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8 / 10

Lowtec  Wonderkidd / Looser NONPLUS (NONPLUS011, 12” + digital)

A primera vista, un lanzamiento de Lowtec en Nonplus tiene todos los números para hacer arquear más de una ceja. ¿Una luminaria del deep house germánico editando música en uno de los sellos que abanderan el UK hardcore continuum? Pero atendiendo a la manera en que Instra:mental han gestionado su plataforma desde su fundación en 2009 la respuesta solo puede ser una: por supuesto.

Y es que desde ese maxi fundacional a medias con dBridge, Alex Green y Damon Kirkham han demostrado que sus planes para el sello iban mucho más allá de la bass music atávica. Movimientos como la edición de un maxi de Kassem Mosse el pasado año certificaron, además, que Nonplus buscaba establecer puentes de conexión entre productores y escenas aparentemente distantes pero que, a la hora de la verdad, mostraban cuantiosas afinidades. Y es que, más allá de géneros y etiquetas, Nonplus se ha erigido como hogar para música que persigue la emoción por la vía de la profundidad; sin miedo a la constante exploración formal pero conservando la visceralidad en sus intenciones. Menesteres en los que, voilá, Lowtec siempre ha sido un maestro.

Hechos los apuntes contextuales, vayamos a la música. La cara A la ocupa “Wonderkidd”, obsesivo corte de deep house que empieza expectante con planeadores samples vocales para pronto desembocar en un festín de acordes abisales, ritmos plagados de rims ligeramente off-kilter y chispeantes melodías que suenan a frecuencias perdidas en un trasvase intergalactico. Elementos concisos que, como no podía ser de otra forma, son combinados con maestría por Jens Kuhn (su nombre real, por cierto) para dar con un track que invita al baile descarnado en ambientes de dudosa salubridad. Si le damos la vuelta al maxi nos encontramos con “Looser”, composición para la que todos los adjetivos usados hasta el momento se quedan cortos. Donde antes decíamos “obsesivo” aquí es ya directamente psicótico. Siete minutos de excursión por los bajos fondos del house guiados por un ritmo más crudo que el sashimi, acongogantes samples guturales (aquí lo de vocal no sirve), sonidos burbujeantes y obstinadas strings que mantienen la tensión y nos recuerdan que el clímax esta a la vuelta de la esquina. Este llega de imprevisto y en forma de melodía maquinal, a la que dan forma acordes de tacto glacial y sabor industrial, y que nos recuerda que estamos tratando con un tipo al que la pulcritud digital le importa tanto como a un babuino saberse observado en pleno festín onanista. Tan deep que duele.

Se trata de, en definitiva, un maxi que además de incluir música gloriosa, ayuda a entender la evolución de una escena electrónica cada vez más permeable y omnívora, que huye del inevitable estancamiento asociado a las etiquetas y que busca nuevos puntos de fuga para asentar el sonido del siglo XXI. Antes de acabar, otro detalle para los amantes de las conexiones: Lowtec es el capo de Workshop, el sello que descubrió a Kassem Mosse, el productor que, como ya hemos mencionado, personificó en primer lugar la apertura de Nonplus a la escena alemana. Como (casi) siempre, al final todo encaja.

Franc Sayol

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