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Food

Así te han robado en algunos restaurantes este verano

13 casos reales donde la cuenta final escondía un timo entre plato y plato

Rosa Molinero Trias

28 Agosto 2017 14:35

En verano parece que los restauradores más pícaros se sueltan la melena y aprovechan que estamos de vacaciones y con la guardia baja para perpetrar un atraco a nuestros bolsillos. Hace pocos días se denunciaba con un tuit que a un comensal le habían cobrado por el mantel de su mesa en concepto de lavandería.

“Innovando en fraudes”, contestaba Rubén Sánchez, portavoz de FACUA-Consumidores en Acción, que recogió en un capítulo de su libro Timocracia otros abusos del sector que son del todo ilegales, como cobrar por los cubiertos o por un medicamento e incluso por dar las buenas tardes. Aunque lo más enigmático es cobrar el tiempo de un café "del tiempo":

Allá va una lista de las sableadas más notorias, que en Twitter se comentan en #baresparanovolver:

1. Cobrar por el cubierto. Te sientas a cenar unos platillos y cuando te traen el ticket te han cobrado 4 euros de más en concepto de cubiertos. ¿Por si los gastas demasiado? No hay excusa que valga, dicen desde FACUA. “Salvo que la idea sea que los paguen los clientes que quieran llevárselos a casa, es tan ilegal como que te cargasen una cantidad adicional por limpiar la mesa (...). En resumen, no puede cobrarse nada que resulte necesario para la prestación del servicio”.

2. El mantel se paga. A Sánchez le llegó que a un cliente le habían cobrado 3,50 euros por comer en una mesa con mantel. Igual que en el caso de los cubiertos, un restaurante no puede cobrar algo que ya viene “implícito en el servicio. “Es como si te cobran por ponerte un vaso para que te bebas la botella de refresco“, ha comentado para el Huffington Post.

3. El fuego se paga en cada filete. Resulta que en algunos sitios han decidido cobrar un suplemento por pedir la carne más hecha.  “Se ve que hay que compensar de alguna forma el descomunal sobreesfuerzo que representa para el cocinero. ¿Aplicarán un descuento si la pides casi cruda? Obviamente, ni se te ocurra aceptar esa tomadura de pelo”, explican desde FACUA”.

4. No se puede compartir. Al contrario de lo que te enseñaron en la escuela, en algunos restaurantes compartir está mal. “No existe ninguna ley que diga que el menú es personal e intransferible, salvo en Asturias, que cuenta con un peculiar decreto que dice que los hosteleros pueden negarse a servir un número de menús inferior al de comensales”.

5. Este pan es una ruina. Te lo traen de inmediato. La visión de su miga te atrapa. Y te lo comes mientras esperas porque te mueres de hambre. Pero igual te acaba sabiendo mal, porque sin avisar te lo cobran en el ticket. “Pueden hacerlo, pero sólo si está en la lista de precios”. Y pasa exactamente lo mismo con los aperitivos, sean aceitunas, grissini, almendras o cualquier otro bocado.

6. Hielos de la discordia. Este verano han sido los protagonistas de los fraudes en los restaurantes. ¿Pueden cobrarme el hielo del café? ¿Me cobrarán hielo de más si se me funden con el calorcito los del refresco? Toda astucia es posible en temporada alta. Lo único legal es que las bebidas con hielo sean otro producto diferente en la carta que tengan ese incremente. “Es bastante cutre pero admisible legalmente”, explica Sánchez en Timocracia.

7. Bebidas y platos que son un enigma. Porque no aparecen el carta. Suele ser una selección bastante corta que te canta el camarero a pie de mesa, sin decirte los precios, claro. “Si las bebidas (refrescos, vinos, cervezas o agua) no aparecen es porque hay una intención clara de que te quieren cobrar un pastizal adicional”. “Si no aparecen ni en la carta que nos entregan en la mesa ni en una lista de precios perfectamente visible en el local, estás en tu derecho de negarte a pagar cantidades que consideres abusivas. (...) Y si no atienden a razones, tienen las de perder, no sólo porque no les pagues, sino por la multa que puede caerles”.

Arte PlayGround

8. Cobrar por un medicamento. Te duela la cabeza o el estómago, un restaurante no es un lugar donde ir a buscar la solución a tu malestar. Si intentan dártela en forma de pastilla, tienes que saber que es una práctica ilegal: solamente pueden suministrarlas las farmacias y los centros sanitarios y no pueden cobrarla. “Si ocurre algo extraño, el local se puede meter en un buen lío”, afirman desde FACUA.

9. Abrir una botella tiene un precio. Otro de los casos más polémicos fue el que ocurrió en un restaurante de Ribadeo que cobró 3 euros por descorchar una botella. Así lo indicaba en la carta y el restaurante, que también es vinoteca, vendía las botellas a precio de comercio y luego le sumaba ese suplemento. Para Rubén Sánchez, no hay excusa: “el argumento del restaurante no cuela. La única fórmula legal es que la carte indique un precio por comprarla para casa y otro por tomarla en mesa”.

10. Pagar por ir al baño. Si los dejaran, algunos podrían los mismos tornos que en el metro. “Pretenden que pagues por entrar en el servicio. Igual la tarifa es más cara si quieres usar jabón o papel higiénico. Tan legal como que tú les cobres por tirar de la cisterna”.

11. Los platos del menú son distintos que los de la carta. Tu plato preferido, cuando está en el menú, cambia. El risotto de setas que cuando lo pides en carta viene con un poco de trufa rallada, en el menú tiene menos setas y 0 trufa. Por supuesto, siempre puedes pedir lo que falta, pero te harán apoquinar. “La práctica es denunciable incluso si en el papelito del menú te informan de que cobran ese ingrediente como extra. Porque no es un extra, ya que forma parte del plato”.

12. El vaso de agua traicionero. Ya te has tomado el postre y el café pero de tanto hablar en la sobremesa se te ha quedado la boca seca. Antes de irte pides si te pueden poner un vaso de agua que esperas del grifo y, ¡zas!, aparece reflejado en la cuenta con un cargo de varios céntimos. Mientras esté reflejado en la carta o en algún lugar visible, es perfectamente legal.

13. La sorpresa final. Te has sentado a comer y no te has percatado de la letra pequeña al final de la carta. O tal vez ni siquiera aparecía. Pero cuando te traen la cuenta, lo ves: +10% de IVA. “Está absolutamente prohibido. Y no vale eso de incluir una frase con la advertencia de “IVA no incluído para que se lo sumes tú a cada plato. Has venido a comer, no a hacer sudokus.

En resumen, y como explica Sánchez en su guía, “los precios son libres. Y tú también lo eres de no volver al local y de contar cómo se pasan, a tus amigos y en las redes sociales. Eso sí, en caso de que te quieran cobrar un pastizal por un producto del que habían ocultado el precio, puedes negarte”.

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