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Lit

10 libros sobre sexo que demuestran que la transgresión se ha pasado al ensayo

Sexo y literatura: ¿es la no ficción el refugio para las ideas arriesgadas?

Eudald Espluga

23 Enero 2018 06:00

Dos ideas (¿contradictorias?) sobre la relación entre sexo y literatura conviven en nosotros.

Primera, la convicción que ya todo está dicho y escrito; que no hay transgresión que no haya sido imaginada y ejecutada, que no haya sido ya descrita en toda su perversión e inmoralidad. Desde Catulo en adelante nada podría sorprendernos, nada podría alborotarnos. La existencia de los Bad Sex Awards quizá sea la prueba última de esta suficiencia cultural: vamos tan sobrados de imaginería sexual que nos podemos permitir un certamen dedicado a ridiculizar tanto la estrechez como la excentricidad de los recursos literarios para hablar de sexo.

Segunda, la certeza que muchos libros siguen escandalizando y levantando nuevas oleadas de puritanismo. Basta con que obras como Las lecciones peligrosas o Diario de un incesto salgan al mercado para que recordemos hasta qué punto las novelas son penalizadas y menospreciadas por su carácter estrictamente erótico. Una demonización que, por cierto, no se reduce a aquellas ficciones que atentan contra los tabús básicos de nuestra sociedad, sino que se extiende a lo erótico como género: solo aceptamos lo pornográfico como literatura si está al servicio de algún valor más elevado, si contiene alguna idea que trascienda el cuerpo y sus placeres.

Esta aparente disonancia cognitiva podría resolverse, a nivel individual, colocando un yo (libertario y altamente experimentado) frente a un ellos (mojigatos y santurrones), pero deja sin explicar por qué la ficción ha dejado de ser un espacio privilegiado para abordar ideas arriesgadas sobre sexo. Por el contrario, como demuestran los ejemplos recientes de Leïla Slimani y Maggie Nelson —cuyas obras han sacudido recientemente el panorama literario francés— es en la no ficción dónde debemos buscar la vanguardia de la escritura sobre sexo.

Por ello, hemos escogido algunos de los ensayos más destacados que se publicaron el último año, con el objetivo de que sirvan de radiografía de las nuevas maneras de pensar (y escribir) el sexo:

1. Sexistance Jean-Luc Nancy

Sexo y existencia. Sexo y naturaleza humana. Sexo y Jean-Luc Nancy, uno de los filósofos más influyentes del mundo. Aunque la preocupación por el sexo que demuestra en este libro no es nueva —en 2014 escribió junto a Adèle Van Reeth un libro dedicado a la noción de goce, en el que se preguntaba por el devenir del placer sexual— ahora Nancy ha considerado que la centralidad de la pregunta por el sexo coincide con la centralidad por la pregunta del sentido de la existencia humana. Se trata de una obra alejada de la cotidianidad y de los recientes debates públicos, es cierto, pero resulta sintomático de la actual preocupación por la pulsión sexual, que demuestra que no es ni mucho menos un tema superado: ni en términos teóricos, ni en términos prácticos.

2. The Argonauts Maggie Nelson

La traducción en Francia de la obra de la poeta y ensayista Maggie Nelson es el contrapunto perfecto al libro de Nancy. Si el filósofo se interrogaba sobre las dinámicas de liberación y de consumo del sexo desde un punto de vista metafísico y alejado de la cotidianidad, Nelson recorre a su experiencia proponiendo una obra personalísima en la que desafía, desde una perspectiva queer, los habituales clichés de la identidad sexual. Centrándose en su relación sentimental con el artista Harry Dodge, rememora provocativamente algunas escenas —"sólo no me mates, te pedí mientras te quitabas tu cinturón de cuero, sonriendo"— y cuestiona las nuevas formas de hablar del sexo, reflexionando sobre la relación entre lenguaje y modos de vida.

Desde otra perspectiva, pero con un mismo espíritu, cabría mencionar el libro de Emily Witt, Sexo futuro, en el que apuesta por un mundo no muy lejano en el los jóvenes "estarán libres de timidez. Tomarán nuevas drogas y practicarán un sexo nuevo. No pensarán en ellos mismos como en hombres o mujeres. Fundirán sus cuerpos con sus dispositivos sin nuestras vergüenzas, sin nuestras nociones de autenticidad".

