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Lit

El escritor encarcelado que defendía a los escritores encarcelados

¿Quién es realmente Hamza Yalçin?

Marina L. Riudoms

15 Agosto 2017 14:00

Cuando hay desconocimiento, el empleo de las palabras con las que se tiñe el nombre de alguien hace mella en el prejuicio. El gobierno turco emitió un documento en el que acusa al escritor y periodista sueco-turco Hamza Yalçin de haber escrito supuestos artículos de propaganda vinculados a una organización terrorista. Dicho documento y un comunicado de la Interpol hicieron saltar las alarmas del control de pasaportes del Aeropuerto de El Prat de Barcelona el pasado 3 de agosto. Por ello, Yalçin se encuentra actualmente detenido y a la espera de una resolución que puede derivar a su extradición a Turquía. En occidente jugamos con la desventaja del desconocimiento y la culpa de la falta de interés por causas que no repercuten sobre nuestro propio ombligo. Sin embargo, lo que no debería pasar por alto a nadie es que la acusación concierne al hecho de escribir.

Pero, ¿quién es Yalçin? Y, sobre todo, ¿qué escribe para haber terminado en esta situación?

Yalçin se mudó a Suecia hace 30 años. Desde entonces ha sido editor jefe y coordinador de la revista ODAK. Es al mismo tiempo miembro de la Asociación de Escritores Sueca y de Amnistía Internacional. El posicionamiento de la revista es crítico con el AK Parti, liderado por el actual jefe del gobierno: Erdo?an. Él mismo escribió los cimientos en los que contempla ésta crítica política: “los críticos deben ser compasivos y constructivos, absolutamente en el marco del respeto. Todo el mundo debe tratar de entender y responder a las críticas dirigidas a él. Las críticas y las respuestas nunca deben convertirse en polémicas, y siempre tienen un sentido de co-aprendizaje en el enfoque del diálogo”.

ODAK es considerada por Yalçin como un movimiento de educación y solidaridad ante causas de represión. Sus artículos están escritos en turco. Algunos colegas con los que estudió en la universidad de Halmstad, Suecia, le propusieron que escribiera en sueco; pero él siempre mantuvo su lengua materna. Algunos de sus artículos quieren hacer resonancia de actos culturales y/o políticos de tendencia socialista como reuniones, presentación de publicaciones, pases audiovisuales, manifestaciones etc. Por ejemplo, la gira europea del documental sobre el caso del poeta Erzol Zaval, a quien no se rebajó la condena de cadena perpetua pese a concebir un cáncer que podía ser tratado. Sin embargo la gran mayoría de ellos pone de manifiesto el incumplimiento de los derechos humanos.

Su trayectoria como articulista tiene el afán por dar voz a escritores, ideólogos o personas cercanas que han sufrido violencia, juicios con ausencia de pruebas constituyentes o condiciones indignas durante los encarcelamientos. Muchas de esas voces forman parte de procesos como la Red Ergenekon, una supuesta organización que debía atentar contra Erdo?an para propiciar un golpe de estado en 2003. La red Egenekon se ha considerado siempre por los opositores como una invención antidemocrática del Presidente del gobierno para purgar los sindicalistas, académicos, policías y militares. Yalçin lo contempla como un proceso cíclico por parte del Estado. Según Elsiabeth Åsbrink, presidenta del PEN en Suecia, solo durante el último año 40.000 personas han sido detenidas, 150.000 funcionados despedidos de sus empleos, 163 periodistas encarcelados y 184 medios cerrados en otra supuesta trama de organización terrorista, FETÖ.

La elección de este tipo de casos no es gratuita. Él mismo ha sido sentenciado dos veces por el AK Parti. La primera vez fue en marzo de 1996 y la causa de su emigración a Suecia. Sentenciado como conspirador a cadena perpetua, debió interrumpir su formación universitaria e interrumpir su vida en Turquía. Sobre su propio caso escribió:

“Le hice una pregunta: ‘¿Si me disculpo, me liberaran inmediatamente?’. Pero entre las intenciones de aquellos hombres ya existía la idea de la tortura. Mis palabras condujeron a una breve discusión que daría lugar a la paliza. Tenía hendiduras, morados, etc. Recibí un informe en el que decía que no podía trabajar durante 15 días y en el que afirmaba no recordar la tortura. Querían que testificara contra mí mismo y contra otros. Yo proteste por los malos tratos. No les di testimonio. El hecho de no dar una respuesta fue para ellos una prueba para sus acusaciones de ‘ser miembro de la organización’. Presentaron a la corte el borrador de mi texto para la revista como un documento de una organización ilegal. En ese momento fue comprensible que había planes para liquidar a la gente que identificaban como fuera de su programa.”

Baltasar Garzón ha recordado, durante el actual proceso de Yalçin, que la imputación de supuestos delitos de terrorismo es usada con frecuencia por el régimen turco para “eliminar a los informadores cuyo trabajo es contrario (al AK Parti) o molesto”. El presidente de Reporteros sin fronteras sueco Jonathan Lundqvist declaró también en la línea de discurso de Garzón que “desde el fallido golpe de Estado del año pasado, la tendencia del régimen es acusar a periodistas de apoyar el terrorismo, con el fin de silenciar voces críticas. No sabemos por qué se centran en Hamza Yalçin, pero son procesos arbitrarios. No importa a quién se selecciona sino hacer creer a los periodistas que ‘¡podría ser yo la próxima vez!’. Es cómodo para el gobierno no enjuiciar a todos los periodistas turcos, si a la larga puede controlarlos con la autocensura y el miedo.”

Las denuncias de sus artículos a los que se puede acceder en Internet tienen más defensa de los derechos humanos que carga política. Abunda la exposición de la violencia dentro de los cuartelillos, la falta de libertad y declaraciones de familiares con sentimientos de impotencia e injusticia. Su idea de revolución va ligada a esa confesión parcial y posicionada de la víctima tras los bastidores. Lo que Yalçin cataloga como movimiento de educación y solidaridad es la escritura de historias que no llegan a los noticiarios de un modo tan individual.

Aunque Yalçin no acepta ser parte de ninguna organización afiliada a Movimiento de Resistencia se ve a sí mismo como un resistente. Él afirma ser un resistente ante la violación de la vida privada que supuso su proceso en 1996. Afirma ser resistente ante el sentimiento de riesgo y temor a ser asesinado durante años. Su revolución consiste en expresar su realidad y la de gente que judicialmente ha sufrido ese tipo de violación de su vida privada. Un colega y profesor de la universidad de Halmstad expuso en la prensa sueca que “la Interpol no debería trabajar en esta dirección. Deberían estar deteniendo criminales, no defensores de los derechos humanos”.

Los redactores de ODAK han escrito sobre el caso de Yalçin, quien se ha convertido en el escritor encarcelado que defendía a los escritores encarcelados. Por su parte, han creado también una petición para su liberación y regreso a Suecia. Mientras el AK Parti siga acosando a periodistas contrarios a su gobierno, calificándolos indistintamente como terroristas, seguirá alejándose de un modelo de libertad de expresión. Y la libertad de expresión, así como la defensa de los derechos humanos, son pilares básicos de cualquier democracia como la que Erdo?an continúa aclamando presidir.


turquía censura política

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