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“Es muy triste que no reconozcamos que le debemos mucho a la pluma”

"Los gais nos hemos sentido muy solos desde pequeños. Un maricón en su casa puede encontrar más homofobia que en la calle. O haces un proceso para sanarte o esa herida te la llevas contigo". Hablamos con Gabriel J. Martín y Sebas Martín sobre su libro 'Sobrevivir al ambiente'

Rubén Serrano

20 Marzo 2018 16:06

El mundo gay puede ser un auténtico laberinto. De repente estás creándote un perfil en apps como Grindr, Wapo o Scruff, descubres que aparte de osos hay también daddies, twinks y amantes del leather y que detrás de la del arcoíris se esconden decenas de banderas más. A eso se le suma el ansía de querer consumir todas las películas, libros y series en las que haya un mínimo contacto entre hombres y descubrir cuáles son los bares, clubs o asociaciones en las que somos bienvenidos. El escritor Gabriel J. Martín y el ilustrador Sebas Martín se convierten en su libro Sobrevivir al ambiente en nuestros guías personales de lo que ellos han bautizado como Maricalandia para evitar que nos perdamos entre tantos lugares por explorar.

Cuando uno piensa en el llamado ambiente lo primero que le viene a la cabeza son discotecas llenas de chicos bailando con ropa apretada y cuerpos helenísticos en slips paseando libremente por las calles el día del Orgullo. Sin embargo, esa fantasía generalizada está muy distorsionada de la realidad. “Eso es lo que se ve desde fuera, cuando te mueves en el ambiente ves que la gente es más normal de lo que parece. Si te mueves por espacios como clubs deportivos, asociaciones o grupos de intercambio de idiomas —que los hay— encontrarás a personas alejadas de estereotipos que llevan una vida normal, tienen cuerpos normales, profesiones normales e intenciones también muy normales”, señala J. Martín.

Cada vez que escuchamos en boca de alguien la manida frase “estoy fuera del ambiente” suele significar que esa persona no frecuenta locales de ocio gay. Error. El ambiente no son solo un circuito de fiestas y discotecas, puntualiza el autor, que además es pionero de la psicología afirmativa gay: “Nos tenemos que plantear qué es el ambiente. ¿El asociacionismo con gente que trabaja por la salud sexual es ambiente? Sí. ¿Hay superficialidad? No, están muy implicados con la comunidad”, comenta. “¿Los grupos de lectura de las librerías gay son ambiente? Pues también”, asegura Sebas Martín, quien se suma a la conversación diciendo que “lo estético y lo frívolo es lo que más ruido hace. Pero también es lo que permite reconocernos e identificarnos”.

A lo largo del libro, escritor e ilustrador derrumban clichés para dejar claro que Maricalandia es diversa y que las personas menos normativas también tienen su espacio. El autor gaditano precisa que “si pensamos que la gente es superficial es porque la estás tratando en un contexto que invita a la superficialidad”. En una discoteca gay nadie se cuestiona el género o habla de las implicaciones del chemsex porque lo que quieren hacer es divertirse. En cambio, “si estas en un contexto que invita a la conversación pueden surgir temas más profundos como ocurre en Twitter, en las asociaciones o en cualquier bar gay por la tarde”.

"Es muy triste que no reconozcamos que le debemos mucho a la pluma. El chico de barrio con fular al que insultaban era el que salía a la calle a defender que era maricón. La pluma es nuestra raza", Sebas Martín

Uno de los discursos que se ha vuelto a avivar en el ambiente es la censura a la feminidad en un hombre, la llamada plumofobia. En los años 70, los activistas de liberación afirmaban que los crossdressers y las personas con amaneramiento daban mala fama al colectivo. Si eso ahora se ha potenciado, piensa Gabriel, "es porque vivimos en un mundo lleno de aplicaciones donde se premia el aspecto masculino, pero [la plumofobia] ya estaba ahí. Que no nos la hayamos quitado de encima significa que no hemos hecho el trabajo suficiente”.

Para el autor de cómics catalán “la plumofobia nace de una sociedad eminentemente machista y es un tipo claro de misoginia. Es muy triste que no reconozcamos que le debemos mucho a la pluma. Precisamente el maricón de barrio que llevaba fular y al que todo el mundo insulta es que el que salía a la calle a defender que era maricón. A los que no se le notaba podían vivir más tranquilos. Hay que rendirle homenaje porque la pluma es nuestra raza”. Por eso mismo, este libro es toda una declaración de intenciones y está dedicado a Marsha P. Johnson, una activista trans afroamericana conocida por su papel clave en Stonewall - los disturbios de 1969 en los que la comunidad queer de Nueva York se rebeló contra la represión policial que sufrían - y en el movimiento LGTB+ contemporáneo. Además, como señalan los autores, 'Sobrevivir al ambiente' también es un agradecimiento a todo lo que lo femenino ha hecho por el colectivo gay.

Curiosamente, a pesar de este pavor hacía la feminidad, hay un fenómeno que se ha colado en la cultura mainstream y que ha conseguido las alabanzas tanto de heterosexuales como del mundo queer: Nos referimos al reality show de RuPaul que busca a las nuevas estrellas del drag. Según Gabriel no debemos pasar por alto esta popularidad: “Las drags hacen algo que reivindicamos mucho dentro del ambiente y que fuera de él no se ve tanto, y que es el derecho a ser tú mismo; a presentarte como te dé la gana. Cuando alguien hace eso en un show televisivo te identificas y te sientes representado”.

"Los gais nos hemos sentido muy solos desde pequeños. Un maricón en su casa puede encontrar más homofobia que en la calle. O haces un proceso para sanarte o esa herida te la llevas contigo", Gabriel J. Martín

Y la identificación, creen ambos, es fundamental. Porque crecer en un entorno donde la homosexualidad está escondida en armarios por miedo al rechazo puede ocasionar en muchos gais sentimientos de soledad. Gabriel intenta ejemplificarlo: "un niño negro al va a al colegio y lo menosprecian por el color su piel, pero después vuelve a casa y su familia es negra. Lo mismo ocurre con otras minorías y etnias. Un niño maricón, sin embargo, puede llegar a encontrar todavía más homofobia en su casa, con lo que, o hace un proceso interno para sanarse, o esa herida la llevará siempre. Los gais nos hemos sentido muy solos desde pequeños”.

¿Cómo combatir entonces esta sensación de aislamiento? ¿Qué es lo mejor que podemos encontrar en Maricalandia? “Los amigos, sin duda”, responden Sebas y Gabriel casi al unísono. “El ambiente puede servir también para mantener amistades que no tienen nada que ver ni con el sexo ni con patrones estéticos. El ambiente significa también socializar”, apunta Sebas. Con los amigos maricas puedes ir de cena y debatir sobre los problemas que afectan a tu vida diaria, puedes ir al gym, a conferencias, a reuniones que te interesen y al cine a ver Call me by your name. Con ellos también te puedes reír de la fauna que aparece en Grindr, ir juntos a bailar Ariana Grande o contarles que estás conociendo a un chico. Porque lo importante en el ambiente es vivirlo acompañado.

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