Truant / Rough Sleeper Truant / Rough Sleeper Top

EPs

Burial BurialTruant / Rough Sleeper

8.7 / 10

En un año, la duración media de una producción de Burial se ha duplicado: de los aproximadamente seis minutos que ocupaba cada track en el periodo comprendido entre “Untrue” y sus EPs compartidos con Four Tet, ahora ha pasado a una extensión de doce, si tenemos en cuenta para calcular esta excepción los remixes para Massive Attack publicados en octubre de 2011 – “Four Walls” y “Paradise Circus”– y el grueso de “Kindred EP”, del que ya dijimos aquí que iniciaba un nuevo periodo creativo, y quizá emocional, en su carrera, con la longitud ampliada como giro estético más notable. Esta tendencia a crecer a lo ancho, puesto que en lo más hondo es difícil que Burial toque ya más simas de pasión e hipnosis, se refuerza con “Truant” y “Rough Sleeper”, dos excursiones, otra vez, de casi 12 minutos en los que se asienta este cambio que consiste en desatar su estilo de todas las convenciones con las que estaba identificada hasta ahora –2step, dubstep, ambient, hauntology, drum'n'bass– y dejarlo fluir libre por un espacio reconocible pero a todas luces desconocido todavía para él. Burial está explorando, se ha alejado de la órbita geoestacionaria del underground bass británico y se adentra en vastas extensiones de sonido horizontal. Un Burial más cósmico, más obsesionado en perfeccionar las texturas que renovar sus elementos ya conocidos: el break amortiguado y al trote y las voces sumergidas en agua.

Tanto “Truant” como “Rough Sleeper” son dos pasos avanzados en la metamorfosis sonora de Burial, que le lleva a componer lo que parecen ser versiones extendidas de aquellos interludios arrebatadores de “Untrue” como “In McDonalds” o “Dog Shelter”: aquí, sobre todo en “Truant”, las fases rítmicas funcionan más como bisagras articuladoras de su banda sonora sci-fi que como columna vertebral de los temas, que tal como están diseñados podrían vivir perfectamente a gravedad cero y flotando libremente sin necesidad de un ancla que los fijara en los rigores del club. En cierto modo, esto lo consigue trabajando estructuras amorfas donde cada motivo inicial parece desarrollarse en dos o tres variaciones o fases divididas por un silencio o un bajón de intensidad –o incluso un crescendo, como el de “Truant” a los 6:30 minutos, tan parecido al del “Out Of Space” de The Prodigy–, lo que da una falsa sensación de diferentes piezas yuxtapuestas como si fuera una sesión de DJ en miniatura. En realidad, son más bien como los tres o cuatro movimientos de una sonata o un concerto post-dubstep, que funcionan como una técnica de natación subacuática: sumergirse, sacar la cabeza, respirar, volver a sumergirse y avanzar. “Rough Sleeper” es la producción que mejor refleja esta tendencia, pues no deja de avanzar ni cambiar en todo momento –hasta llegar a ese final abrupto– y va mostrando trucos que no se acaban de concretar del todo pero que dejan un recuerdo imborrable, como las notas de saxo en el minuto 1:42 y que sólo duran siete segundos (más un reprise casi imperceptible en el minuto 3) hasta que la música se detiene y se reactiva con uno de esos arranques a lo “Raver”. Es el síntoma de que el mago aún sabe inventarse nuevos trucos: pocas veces siete segundos han valido tanto dinero y tantos escalofríos.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar