El tÃtulo, no lo negarán, es un poco Izquierda Unida, pero el sonido es totalmente bRUNA, o lo que es lo mismo, en la intersección entre indietrónica de melodÃas de cuento de hadas y la IDM robusta, tirando a electrosa, de un sello como Toytronic, ese que aparece de Pascuas a Ramos. Eso, para quien disfrute de la electrónica horizontal –o sea, tirándose en el sofá, con la pierna colgando–, es como un menú de Ca L’Isidre para el fan del chorizo y los garbanzos. El barcelonés, que dosifica su música con cuentagotas, ahora dispone de un nuevo tema, entregado para la web/netlabel Phlow y para un recopilatorio que se titulará “Música para la paz” –el tÃtulo, no lo negarán, es un poco Obama–. Y, como siempre, bRUNA se marca una pieza interruptus de dos minutos con su break, su lÃnea de sinte épica pero amorosa, y luego la corta justo en el momento en que te entran ganas de más, de que siga, hasta culminar. Es como meterla, sacarla rápido e irse dejando la faena a medias para joder –joder en el sentido de fastidiar, no el literal que la frase aceptarÃa–. Fistro de pecador, por tanto. |
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