Anders Trentemøller vuelve por sus fueros de autor no sólo techno en “Into the Great Wide Yonder”. Al menos asà lo predica este “Sycamore Feeling” abundante en timbres acústicos e intenciones (folk) pop, un single guiado por la voz de Marie Fisker entre amagos de ruido shoegazer y guitarras con sabor a lluvia y a blues urbano a la manera de Sharkboy. Por los mismos derroteros parece circular el resto del álbum, un disco en el que el músico danés asegura haber querido experimentar con texturas más analógicas y orgánicas (de nuevo guitarras, mandolinas, cajas de música y cuerdas conviviendo con programaciones y timbres sintéticos, todo trabajado en un entorno digital antes de ser transferido a cinta magnética a través de un buen montón de preamplificadores analógicos y ecualizadores vintage) en contraposición al lustre digital que le hizo merecedor de tantos halagos en tiempos de su “The Last Resort” (Poker Flat, 2006). Lo dicho, bienvenidos a un Trentemøller más cálido, más humano y cercano a la piel. |
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