Vaporwave / Scanops Vaporwave / Scanops

EPs

Bee Mask Bee MaskVaporwave / Scanops

7.9 / 10

Para Chris Madak se han abierto por fin todas las compuertas. Su carrera es extensa –el listado de su obra en Discogs indica una discografía de más de diez títulos, siempre en cassette o CDr hasta que entró en el sello Weird Forest y planchó su primer vinilo, “Hyperborean Trenchdown”, en 2009–, pero técnicamente no fue hasta que John Elliott le reclutó para editar dos de las primeras referencias de Spectrum Spools cuando Bee Mask empezó a estar más difundido entre el público aficionado a los sintetizadores de larga historia. Primero fue “Canzoni Dal Laboratorio Del Silenzio Cosmico” –un título que hizo sospechar, a quien no le conociera, que detrás de Bee Mask había un compositor italiano en la línea del vetusto Baffo Banffi o, por el contrario, un adicto a la música electroacústica de los 70 conocedor de la importancia que tuvieron los músicos del país de la bota en el desarrollo de este sonido–, y luego vino “Elegy For Beach Friday”: el primer título era una reedición de una cassette de media hora en Gift Tapes, y el segundo una recopilación extensa de su material más oscuro, parte del cual se remonta incluso hasta 2003. Su sonido era, y es, analógico y burbujeante, con una pata asentada en la tradición cósmica y la otra en el lenguaje de laboratorio hermético, y a partir de esa consolidación en 2011 Bee Mask se instaló en el juego disputando el tablero, como si fuera una partida de Risk, a nombres como Emeralds, Rene Hell o Motion Sickness Of Time Travel.

2012 también está siendo un año agitado para Madak. Este vinilo, dividido a la vieja usanza en dos largas piezas que ocupan cada una un lado del plástico – “Vaporwave” se alarga durante 13 minutos, “Scanops” llega hasta 15–, podría parecer el entremés antes del atracón de “When We Were Eating Unripe Pears”, su nuevo LP para Spectrum Spools previsto para mediados de noviembre. Pero no estamos ante una obra menor. No lo es porque Room40 es uno de los sellos experimentales con un currículum reciente más granado –el sello del australiano Lawrence English ha abandonado por el momento su fidelidad extrema al ambient contemplativo y ha entrado con buen juicio en capítulos distintos de la experimentación electrónica, como esta excursión cósmica o los flirteos con el minimalismo y el pop de, respectivamente, Andrea Belfi y Pinkcourtesyphone–, y la edición de “Vaporwave / Scanops” constituye un modesto acontecimiento en la casa y un regalo para los fans fatales de la música sintética de los setenta.

Lo que ocurre en “Vaporwave” es algo parecido a las largas introducciones de ciertos discos de Klaus Schulze o Robert Schroeder –incluso al primer movimiento de “Magnetic Fields”, de Jarre–: un sonido cristalino, rítmico en la manera en que saltan los picos agudos, acribillado por efectos que imitan la transición rápida de un cuerpo celeste por el espacio, subrayado por una fina línea ambiental que abraza la new age según Ray Lynch cuando empiezan a formarse las melodías como si fueran piedras delicadas. Es una pieza que gira como una estructura geométrica en el vacío, mostrando facetas luminosas y aristas cortantes y provocando un previsible pero inevitable estado de hipnosis –y que pudiera durar eternamente; Bee Mask tiene el acierto de cortarlo antes de que se haya producido la satisfacción plena, para motivar el volverla a pinchar una vez ha concluido su breve periplo espacial–. “Scanops”, en cambio, muestra la otra cara del productor estadounidense: aunque comienza como el sonido de una sopa que bulle y explota en infinidad de burbujas espesas y tiene como acompañamiento una voz amable y límpida, hacia el minuto séptimo la pieza comienza a ensuciarse con líneas de sintetizador grueso para desarrollar un segundo tramo de confusión, desorden y parones abruptos. Si la primera cara suena a música de formación, la segunda parece simbolizar la destrucción de esa materia primordial.

Con estas dos aportaciones, Bee Mask confirma su poder y magisterio en el lenguaje kosmische y avisa de que, tras años de formación, perfeccionamiento y situación en el escenario, ha alcanzado su madurez y está dispuesto a echar el resto. Si esto ya raya a un nivel alto, lo que pueda ocurrir en el LP del mes que viene probablemente roce la épica desbocada. Larga espera.

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