When You’re Gone EP When You’re Gone EP

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Lapalux LapaluxWhen You’re Gone EP

7.4 / 10

Hace algo menos de un año, Lapalux estaba editando cassettes. Llevaba dos, de hecho. La primera, fabricada en 2008 en una tirada ridícula, se titulaba “Forest EP” y era como si no hubiera existido nunca –su propio autor la volvió a difundir el pasado mes de marzo, esta vez en digital, y sonó algo más entre la blogosfera, pero tampoco mucho–. La segunda cassette quizá fuera una consecuencia del volcado en la red de “Forest EP”, y es la que empezó a construir, pieza a pieza, la reputación de Stuart Howard en tanto que productor que prometía un mundo de ensueño, un país de las maravillas –que en su página web él identifica con una especie de ‘eletro/organic sound continuum’–. “Many Faces Out Of Focus” ocupó la referencia número seis de Pictures Music, el mismo sello exquisito que previamente había alertado de nueva savia en la electrónica inglesa de textura esponjosa como la de Dark Sky, Seams y Koreless, y desde ese mes de abril, el silencio. Un silencio sin incomodidad, porque Lapalux era entonces un secreto compartido entre unos pocos iniciados en su jardín del Edén, y ahora roto con un salto adelante propio de músicos con discurso y su consiguiente ingreso en la exclusiva familia Brainfeeder con esta versión evolucionada, madurada y aún más resplandeciente de su downtempo soleado, acribillado de zumbidos y voces con el pitch distorsionado.

Lapalux es uno de esos nombres que han relajado las maneras de la facción más melancólica del bass británico, la que empieza con Burial y todavía no tiene fin, y han convertido la pulpa musical en un refrescante zumo de ambrosía. Su música parece que no se solidifique nunca, que sea un fluir de sonidos e impresiones que no parecen quedarse nunca fijas ni en el sitio ni la memoria, como un perfume o una visión rápida de un cuerpo en movimiento. Tal como se desarrolla “When You’re Gone”, el grueso del EP suena más aéreo que sólido: “102 Hours Of Introductions” es una especie de jazz electrónico en gravedad cero, como cuando Flying Lotus se sale de todas las órbitas y se pierde en la distancia sideral; “Moments (feat. Py)” acumula hacia el final unos graves reforzados que penetran en el oído como alfileres, pero por debajo sólo hay líneas de sintetizador amorfo y una voz que parece la de un espíritu de las aguas y los bosques (ninfas y nereidas, pero en versión post-dubstep). A partir de ahí se musculan los breaks y se tensan los subgraves, pero las texturas siguen pegándose a la piel y filtrándose por los poros como una capa de vapor – “Gutter Glitter”, “Yellow 90’s”, la conclusión ambiental de “Face Down, Eyes Shut”–, y estas son las razones por las que Lapalux, en tanto que respuesta desde UK a la psicodelia color sepia y tacto arenoso de equivalentes americanos como matthewdavid o Salva, se postula como uno de los verdaderos valores de futuro de la electrónica mansa y lustrosa, aquello que antes –y hoy todavía– conocíamos como downtempo.

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