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La masacre de Ghouta solo es indicativo de una cosa: una nueva guerra ha empezado en Siria

La guerra de Siria cada vez va menos de Siria

Rafa Martí

21 Febrero 2018 18:21

La guerra de Siria está tan instalada en el imaginario mediático que cualquier noticia sobre el conflicto ya no es noticia. Los briefings matutinos diarios de los medios mundiales siempre traen alguna novedad dentro de algo que no es nuevo: una guerra salvaje que ya dura 7 años, que se ha llevado por delante 400.000 vidas y que ha provocado el desplazamiento de 13 millones de personas. De vez en cuando, alguna de esas actualizaciones rutinarias llama la atención. Es el caso de la masacre de Ghouta Oriental, el último bastión rebelde a las afuera de Damasco que la artillería y los aviones de Bachar al-Assad han castigado durante tres días sin tregua, dejando un saldo trágico: 194 muertos, entre ellos 57 niños, además de 850 heridos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos con base en el Reino Unido. Ghouta ya fue noticia en 2013 cuando su población civil fue víctima de ataques con químicos que a punto estuvieron de provocar una intervención militar occidental.

Dejando de lado el eterno debate sobre la veracidad de las cifras, la nueva masacre de Ghouta Oriental es un indicativo de que al-Assad está más cerca de ganar la guerra: Ghouta es, junto a Ildib, el último foco de resistencia relevante. Este es un mapa (en inglés) de cómo está la situación a día de hoy:

Los habitantes de la ciudad temen que los ataques se intensifiquen en los próximos días y que el número de muertos aumente. Pero que el ejército sirio se haga con Ghouta Oriental o Ildib es de lo menos relevante. Al tiempo que la guerra entre el ejército sirio y los rebeldes va viendo su fin, ha tomado el protagonismo una guerra peor. Estos son algunos de los eventos que han ocurrido en Siria desde el inicio del año.

Con el ISIS y los rebeldes sirios al borde de la extinción, la guerra Siria ya no es la guerra civil de 2011, ni siquiera se trata de Siria. Los sucesos en apenas dos meses de año han confirmado la realidad hacia que la guerra apuntaba desde un inicio: que Siria es un teatro de operaciones para una guerra a gran escala entre Irán, Rusia, Estados Unidos, Israel y Turquía, donde no se sabe con claridad por qué bando va cada quién y reina el "todos contra todos".

Lo que se veía hace unos años como una pugna indirecta o de baja intensidad entre los intereses de las grandes potencias —y, por ello, evitable— ha derivado ahora en una guerra total cuyas consecuencias solo pueden empeorar las cosas. Nadie desea el choque directo, pero la escalada solo empuja hacia él.

En estos momentos, Irán ha pasado de ser un aliado de al-Assad a convertirse en una potencia de la que el régimen sirio es dependiente para consumar su control sobre todo el país. Irán cuenta con 10 bases en Siria, según ha publicado un experto en el New York Times hace dos días. Esto preocupa especialmente a Israel, que ha pasado de ataques puntuales a implicarse activamente en la guerra.

Lo que se veía hace unos años como una pugna indirecta entre las grandes potencias —y, por ello, evitable— ha derivado en una guerra total. Nadie desea el choque directo, pero la escalada solo empuja hacia él

Turquía ha aprovechado la escalada del conflicto para librar su propia guerra: erradicar a los kurdos en el norte, quienes a su vez cuentan con el apoyo de Estados Unidos para derrotar al ISIS. Estados Unidos y Turquía son aliados en la OTAN, pero el riesgo de que ambas fuerzas lleguen a chocar es una posibilidad cada vez más real, según analistas geopolíticos consultados por Time. Estados Unidos ya ha devuelto ataques que han recibido los kurdos, concretamente a las tropas de al-Assad. El régimen sirio ve en los kurdos el siguiente enemigo a batir, teniendo en cuenta que las YPG controlan más territorio que el ISIS y los rebeldes juntos. En este sentido, al-Assad y Erdogan —enemigos antaño— están más cerca que nunca.

Al mismo tiempo, Rusia se mantiene en el centro del conflicto, como el arquitecto de la contienda y el actor más poderoso, según otros analistas consultados por BuzzFeed. El propio Netanhayu, por ejemplo, ha pedido a Putin que interceda para disminuir el poder de Irán en el país. Es la única potencia que tiene canales diplomáticos abiertos con todas las partes pero la situación es tan complicada que no se decanta por nadie ni va a hacer nada, más que apoyar a al-Assad hasta la victoria final y jugar su carta de ventaja para negociar sus intereses con las potencias occidentales.

En medio del ajedrez de las grandes potencias, continúa atrapada la población civil. Naciones Unidas ha alertado de la situación. El 6 de febrero dijo que "se está viviendo la mayor violencia de todo el conflicto". Después de los muertos de Ghouta, su reacción ha sido esta: "No hay palabras". "No hay palabras que hagan justicia a los niños asesinados, sus madres, sus padres y sus seres queridos”.

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