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Food

"Yo no estoy en el menú, McDonald's"

10 trabajadoras racializadas de EEUU cuentan cómo sufrieron violencia sexual y la empresa se defiende: "No hay lugar para el acoso y la discriminación de ningún tipo en nuestro lugar de trabajo"

Rosa Molinero Trias

24 Mayo 2018 14:31

La semana empezó mal y terminará peor para McDonald’s: el lunes, centenares de trabajadores de todo Estados Unidos se agolpaban ante las puertas del cuartel general del gigante hamburguesero en Boston para reclamar unos salarios más justos; el martes, 10 trabajadoras racializadas de nueve estados denunciaban acoso sexual ante la ley, y afirmaban que tras informar de las agresiones, sus jefes las habían ignorado, se habían burlado de ellas o habían tomado represalias como el despido.

A Breauna Morrow, una niña de 15 años, de St. Louis, un trabajador mayor la estuvo acosando cada domingo durante dos meses, haciendo comentarios sobre su aspecto y proponiéndole tener relaciones sexuales. “Los supervisores no hicieron nada”, cuenta. No se la tomó en serio y tuvo que irse para terminar con el acoso. “Sé que no soy la única y por eso estoy contándolo, para que otras no tengan que afrontar el acoso por el que he pasado”.

A Tanya Harrell, de 22 años, de Nueva Orleans, un compañero de trabajo la manoseó varias veces mientras lavaba platos y no había cámaras controlando. “Se me tiraba encima con mucha agresividad. Me tocaba los pechos y otras partes íntimas”, contó para Eater. Al denunciarlo, los supervisores se burlaron de ella y le dijeron que probablemente le estaba dando a su compañero “sex appeal”.

No sabiendo cómo afrontarlo, pidió unos días libres y cuando volvió, su compañero había dejado el trabajo. Pero otro día, otro compañero la metió en el baño a la fuerza, la acorraló en una pared, le mostró sus genitales e intentó que tuviera sexo con él. Esta vez, no informó de ello debido a lo que había ocurrido. Se tomó unas semanas libres, lo que la puso en una situación económica crítica. “No podía lidiar con ello; físicamente, no podía ir al trabajo. No pude pagar mi factura del teléfono ni las medicinas de mi abuela. Tuve que pedir dinero porque tenía miedo de volver al trabajo”.

A una mujer en Chicago se le recortaron las horas cuando reportó acoso sexual por parte de un mánager.

A otra mujer en Chicago se la despidió después de quejarse de los comentarios sexuales que le había hecho su jefe.

A una mujer de 20 años de Durham, en Carolina del Norte, la acosaron sexualmente sus compañeros y sus superiores. También denuncia que trabajaba en un ambiente hostil porque era negra. Sus compañeros se rieron de ella cuando informó a los superiores del acoso.

Trabajadoras de Los Angeles, Detroit, Miami, Orlando y Kansas City también sufrieron el acoso de compañeros varones en su lugar de trabajo.

“Durante 2 años, McDonald’s ha sabido del acoso sexual en sus restaurantes, pero no han hecho nada para arreglarlo. Pedimos que se tomen medidas”, decían desde Fight For 15$, el movimiento que ha liderado ambas acciones y que junto con Time’s Up Legal Defense Fund, de la National Women’s Law Center Fund (que estableció una red de ayuda para las afectadas de las agresiones de Harvey Weinstein) ha proporcionado apoyo legal a las víctimas, que denunciaron ante la Equal Employment Opportunity Comission.

El mismo martes, la empresa emitió unas declaraciones al respecto: “En McDonald’s Corporation, siempre hemos tenido un compromiso con una cultura que promocione un trato respetuoso hacia todos. No hay lugar para el acoso y la discriminación de ningún tipo en nuestro lugar de trabajo. McDonald's Corporation se toma muy en serio las acusaciones de acoso sexual y estamos seguros que nuestras franquicias independientes, que poseen y operan aproximadamente el 90% de nuestros 14.000 restaurantes en Estados Unidos, harán lo mismo”, afirmaba su portavoz, Terri Hickey.

Otra empleada que fue acosada por un compañero que repetidamente le hacía comentarios sexuales, Kimberly Lawson, afirma que cuando empezó su trabajo no la informaron de ninguna formación para evitar el acoso sexual en el entorno laboral, ni tampoco se mencionaron políticas preventivas ni a dónde acudir si eran víctimas.

“Cuando el acoso sexual no se frena en el lugar de trabajo —recordaba Harrel para los medios— envía el mensaje al resto de trabajadores que está bien violar a nuestros cuerpos. Que está bien que hagan añicos nuestra autoestima. Soy una persona, soy una mujer. Importo”.

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