Cuando se quiere hacer bromita a costa del nombre de Christian Fennesz, algunos lo llamamos Pennesz y nos echamos unas breves, simiescas y primitivas risas con las que matar el tedio del momento. No lo podrĂan hacer más fácil ni Los Morancos. Pero lo cierto es que con Fennesz no se bromea, so pena de cárcel. El sumo arquitecto de los sueños estáticos, el dios del ambient polucionado y triste –sĂłlo con una guitarra, un portátil y una pena que nunca la confiesa pero que seguro que ahĂ está–, por fin vuelve con nuevo álbum en Touch para proseguir la lĂnea de “Endless summer” y “Venice” y apartarse de sus experimentos más brasa. Y aunque dijo el austrĂaco en alguna entrevista que “Black sea” no se parecerĂa a “Venice”, este adelanto indica que sĂ. Si el anterior LP era un retrato de una ciudad lacustre que se sumerge irremisiblemente en el olvido, Ă©sta es la fotografĂa submarina de una Atlántida irrecuperable. Abisal, negra, ruinas bajo el agua. Pennesz, eres la polla. |
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