Transverse Temporal Gyrus Transverse Temporal Gyrus

EPs

Animal Collective Animal CollectiveTransverse Temporal Gyrus

6.5 / 10

A pesar de su reciente edición con motivo del Record Strore Day, “Transverse Temporal Gyrus” no es, en realidad ‘lo nuevo de Animal Collective’. En otras palabras, este EP no debería entenderse (ni, por tanto valorarse) como la primera aportación de los de Baltimore desde el monumental “Merriweather Post Pavilion”. Son ligas distintas. Mientras ese disco fue la sublimación de una visión que encuentra en la libertad de espíritu una de sus mayores razones de ser, en esta ocasión la música fue ideada para un marco muy concreto: la instalación que el grupo y el artista visual Danny Perez ofrecieron en el Museo Guggenheim de Nueva York el 4 de marzo de 2010.

Para acercarse a las dos composiciones de este lanzamiento es más que recomendable dirigirse a la web de la formación y descargar la aplicación que permite acercarse a la experiencia que se vivió ese día en el Upper East Side neoyorquino. Si se escucha a través del susodicho programa, la música es distinta cada vez que se escucha, en otra prueba más que no estamos ante un lanzamiento al uso sino delante de un proyecto artístico centrado en el dialogo entre música y ordenadores (la instalación estaba basada en un programa diseñado por Stephan Moore que interpretaba la música ideada por la banda).

Así pues, no es extrañar que los dos fragmentos que, a modo de collage, finalmente han dado forma al EP (la instalación original duraba más de tres horas) muestren la faceta más experimental del trabajo del cuarteto. Si “Merriweather Post Pavilion” era pródigo en experimentación pero emergía encorsetado en estructuras pop aquí los papeles se invierten, dando forma a un caudal sonoro informe en el que los chispazos pop aparecen entre un mar de divagaciones psicodélicas. Es, pues, una suerte de abstracción extrema del lenguaje del grupo, como si los elementos de su música se hubieran hecho pedazos y fuesen reconstruidos en una infinita línea recta y no de modo escalonado, enlazados pero no revueltos. Si uno lo escucha con la misma predisposición con la que se enfrenta a su habitual dieta musical lo más probable es que acabe inmerso en el sopor más absoluto. Incluso los fans más acérrimos se verán descolocados ante la dificultad de elementos tangibles a los que agarrarse. La clave, entonces, es no tomárselo como una experiencia musical al uso sino como un experimento sensorial en el que no sirven las habituales leyes de interacción entre artista y oyente. No tiene ningún sentido sentarse y esperar a que la música nos sirva las sensaciones, hay que sumergirse y buscarlas por uno mismo.

Transverse Temporal Gyrus Part 2

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