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Burial BurialStreet Halo

9 / 10

Burial  Street Halo

Que Burial llevaba cuatro años sin publicar es falso; más allá de las colaboraciones con Four Tet hay que contar “Fostercare”, en la recopilación “5 Years Of Hyperdub”, y “Prophecy”, que cerraba la panorámica post-grime “Nu Levels”, seleccionada por El-B, sin olvidarse de los remixes para Commix, Bloc Party y Thom Yorke, lo que arroja un balance escaso pero suficiente para no caer en el olvido. Pero en el caso de Burial, cuando en tu hoja de servicios aparecen dos álbumes que han cambiado la historia, cuatro años se pueden hacer una eternidad y volverse en tu contra. De hecho, lo más reciente de su cosecha, “Prophecy” y “Be True” (el citado remix para Commix), ya arrancaban comentarios tibios, del tipo “está bien pero esperaba más”. La sospecha de que el ángel hubiera abandonado al hombre supuestamente llamado William Bevan era una posibilidad remota, aunque factible, dado el largo tiempo transcurrido desde “Untrue”, y sólo una reaparición de Burial sin intermediaciones resolvería el problema y despejaría dudas. Bien, engima resuelto: los tres nuevos cortes de Burial están a la altura, exactamente, de lo esperado: en la esfera de lo inalcanzable.

En realidad, apenas ha cambiado nada: la forma sigue siendo la misma de “Untrue” –el uso melancólico, fantasmal y lejano de las voces; la producción de beats amortiguados, rodeados de un crepitar de estática y una capa de niebla al fondo, la variedad de tempos con la rítmica quebrada del 2step siempre como punto de partida–, y tampoco hay variaciones en la substancia. He ahí el quid: los aguijonazos en el corazón siguen siendo fuertes y profundos, dejando a las claras cuál es su ventaja, el único secreto que sus numerosos imitadores no han sido aún capaces de descodificar. Sólo Burial es capaz de romperte anímicamente con la desolación que invade un corte como “Stolen Dog”, que resume y pone de nuevo al día el imaginario asociado a su arte: amaneceres brumosos, la lluvia contra el cristal, noches en vela con resplandor de neón iluminando la habitación cerrada, regresos a casa en plena noche con la moral por los suelos. Y junto a esta joya, dos más: “NYC”, que parece la extensión de la memorable “Etched Headplate” de “Untrue”, y el verdadero avance del 12”, “Street Halo”, tan subida de tempo como “Raver” y que le adentra, de una forma única, en una construcción de beat vagamente emparentada con el techno. En su primer minuto, que es un fogonazo de energía paralizante, ya ha cerrado todas las bocas: da igual el tiempo que pase, el ruido que se genere a sus espaldas, el volumen de producción que mantenga, Burial está y estará por delante del resto.

Burial - Street Halo 2011

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