3. Sexe et mensonges Leïla Slimani

Después de ganar el premio Goncurt 2016 con Canción dulce, una novela sobre el infanticidio, Slimani ha escrito un ensayo en el que se ocupa de la hipócrita relación que considera que Marruecos mantiene con la sexualidad. Virgen o esposa son las dos únicas opciones en una sociedad tradicionalista y religiosa que sigue viendo a las mujeres como una mercancía. Slimani recoge el testimonio de muchas mujeres que se ven obligadas a vivir en una esquizofrenia cultural que trata el sexo, al mismo tiempo, como una obsesión y como un tabú: la misma sociedad que rinde culto a la virginidad registra cifras récord en venta de películas pornográficas. Sin embargo, su libro no es simplemente una enmienda a la sociedad marroquí, sino que sirve de espejo para todos aquellos elementos que en nuestras sociedades —supuestamente liberales— siguen sometiendo a las mujeres bajo este mismo dispositivo patriarcal que divide las mujeres en madres, vírgenes y putas.

4. Sexualidad y política Michel Foucault

Si el libro de Slimani cuestiona las estructuras de poder verticales (patriarcado y religión) que someten a las mujeres marroquíes, este ensayo recopilatorio de textos que Foucault escribió entre 1978 y 1984 nos sirve para cuestionar la "sexualidad" como dispositivo de poder. Durante los años que proyectó y escribió los tres volúmenes de su Historia de la sexualidad, Foucault se dedicó a cuestionar la univocidad de la llamada hipótesis represiva, señalando que hablar de sexo y practicarlo libremente no significa que este haya quedado al margen de las relaciones de poder. Buscar una verdad en el sexo, normalizar ciertas prácticas (aunque sean aquellas que hasta ahora habían sido vistas como "perversas") o ligarlo a nuestra identidad implica caer en nuevas formas de dominación. Para Foucault, "hacer hablar al sexo" —como propone el psicoanálisis y el movimiento de liberación sexual— era también una práctica confesional, tan políticamente significativa como la confesión cristiana.

5. Sexo 4.0 Valérie Tasso

Hasta cierto punto, esta es la preocupación que el libro de Tasso escenifica. La conversión del sexo en un bien mercantilizado para el consumo de las masas ha hecho que este perdiera su esencia transgresora. Para pensadores como Bataille, el sexo era una experiencia límite, homologable a la muerte. Y aunque Tasso no va tan lejos, considera que este blanqueamiento del sexo —en las redes sociales, en las app para ligar, en la televisión— ha terminado por devaluarlo. Como explicábamos aquí, Sexo 4.0 es un lamento melancólico, un alegato nostálgico que rememora los tiempos en que el sexo era sucio y escandalizaba: la época en la que ella misma escribió Diario de una ninfómana, un texto que sirvió para derribar tabús y abrir debates hasta entonces inexistentes. En cierto modo, la tesis de Tasso coincide con la de Foucault: como alternativa al silencio y la ocultación, ¿sólo son posibles la verborrea y la transparencia absoluta? ¿No existe un término medio que permita conservar el misterio y el morbo?

6. Getting Off Erica Garza

Con el libro de Tasso nos preguntábamos que pasaría si se publicara hoy Diario de una ninfómana. ¿Seguría siendo un bestseller? ¿Escandalizaría? ¿Importaría a alguien?

Pues bien, la respuesta a todas preguntas es sí, como demuestra la publicación de las memorias de Erica Garza, en las que habla de su adicción al sexo y al porno: todavía hoy es un tabú; todavía hoy se vive como un estigma; todavía hoy sigue arrancando titulares amarillistas. Como explica la autora, aunque series como 'Broad City' o 'Girls' hayan llevado al gran público a mujeres masturbándose o viendo porno, la moral sexual —también desde una perspectiva feminista— sigue estigmatizando ciertos comportamientos: la hipersexualidad se asocia con una masculinidad tóxica.

Otro ejemplo reciente podemos encontrarlo en la publicación de The secret taboo. The ultimate insider's guide to being financially successful escort, de Gwyneth Montenegro, un libro que resultó provocador y controvertido por el simple hecho de hablar del trabajo sexual en términos empresariales.

7. El libro de la vagina Ninca Brochmann y Ellen Stokken Dahl

Para Brochmann y Sotkken, estudiantes de medicina y autoras de El libro de la vagina, tampoco está claro que en hoy en día hablemos demasiado de sexo. Quizá hablamos demasiado de algunas cosas relacionadas con el sexo, pero no de todas: desconocemos los genitales femeninos hasta límites incomprensibles. Su manual, del que ya hablamos aquí, es un intento de luchar contra las leyendas, los tabús y los sesgos culturales relacionados con temas como la masturbación, el aborto espontáneo, la endometriosis o el flujo vaginal.

