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Culture

Rels B: “Ciertas personas del trap creen estar muy avanzadas, pero son más tontos que la mitad”

Sus vídeos acumulan millones de visitas y hace 'sold-out' en México. Hablamos con Rels B a la vuelta de su gira por sudamérica

víctor parkas

19 Abril 2017 16:54

Hay gente a la que he entrevistado más de una vez. A Carlo Padial, por ejemplo, lo he podido entrevistar cinco veces. A Albert Monteys, tres, si no me falla la memoria. ¿Albert Serra? Dos entrevistas con él ya. Siempre que he reincidido con un entrevistado, ha sido en días y contextos diferentes —había, quiero decir, algo nuevo que preguntar.

Sin embargo, la segunda vez que entrevisto a Rels B es —a petición mía— exactamente igual que la anterior; exactamente igual que hace media hora, cuando lo entrevistaba por primera vez, con una grabadora que no funcionaba. “Vale, loco, no hay problema”, me dice, cuando le pido repetir, en la medida de lo posible, nuestra charla.

Acepta. Y no tiene por qué. Lo que sí tiene es jet lag, pues acaba de volver de Sudamérica, donde es capaz de meter a mil personas por sala. Lo que sí tiene, decía, son vídeos con 9 meses de vida y 10 millones de reproducciones, Made in Taiwan a la cabeza. Lo que tiene son carteles de ‘sold out’ en sus conciertos de México y un carnet de conducir que no usa. “Me pedían mil y pico pavos por el seguro del coche”, me dice, “así que, a la mierda, hombre: para eso pillo el bus”.

“El autobús te lleva igual”, añade. “Llegas más tarde, pero llegas”.

Llegar tarde, pero llegar: ésa, si hablamos de Rels B, parece ser la cuestión. La ‘B’ es de ‘Beats’, de Real Beats, el nombre con el que en 2012 este rapero mallorquín empezó a componer instrumentales para terceros; hasta que esos terceros, en 2015, le empujaron a escribir e interpretar los temas que acabarían conformando el EP Player Hater.

Aunque Player Hater, si seguimos hablando de llegar, sería el equivalente a reservar mesa. Bajo los instrumentales de Itchy & Buco Sounds, Dani apuntaba maneras en canciones como Mary Jane o Blue, dos cohetazos que lo posicionaban como incipiente esperanza blanca de un género, el rap español de visos clásicos, que parecía haber quedado relegado a un segundo plano tras la irrupción de elementos bastardizadores como Pxxr Gvng o C Tangana.

Un año después, llegar. “El subidón fuerte lo notamos con Made in Taiwan”, dice Dani, de la canción con la que empezaron a subir las visitas de sus otros temas. “La planteamos como si fuera una red de pesca. Nos sentamos y dijimos: a ver, ¿qué podemos hacer para que esto pueda sonar aquí, aquí y aquí? Queríamos abarcar el máximo público posible”.

Dicho y hecho: versos como “yo no voy en un Ferrari / voy en autobús” ya no solo sirven para apuntalar declaraciones como la de antes, sino que son coreados por una masa de fans, los suyos, en continua expansión. “Es increíble dar conciertos fuera de tu país y llenar la sala”, me dirá. “Estábamos flipándolo”.

Made in Taiwan terminó formando parte de Boys don’t cry, una mixtape cuyo nombre no, no es ningún homenaje a The Cure. “No conocía a The Cure”, confiesa Dani, “me enteré que existían porque, en YouTube, me aparecían en relacionados, al lado de mis vídeos”. Lo de Boys don’t cry, continúa Rels B, “es una frase que mi madre me repetía mucho cuando yo tenía 16 añitos. Las cosas no andaban muy bien por casa, y ella tuvo que hacer, a la vez, de madre y de padre”.

“A esa edad, tuve que dejar los estudios y ponerme a trabajar. Y, sin estudios, tienes que trabajar de lo que sea”. De lo que sea es de camarero. De lo que sea es de albañil. Su currículum, gracias a las letras que escribe, es de dominio público: “el bar donde curraba ahora está cerrao / la obra en la que estaba ya se ha terminao”, canta, por ejemplo, en Re-Member.

Aunque las letras de Rels B no son políticas, si encontramos en ellas mucha conciencia de clase; es decir: mucha conciencia de estar guerra, y de estar perdiéndola

Aunque las letras de Rels B no son políticas, si encontramos en ellas mucha conciencia de clase; es decir: mucha conciencia de estar guerra, y de estar perdiéndola. Cuéntaselo a otro. Play. “Cuando yo estaba en la obra montando tejados / cobrando unos 600, viviendo complicado / él tiene un barco, su padre se lo ha dado / no sabe de la vida, el dinero no es caro”.

Fruto de esta rabia de clase nace Al Carajo, una especie de El derecho a la pereza de Paul Lafargue para la generación Snapchat. “Al carajo, los jefes, el trabajo / no vuelvo a currar, lo juro por la que me trajo / lo he visto medio lleno, pero me he bebido el vaso / es todo para mí, cabronazo”.

“Las marcas no me vuelven loco”, advierte Rels B, “y llevar un trapo u otro no creo te haga más persona o menos”. El rapero, que en otra de sus letras dice ‘sudársela’ Armani; ‘sudársela’ Dior —“llevo las chancletas marca Decathlon”— no parece, como sí otros de sus contemporáneos, el mejor aliado del product placement… ni de Urban Outfiters. “La chaqueta de Le coq sportif que llevo en Tienes el don, por ejemplo, se la compré a una amiga, que a su vez la compró a peso desde Japón”.

La humildad estética, en letras y atuendo, quizás sea uno de los secretos tras el éxito de Rels B; una de las explicaciones de que tantísima gente haya conseguido conectar con su música. Al obviar la monserga aspiracional del urban español —mira este coche; mira esta camisa; mira estos culos—, Dani consigue arrastrar a un montón de chavales de clase obrera que, como él, solo quieren fumarse unos porros y que los dejen en paz. “Para todos esos chavales que lo pasan crudo”, clama en Really On, “gente de barrio que no tiene un duro”.

A no tener un duro, en la terminología trap, se le dice ‘estar p’atrás’. Dani, que dice ser fan de este subgénero musical, lanzaba una pulla a ciertos artistas trap en la más arriba mencionada Re-Member, dedicándoles el verso “están tan p’alante, que están para atrás”. Cuando le cito este fragmento, me dice que sí, que “hay ciertas personas que creen estar muy avanzás y que lo saben todo, pero realmente son más tontos que la mitad”.

A la espera de que salga su primer LP, “un disco de 17 o 18 canciones que tendré listo para principios del año que viene”, Rels B se encuentra inmerso en varios proyectos, como su colaboración con el productor Indigo Jams, una aventura audiovisual de la que ya hemos podido ver el primer y segundo capítulo. “Queríamos que fuese como una película en cuatro partes”, dice Dani, “y a lo largo de este mes publicaremos los dos capítulos restantes”.

Mientras, los mails se acumulan en la bandeja de entrada. “Algún correo hay por ahí, sí”, dice preguntado por si las discográficas han empezado ya a rondarle. “Ahora mismo, a las discográficas no hay que hacerles ni caso”, opina el cantante. “Hoy en día, con un rúter y wifi, cualquier persona que se esté haciendo un nombre con su música, puede llegar a donde quiera”.

“Una discográfica solo sirve para que te des a conocer. Si ya eres conocido, ¿para qué necesitas una discográfica?”.

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