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Una modelo rusa de 14 años muere de agotamiento tras una semana loca de desfiles

Explotación laboral que raya en esclavismo: así es la otra cara oscura de la moda

L.M.R.

29 Octubre 2017 14:27

La moda es el arte de la sustitución. Es el juego del quita y pon. La cosa va de quitar y poner de relieve tendencias, tejidos, colores, patrones, marcas, personas...

La industria de la ropa es un régimen que produce identidades sin parar, igual que renueva sus perchas sin parar. Siempre hará falta otra modelo más joven, más niña y más inocente a la que explotar. Decir que no una vez, o quejarte por algo que las demás compañeras encajan sin rechistar, puede dejarte fuera del juego. Sobre todo cuando empiezas, cuando estás en los primeros peldaños de ese purgatorio que hay que atravesar para llegar (o no) al Olimpo de las pasarelas.

Ese juego de tensiones explica sucesos como el que hoy nos ocupa. La noticia de una modelo jovencísima, primeriza, muerta por agotamiento. Una niña de 14 años víctima de sus compromisos de trabajo en una industria que no es para nada ajena a conceptos como 'optimización de recursos', 'ahorro de costes', 'productividad', 'rendimiento', 'precariedad laboral'...

A sus 14 años, Dzyuba se vio pidiendo permiso en su escuela para viajar desde Perm, su ciudad, rumbo a la Shanghai Fashion Week

A Vlada Dzyuba la habían descubierto, como a tantas otras modelos jóvenes, por la calle, como quien dice. Un agente se fijó en ella y, casi sin comerlo ni beberlo, se vio con un contrato para la agencia rusa PermModelLook y un billete de ida a China.

A sus 14 años, Dzyuba se vio pidiendo permiso en su escuela para viajar desde Perm, su ciudad, rumbo a la Shanghai Fashion Week. Iba a participar en varios desfiles destacados durante aquella semana grande. Luego debía atender otros compromisos de la mano de una agencia china. En total, iba a estar residiendo y trabajando en Shanghai durante tres meses.

Seguro que, sobre el papel, aquello le pareció lo más cerca que había estado nunca de tocar el cielo. Hasta que empezó a sentirse mal.

Vlada Dzyuba durante uno de sus desfiles en la Shanghai Fashion Week

Cuando te sabes reemplazable, no rechistas. Cuando tienes ante ti el sueño de una vida fácil al alcance de muy pocos, callas y tragas con lo que sea. Y Dzyuba calló.

La madre de la modelo ha relatado a The Siberian Times que en sus últimas comunicaciones con su hija ella se quejaba de estar muy cansada. “Mamá, estoy realmente agotada. Solo quiero dormir”, le decía. Oksana sintió que algo iba mal. Hasta el punto de que empezó a gestionar su visa para viajar ella misma a Shanghái. Quería estar cerca de su hija. “Yo misma no podía dormir, empecé a llamarla constantemente, suplicándole que fuera al hospital”, relata la madre. Pero Dzyuba hizo caso omiso a las súplicas. No tenía tiempo para médicos.

Dzyuba tenía miedo de defraudar a quienes la habían llevado hasta allí, cuentan ahora quienes la trataron en sus últimos días. Tenía miedo de desperdiciar la oportunidad. También era consciente de las (malas) condiciones en las que estaba allí. Así que siguió adelante con su agenda de compromisos ignorando su deterioro físico. Hasta que el pasado miércoles, cuando estaba a punto de salir a la pasarela en el que iba a ser su último desfile durante la Fashion Week, la modelo colapsó.

La jornada anterior Dzyuba también había desfilado. En total, 13 horas ininterrumpidas de faena entre preparativos, ensayos, catwalk y compromisos postshow. El día del colapso, la cosa iba por el mismo camino. Pero la modelo no llegó a desfilar.

Pocos minutos antes de encenderse los focos, la fiebre se le disparó. Al rato quedó inconsciente. Luego entró en coma.

Dzyuba nunca recobró la consciencia. El viernes murió en el hospital.

“Meningitis agravada por un agotamiento severo”. Ese es el diagnóstico fatal, según los médicos que la trataron.

Pocos minutos antes de salir a desfilar, la fiebre se le disparó. Al rato quedó inconsciente. Luego entró en coma. Dos días después Dzyuba moría en el hospital

El episodio ha destapado una realidad de la que apenas se habla: modelos jóvenes que, desesperadas por tener su oportunidad en las pasarelas, aceptan trabajar en condiciones de explotación laboral que en ocasiones rayan en esclavismo.

En el caso concreto de Dzyuba, ella había firmado un contrato que oficialmente solo le permitía trabajar 3 horas a la semana. En realidad estaba trabajando más de 12 horas al día. Además, sus empleadores en China habían eludido su obligación de contratar un seguro médico para ella.

La directora de la agencia de Dzyuba en Rusia, Elvira Zaitseva, ha reconocido que ella no se preocupó de comprobar personalmente que el contrato y el seguro médico de Dzyuba estuvieran en orden. No es algo que suela hacer. “Ahora estamos cosechando lo que hemos sembrado”, ha dicho, reconociendo malas prácticas dentro de su agencia y de toda la industria.

El mánager de la modelo, Dmitry Smirnov, responsable de negociar las condiciones de la estancia de Dzyuba en China, ha preferido no hacer comentarios.

moda sucesos trabajo

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