8. Sin reglas Anna Freixas

En la misma línea que el libro de Brochmann y Stokken Dahl, Freixas quiere alumbrar otra zona oscura y silenciada: la erótica femenina posmenopáusica. La sexualidad de las mujeres mayores sigue siendo un tabú. Aunque la edad no supone ninguna dificultad para el disfrute sexual de las mujeres, seguimos negado su visibilidad cultural. El libro, que publicará en febrero Capitán Swing, no solo quiere abrir los canales de información para romper con el tabú, sino también presentar la erótica madura como una promesa: si, como dice la autora, siempre es importante conocer nuestro cuerpo, nuestros deseos y nuestros límites, en la edad madura es mucho más fácil conseguirlo: "la sexualidad en la madurez es una experiencia múltiple y diversa en la que no hay reglas".

9. Retorno a Reims Didier Eribon

Las memorias de Eribon son otro testimonio de la importancia que sigue teniendo a día de hoy hablar del sexo en público, especialmente cuando no todas las identidades y prácticas sexuales son universalmente reconocidas. Eribon hace una genealogía de la ruptura con el mundo que supuso su adolescencia: del entorno social, familiar y popular marcado por la pobreza, la homofobia y la xenofobia. Aunque su periplo se explica en términos geográficos (marcha de Reims a París, de la provincia a la ciudad), que Eribon sienta todavía la necesidad de publicar este libro es especialmente sintomático, dado que no solo es autor de un libro como Herejías, en el que tematizaba teóricamente alguna de estas cuestiones en torno a la sexualidad, sino que fue además biógrafo de Michel Foucault.

En cierto modo, Retorno a Reims cierra el círculo de la cuestión que planteábamos al inicio: aunque debamos advertir, con Foucault, que hablar y escribir sobre sexo no es intrínsecamente liberador, tampoco debemos pensar que del sexo ya se haya dicho y escrito todo. Muchos temas —la masturbación femenina, el porno para mujeres, el sexo homosexual o la erótica femenina posmenopáusica— siguen siendo temas tabú. Y es en el ensayo, en las memorias y en los diarios, mucho más que en la ficción, donde esta escritura transgresora encuentra hoy su lugar.

10. Espacios en disputa

Quizá, si pensamos que ya se ha dicho y escrito todo, es porque cierta visión del sexo (heterosexual, normativa y con mirada masculina) está sobrerrepresentada y sobreexpuesta en los medios. Sin embargo, esto no significa que no esté (y deba ser) problematizada. Por poner solo tres ejemplos de temas aparentemente incontrovertidos que actualmente están siendo objeto de disputa:

Los juguetes sexuales. Una de las publicaciones más destacadas al respecto es el libro de Lynn Comella, Vibrator Nation: How feminist Sex-Toy Stores Changed the Business of Pleasure, en el que explica como el feminismo ha cambiado la forma como hablamos, hacemos y experimentamos nuestra relación con los juguetes sexuales, especialmente después de que a partir de los 70 algunos sex-shops empezaran a convertirse en espacios comunitarios que ofrecían la educación sexual que no podía encontrarse en otros lugares.

La pornografía para hombres heterosexuales. Sobre esta cuestión podemos encontrar multitud de publicaciones con tesis contradictorias. De las publicaciones recientes, destacan ¿Por qué dejé de ver porno?, de Ran Gavrieli, en la que se habla del porno como de una expresión de la dominación masculina, y Atrincheradas en la carne, de Lucía Egaña, una publicación que examina críticamente las prácticas postporno a partir de su emergencia y consolidación en la ciudad de Barcelona.

El trabajo sexual ejercido por mujeres. Aunque la lista al respecto podría ser interminable, por la transversalidad del debate en distintos ámbitos teóricos —jurídico, político, filosófico, sociológico— de la que hablamos aquí, queremos destacar algunas publicaciones recientes. Tanto el libro de Sheyla Jeffries, La indsutria de la vagina, como el de Rosa Cobo, La prostitución en el corazón del capitalismo, abordan el trabajo sexual en el marco de una economía liberal que trafica con el cuerpo de las mujeres: el primero pone el acento en el turismo sexual, mientras que el segundo quiere analizar las dinámicas propias de la industria en el s. XXI. Por otro lado, El ser y la mercancía, de Kasja Ekman, eleva el debate a un tono más filosófico, y habla de la mercantilización de los cuerpos en un sentido más amplio que también incluye los vientres de alquiler. Por último, debe mencionarse la reedición de Teoría King-Kong, de Virginie Despentes, que después de años descatalogado ha vuelto este enero a las librerías.

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