk

"Somos el pueblo" fue un eslogan que se hizo famoso en las protestas contra el gobierno de la RDA alrededor de la Caída del Muro de Berlín. Es también utilizado habitualmente por el grupo islamófobo y supremacista Pegida en sus actos y ha sido precisamente ahora cuando al calor del crecimiento de AfD ha traspasado ese umbral: en la manifestación xenófoba de Chemnitz de finales de agosto fue uno de los gritos más coreados.

X de Incógnita

España permanece, en cuestión de ultraderecha, como una incógnita, una anomalía que en realidad no lo es tanto. El Partido Popular -un partido que no condena 40 años de franquismo- ha aglutinado desde hace décadas a nostálgicos de la dictadura, pero la cuestión de la unidad nacional es sobre la cual pivota principalmente la extrema derecha española. La posición autoritaria del bloque partidario del artículo 155 en Cataluña ha aumentado y legitimado la presencia de ultraderechistas en la calle, especialmente en Barcelona, donde se han producido incidentes después de casi cada manifestación unitaria. Sin embargo, ningún movimiento más allá de Ciudadanos y el PP parece poder capitalizar ese clima. La partida de la derecha en España está, de hecho, entre ellos.

Y de YouTube y teorías de la conspiración

Hace poco un estudio de Data & Society designaba a YouTube como un lugar ideal para difundir todo tipo de propaganda de derecha. A quien lo hace le une cualquier aversión y mofa al feminismo y cualquier idea cercana a la justicia social o políticas redistributivas. Suelen además presentarse como voces perseguidas o contraculturales y, obviamente, son un negocio para la propia plataforma, que monetiza así influencers sin reparar en su discurso.

Z de Generación Z

Sobre la Generación Z y su supuesta inclinación a abrazar ideas y actitudes de derechas se ha escrito bastante y de hecho hay algunos estudios al respecto. Uno de la Universidad de Wright -Ohio- presentaba a los estadounidenses nacidos entre 1994 y 2010 como un producto del 11-S, del terrorismo global, de los tiroteos escolares, las guerras perpetuas, la Gran Recesión, el alto desempleo y los constantes recortes presupuestarios. Sin embargo eso no explica que por ejemplo los adolescentes sean uno de los principales sujetos activos en la lucha por el control de armas en Estados Unidos. Por supuesto, es problemático hablar de una cohorte tan grande y en diferentes contextos sociales. Las de 2019 serán las primeras elecciones europeas en las que votarán personas nacidas en el siglo XXI. En el viejo continente son hijos e hijas de sociedades cada vez más precarizadas pero también más mezcladas. Quizá precisamente socializarse en plena época de ruido de extrema derecha y poder separarlo de la realidad pueda ser parte del antídoto.

política extrema derecha fascismo ultraderecha europa chemnitz salvini orban

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