The Tangible Presence Of The Miraculous The Tangible Presence Of The Miraculous

EPs

The Crystal Ark The Crystal ArkThe Tangible Presence Of The Miraculous

8 / 10

Crystal Ark The Tangible Presence Of The Miraculous DFA (DFA2258, 12” + digital)

¿Reinvención, reajuste, relocalización? Definir qué ha ocurrido exactamente con el sonido de Gavin Russom sería un ejercicio de precisión que ni el del montaje de un reloj atómico, pero está claro que The Crystal Ark –su tercer alias tras el dúo con Delia Gonzalez y la bacanal/jam de proto-acid improvisado de Black Meteoric Star– sitúa su técnica y sus resultados en una esfera con un potencial diferente. Junto a Gonzalez, ambos eran los conquistadores del espacio, los avanzados a su tiempo que reivindicaron a Tangerine Dream antes que nadie en este extenso revival espacial/kosmische, y como Black Meteoric Star fue también el pionero de la lisergia house salvaje y de trasfondo noisy que hoy se lleva tanto en los circuitos experimentales. ¿Qué es The Crystal Ark, teniendo en cuenta el primer 12” (el espectacular “The City Never Sleeps”) y esta continuación lógica titulada “The Tangible Presence Of The Miraculous” (presentada en versión vocal e instrumental)? Posiblemente uno de los avisos más serios que nos llegan del rescate, ojalá que por fin inmediato, del house americano de principios de los 90, tan próximo a la sexualidad primaria de Chicago y su sonido esquelético como a la mayor riqueza del ritmo y la textura del primer garage neoyorquino, todo ello producido con opulencia de matices, con un barroquismo creciente.

“The Tangible Presence Of The Miraculous” se alarga durante quince minutos y varía en diferentes estados, como el clima: tiene partes que remiten directamente al acid-house de manual y al latin-house gracias a esa voz de tigresa nuyorican que gime como una perra en celo y en castellano ( “volando soy libre y sigo volando”, etc.), pero el track es un laberinto que se complica y se transforma sin descanso reuniendo en su recipiente detalles de progressive house, trance, bleep, hardcore –esto en cuanto a la memorabilia 90– como de producción vintage y regreso sigiloso a las improvisaciones lisérgicas del rock sinfónico y el krautrock. A pesar de esta complejidad, de este galimatías, lo que resalta en la superficie es una alegría de canción, gran diversión despreocupada, un mantra hipnótico que hoy es rara avis pero tiene pinta de ser semilla de próximas locuras que sucedan, mañana, en el fértil terreno del nuevo house. Richard Ellmann

The Crystal Ark - The City Never Sleeps by PIMAX

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar