Trust EP Trust EP

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Gold Panda Gold PandaTrust EP

7.8 / 10

2010 fue un año de estrés para Derwin Panda: su álbum de debut acabó haciéndose realidad y de promesa latente del underground pasó a ser estrella emergente de la nueva música electrónica inglesa. El siguiente, 2011, fue de mayor descompresión y tranquilidad, jalonado por una recopilación de rarezas y un DJ mix, y en 2012 casi desaparece del puro relax que le dio: sólo se escaparon de su estudio dos cortes, “Mountain” y “Financial District”, que acabaron planchados en un 7” que coronaba, de paso, una buena temporada para su propio sello Notown –sobre todo tras el ingreso de Luke Abbott–. Había otro corte más firmado por Gold Panda que también circuló el año pasado, pero sólo por la red: era “Trust”, un tema atípico en su repertorio, espaciado y de paso lento, que sin embargo daba a entender que habría un regreso próximo a lo grande y que los meses de asueto estaban llegando a su fin. Ahora se sabe que a finales de este 2013 debería llegar el segundo LP, y antes de que se eche la fecha encima corresponde, como es de rigor, calentar el partido con nuevo material que nos empiece a poner a tono. “Trust EP” es esa maniobra de excitación, pero viene con sorpresa, como los huevos Kinder: no es el Gold Panda de brincos y cabriolas que conocimos con “Quitter's Raga”, “You” o “Snow And Taxis”, cuando apuntaba a ser la gran esperanza de la IDM bailable, sino alguien que parece haber reflexionado mucho sobre lo que tiene alrededor y ha aflojado el tempo. Si buscas beats bien perfilados en estos cuatro cortes, no los vas a encontrar. Pero si aspiras a intuir la madurez de Gold Panda, no hay mejor lugar que este EP –de momento sólo digital; en vinilo a partir del 5 de marzo–.

“Trust” es un momentazo downtempo en el que asoman algunos de los recursos que el chaval hizo propios en “Lucky Shiner”, básicamente la percusión con textura de madera/bambú, pero el avance es perezoso y poblado de crujidos y dubs, como una revitalización psicodélica de aquel viejo sonido Viena de Kruder & Dorfmeister desprendido de cualquier connotación lounge: la exquisitez para cócteles y cenas íntimas de aquellos discos editados por el sello G-Stone aquí se muda en una electrónica triste y nocturna a la que le quedan muy bien incluso los sonidos de trombón. Avisa Gold Panda de que su manera de trabajar ha cambiado: su transición de lo puramente digital a lo eminentemente analógico se ha producido por completo, y aquí hay un aviso de lo que está por venir. No tanto por el slow house de “Burnt-Out Car In a Forest”, repleto de sonidos de gamelán y de oboe hasta acaba resultando hipnótico, más por los ciclos repetitivos de los vientos que por los beats, sino por el mejor track del maxi, “Casyam_59#02”, una lección práctica y certera de cómo tiene que sonar la IDM lacrimógena en plena época huérfana de Boards of Canada. En definitiva, he aquí un hombre que nos está diciendo que ha vuelto purgado de todo aviso de buen humor y empuje dionisíaco, amenazando con hundirnos en un pozo de melancolía. Derwin, paga el Prozac. Primer aviso.

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